miércoles, 1 de octubre de 2014

AUTORA DEL MES DE OCTUBRE 2014 - Rebeca Henríquez

AUTORA DEL MES DE OCTUBRE 2014
Rebeca Henríquez

Los cultivadores de literatura infantil son contados con los dedos de las manos. En su gran mayoría los escritores piensan en un público lector adulto. Novela, poesía, cuentos, están pensados en un lector con capacidad de adquirir y leer un libro. En el pasado –por lo general- los autores de literatura infantil han sido autoras. Y es que estados como la maternidad, el instinto maternal desde pequeñas, permiten que las grandes escritoras de este género sean mujeres.
La coordinación de Letras, de la Dirección Nacional de Artes, se complace en presentar como autora del mes de octubre, a una autora a quien la poesía infantil le brota por los poros. De la forma más natural nos ubica en un espacio y un tiempo en el que sólo cabe el infante que mira al mundo como el solo lo sabe mirar. Y es que los adultos perdimos esa magia de ver volar caballos, sumar lunas en la almohada y hacer con todos los luceros el gran lucero de la noche. Su nombre: Rebeca Henríquez.

Rebeca Henríquez nació el 18 de octubre de 1982 en San Salvador, El Salvador. Escritora y Arte Educadora.
Estudió Licenciatura en Ciencias Jurídicas en la Universidad de El Salvador.
Además, posee formación en literatura y arte:
Diplomado en Educación Artística. Universidad Dr. José Matías Delgado.
Taller de escritura de Literatura Infantil. Antonio Orlando Rodríguez. Fundación Accesarte/ Fundación Cuatro Gatos.
Taller de Literatura Infantil “Los niños no son tontos”. Bianca Estela Sánchez. Centro Cultural de España.

Ha obtenido los siguientes reconocimientos:
* Premio Único en los IXX Juegos Florales de Usulután en el género de poesía. Certamen Nnal para jóvenes, 2011.
* Finalista del I Premio Internacional de Poesía “Carlos Ernesto García”, 2011.
* Premio Único en los XX Juegos Florales de Usulután en el género de poesía. Certamen Nnal para jóvenes, 2012.
* Premio Único en los XVII Juegos Florales de La Unión en el género de poesía infantil. Certamen Nacional, 2012.

Parte de su obra ha sido publicada en:
Antología de poesía joven salvadoreña “Las otras voces”. Dirección de publicaciones e impresos de la Secretaría de Cultura de la Presidencia, 2011. El Salvador.
El verano aventurero. Poesía infantil. Colección Juegos Florales Vol. 8. Dirección de publicaciones e impresos de la Secretaría de Cultura de la Presidencia. 2013.
Aún permanece inédito:
En el año del error. Poesía, 2013.
Kiro. Álbum infantil, 2013.
Lagartijas de nubes. Poesía infantil, 2014.
Vidas irremediables. Cuento, 2014.




SELECCIÓN POÉTICA de Lagartijas de nubes


Poema de bienvenida
En mi casa hay ricos dulces.
En tu casa,
¿Qué habrá?

En mi casa hay calcetines.
En tu casa,
¿Qué usarán?

Voy a casa en mis patines.
A tu casa,
¿Cómo irás?


Los seres que nadie veía

La primera vez que los
vi, yo estaba en el recreo,
merendaba mi manzana
y volví a ver hacia el cielo.

¡Un zapato allá en las nubes!
Yo grité con desespero.
¡Por encima de aquel árbol!
Que señalé con mi dedo.

Ninguna de mis amigas
logró ver lo que vi a tiempo;
es que fue sólo un instante
y no sé si me creyeron.

Con la mirada hacia arriba
vigilando el firmamento
anduve toda la tarde
esperando poder verlo.

Y llegó la noche negra,
y la luna como obsequio;
vi pasar frente a su luz
dos sombras como dos perros.

¡Dos perros hay en la luna!
Yo grité con desespero.
¡Con sus lenguas salivosas!
Que señalé con el dedo.

Ni mi tía ni mi abuela
lograron verlos a tiempo;
es que fue sólo un instante
y no sé si me creyeron.

Por fin, puesta la pijama
miré de nuevo hacia el cielo;
entonces vi una araña
que veloz iba corriendo.

¡Acaso eso fue una araña!
Yo pensé con desaliento.
¡Hilvanó la inmensa nube!
Que miré con gran recelo.

Me senté sobre la hamaca
y mamá llegó al encuentro.
Lo que pasó en un instante,
mejor ya ni le comento.


¡Cuidado!

Una piscucha es como un avión
que piloteada por un altanero
termina siempre en un arpón.

Una piscucha es como un haragán
que si te pasas de pendenciero
su vuelo nunca levantará.

Una piscucha es como un patín
que si el viento es de aguacero
te arrastrará hasta un confín.

Una piscucha, es mi corazón
que si lo regañas o lo desmientes
un enrejado será su mansión.


Lagartijas de nubes

¿Y ya las has oído?
Suenan a cualquier hora.
Aunque no las he visto,
conozco cada estrofa.

Debajo de un reloj,
se esconde la mayor.

Detrás de la cocina,
se oculta la chelita.

En medio de un juguete,
la viejita se duerme

Y cuando hago pipí,
rehúye el bailarín.

de El alma es una sola
La isla
Bajo la arena cobriza,
está mi hogar.

Medusas radiantes son mis ojos,
algas crispadas ondulan mi cabello,
recios mangles son mis piernas,
y anguilas cimbreantes mis obstinados brazos.

Mi nombre es una isla pronunciada
por delfines ancianos.
Mis labios son un sendero buscado por las gaviotas.
Mi alma, el arrecife de coral
que se extiende bajo la sombra
de los días antiguos.

Aquí reconozco mi nombre
en el rastro de los cangrejos;
a mi cuerpo, en la negrura del mar.

Para entender la vida veo el acantilado.
Para entender la muerte, me inclino
sobre la espuma disuelta por el sol.


El destino

Pronto olvidaré el mar y sus cuevas;
los fosos insondables donde muere el rumor del colibrí.

Olvidaré el metal, el asfalto
y esa inmensidad de brea que ahoga la hierba
bajo la luz.

Olvidaré la tormenta
y el sonido de la tormenta;
esos escombros de cielo
cayendo contra el piso,
esos fragmentos
en el temblor de la memoria.

Olvidaré el origen de las cicatrices
y la ceguera
y el trance de los puentes y los confines
y el alba y el crepúsculo.


Y en esa plenitud de olvido
procuraré restaurar
lo que aún palpita.


El pacto
El día en que nací
un niño recorrió mi piel.
Venía acumulando las caracolas de las playas,
los tambores de las montañas,
y las historias forjadas
por el viento y la noche.

El día en que nací
los templos y las flores
fueron a mi encuentro,
guiados por tropel ceniciento de mis padres,
y por las lágrimas de mis abuelos
que brotaron en un valle
y cayeron en el mar.

El día en que nací
los dioses fundaron un país.
Sobre un templo cubierto de hiedra
se erigió un gobernante,
un regente que mis ojos reconocieron
como el fuego reconoce la pira.
Me convertí en su himno,
mi rostro fue su bandera
y mi manos entrelazadas
le labraron un escudo hermoso
en un lento amanecer.


Teleférico

I
Mis ojos soberbios penden de una compuerta
hacia la hondura de la ciudad,
sus aposentos yacen como un dibujo en relieve
sobre la tierra ácida después de la tormenta.
Suelto mis peinetas y vierto la espuma
del océano que albergo en mi cabello.
Millares de peces tornasol,
en lugar de precipitarse hacia el abismo,
planean como oscuras aves
sobre un frío alud de nieve.

lunes, 15 de septiembre de 2014

TERTULIA LITERARIA - 193 ANIVERSARIO DE INDEPENDENCIA FOTOS

EL SALVADOR: SU HISTORIA Y SU GENTE,  

LA INDEPENDENCIA DE 1821

La historia de El Salvador, comenzó hace apróximadamente unos 12 a 15 mil años! El paso de los primeros pobladores ha quedado plasmado en diferentes muestras que nos llegan hasta nuestros días por medio de las pinturas rupestres encontradas en la cueva del Espíritu Santo en Morazán. Igualmente hay vestigios a orillas de rios y en el lago de Guija...Así mismo en la evolución poblacional se cuenta la llegada de los Toltecas convertidos en Pipiles, así como Chortis, Lencas, Kakawiras, Españoles y negros africanos probablemente originarios de Nueva Guinea, ya en el periodo Liberal después de la independencia de España y con la fragmentación de la provincia Centroamericana, en el auge de nuevas élites sociales y productivas, llegaron europeos y árabes originarios de Palestina. Toda esa mezcla de culturas y razas son las que hasta hoy coexisten en esos 20 000 kmts de tierra que se llama El Salvador. Bienvenidos a nuestra historia!

 












lunes, 1 de septiembre de 2014

TERTULIA LITERARIA - 193 Aniversario de la independencia de 1821.


AUTORA DEL MES DE SEPTIEMBRE 2014 - Krisma Mancía


AUTORA DEL MES DE SEPTIEMBRE 2014
Krisma Mancía

San Salvador, El Salvador, 13 de febrero de 1980. Profesora, egresada de la Universidad de El Salvador (UES). Perteneció al Taller de Talentos de la Casa del Escritor. Publicó "La era del llanto" en la Colección Nueva Palabra editada por la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), CONCULTURA, San Salvador, 2004. Ganadora del I Premio Joven "La Garúa" de Santa Coloma de Gramenet, Barcelona (2006)  con el poemario "Viaje al Imperio de las Ventanas Cerradas". Ha publicado en diversas  revistas y periódicos culturales. Sus trabajos han sido llevados a escena por el Grupo de Danza Contemporánea de El Salvador.

Krisma Mancía y su infierno poético

Miroslava Rosales

Como verdadera acuariana, muy independiente. Su madre la recuerda como la niña más traviesa del mundo, dice Krisma Mancía (1980), poeta salvadoreña, cuyo libro Viaje al imperio de las ventanas cerradas fue ganador en la categoría internacional del I Premio de Poesía Joven La Garúa, España, en el 2006.

De pequeña se escapaba de la casa para jugar con sus amigos del vecindario, afincado en Ciudad Delgado, municipio de San Salvador. Recuerda muy bien los golpes, cada uno de antología, por esas correderas. Como buena acuariana, disciplinada, y por eso siempre aparecía en el cuadro de honor, hasta que llegó a la adolescencia y ya ahí todo cambió: "Era la peor", nadie la detenía.

Su padre le regaló su primer libro: "Azul" de Rubén Darío, y siempre le contaba historias. Le decía, para contentarla: "La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?", y la niña, para ese entonces, juraba que esos versos eran de su padre. En su casa siempre habían libros bien escogidos.

Su padre era un obrero de una institución estatal y su madre se dedicaba a la casa, aunque de vez en cuando hacía trabajos de costurera. Cuando él fue despedido por el cierre, después de veinticinco años de trabajo, sin duda, significó un quiebre en la economía del hogar. Entonces, se dedicaron a la subsistencia, y ya no importaba tanto leer. Incluso Krisma le hizo a la mecánica, a la contabilidad, todo para dar soporte a la familia.


La decisión de qué estudiar en la Universidad no fue tan sencilla. Las opciones venían desde Medicina, nutrición, ingeniería o Letras. Por suerte venció la última.

Una vez ya en la Universidad, en las tardes se iba a clases de teatro con Filander Funes. En el 2002 entra a la Casa del Escritor, a cargo de Rafael Menjívar Ochoa, su compañero de vida. Y ahí confeccionó "La era del llanto", unidad que le da nombre a su primer libro, publicado en la colección Nueva Palabra, de la Dirección de Publicaciones e Impresos.

"Viaje al imperio de las ventanas cerradas" es su "joyita". "Es lo mejor que he hecho", asegura. Ahí Krisma sigue al mito de Ofelia, hija de Polonio en la obra de Shakespeare Hamlet. Es un desdoblamiento, "Ofelia está allí/ ante un puente de algas/ mirando cómo las ramas del sauce besan las manos del arroyo", y ambas saben que tienen que buscar ayuda. "Ofelia se levanta con la música de las máquinas", abre el libro, de ahí que nos trasladamos a un ámbito urbano, el hoy. Tanto el poemario como su única hija, Valeria, se gestaron juntos, y terminó cuando ella tenía un año de nacida.

Sus lecturas dependen del momento: en la adolescencia, la mitología. Luego vino, Lorca, Vallejo, Huidobro, Pizarnik, Shakespeare, Quevedo, Cortázar, Borges. Ahora Charles Bukowsky, igual le sigue pasando el escáner a lo que en el mundo se está haciendo. Le interesa mucho la poesía estadounidense.

Krisma Mancía cree "en el mundo y en la gente. Me volví creyente que hay muchos dioses en el mundo", dice esta sonriente mujer.


Bibliografía:

La era del llanto (2004)

Viaje al imperio de las ventanas cerradas (2006)

Ha sido incluida en:
Trilces trópicos. Poesía emergente en Nicaragua y El Salvador  (2006)
Cruce de poesía: Nicaragua- El Salvador (2006)






ANTOLOGIA POETICA

Llega diciembre con su larga cola de vejez
y tu fe y tu inocencia y tu sencillez
flotan en las vestiduras del viento. 
Esta vez el techo de la casa no soportó el peso de tus sueños
porque dejaste de cortar las estrellas
que se anclan en lo más alto de la montaña
y dejaste que la rosa del mar ya no existiera para ti 
sólo la inmensidad ilimitada de una tarjeta de banco
ahora no existe el duende de tu voz
ni la niña de trapo en la esquina de tu infancia
sólo un universo de uñas que rasga la mejilla del cielo
y perros ciegos
que aprenden a dar la pata y a no morder los muebles.

En tu imperio nadie confiesa que se han devorado la tierra
que hay un odio constante contra la piel
y que por eso hubo un genocidio ambicioso de gatos negros
con los que se fabricaron lámparas nocturnas.

Si alguien rompe los cables de electricidad
hoy se apaga la vida
se acaba el juego de la golondrina
y ya no dirás todos los días: “Espejito, espejito, dime quién soy”.

martes, 1 de julio de 2014

Autora de julio 2014 - Claudia Meyer

Autora de julio 2014
Claudia Meyer


 Lo que distingue a esta voz poética del resto de su generación es la preocupación constante por descubrir y descubrirse a así misma. No es tarea fácil, en un medio en el que la gran preocupación es “contar” cosas, es entrecortar cosas y decir que es sentimiento profundo.
Nuestra autora sabe que el poeta se nutre de aire contaminado, pero también de los padres de la Patria Poética. Sabe que la lectura de poetas mayores es vital como beber agua. Sabe que el estudio de la historia literaria es vital para el crecimiento de la imaginación. Ella está consciente que de esa búsqueda nacerá su voz poética.
Para la Dirección Nacional de Bibliotecas y Plan de Lectura es un verdadero honor presentar a Claudia Meyer, como autora del mes de julio.
Claudia Meyer nace en San Salvador en1980.
Licenciada en Mercadotecnia. Poeta; articulista en temas de gestión cultural, formación en letras, audiovisuales y comunicaciones, colaborando con las publicaciones periódicas ContrAcultura, Politiquiando y Suplemento cultural 3000. A la fecha es Coordinadora Especializada de la Academia Sabatina Experimental en Ciencia y Tecnología de la Comunicación (Universidad Dr. José Matías Delgado – Ministerio de Educación). Se desempeña además como docente universitaria y correctora de textos para edición de publicaciones académicas y literarias. Desde 2010 es miembro de la Asociación Salvadoreña de Cine y Televisión.
Distinciones: Premio único de poesía de los XXXIV juegos florales nacionales de Zacatecoluca (2011) con su obra “Dédalo o el laberinto”, premio único de poesía de los XXXIII juegos florales nacionales de Zacatecoluca (2010) con su obra “Estación del frío”, y de los XXII juegos florales nacionales de Cojutepeque (2008) con el poemario “El vuelo de Ícaro”. Las tres distinciones nacionales le hicieron acreedora en 2011 del título Gran Maestre en género poesía, otorgado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la República de El Salvador.
Publicaciones: Segundo índice antológico de la poesía salvadoreña (Índole Editores/Editorial Kalina, 2014), La poesía del siglo XX en El Salvador” (Visor libros, colección Visor poesía, España, 2012), antología de poesía “Lunáticos. Poetas noventeros de la posguerra” (Índole editores, El Salvador, 2012), antología de poesía joven “Las otras voces” (Dirección Nacional de Publicaciones e Impresos, El Salvador, 2011), antología de poesía joven “Madrugada del siglo XXI (Vladimir Amaya, El Salvador, 2010), antología latinoamericana “Los ángeles también cantan” (Casa del Poeta Peruano, Perú, 2006).
Nunca le decía lo que en verdad quería decirle. Mientras, las que sufrían eran las palabras, las que no dejaba salir: se quedaban nadando en la garganta, bullían, se atropellaban, escalaban y caían derribadas. Pasó el tiempo y las palabras, las encarceladas, al estar hacinadas se agriaron; de cuando en vez una que otra lograba salir y enrarecía el aire.
Un día ella no pudo contenerlas más y las dejó salir a trompicones. Pero a las palabras ya no les interesaba lo que debían decir, solo escapar. Se arrojaron de su boca y él, maravillado, vio como un torrente de pájaros plomizos, confusos y perturbados surcó el firmamento rumbo al mar.
Si bien fue un espectáculo sombríamente melancólico, él nunca comprendió lo que ella le quiso decir.
*****
Dos soledades chocaron en una cruz calle. Después de conciliar daños emocionales y hacerse cargo de baches sentimentales, maquillaron sus abolladas carrocerías.
Al terminar arrancaron con sus nuevos empeños e ilusiones, con rumbo diferente, a su siguiente enfrentamiento en la próxima cruz calle.
*****
Deseaba locura en su vida, estaba dispuesto a permitir que llegara, recibirla y arrullarla; que se instalara en mente y cuerpo pero sobre todo que anidara en su corazón.
Quería programar el momento de su llegada, que fuese pronto, que actuara bajo sus directrices y tenerla bajo vigilancia. Creía que podrían dialogar, volverse cómplices y por ello dejarse moderar.
Él no sabía que la locura no comprende de tiempos y decisiones: llega cuando se le antoja, de formas y contenidos inesperados, sin ser de su agrado mediciones o contención; en ocasiones no llega nunca.
Mientras él planifica no sabe que la locura le acecha: ella no desea presentaciones o enfrentamiento alguno, más que acuerdos desea colarse de forma furtiva, convertir en frenesí toda prudencia… sonríe y también espera.

*****


Desde que lloraba antes de dormir había tenido las noches más plácidas que lograba recordar. Al acostarse tenía a mano su colección de momentos tristes -los reales y los magnificados-, hacía recuento de soledades acumuladas, de todos los hubiera podido ser y listo, lágrimas a granel.
Una noche dejó de brotar el salino soporífero y luna tras luna buscó dentro de si el llanto perdido. Cayó en cuenta que sus dolores reciclados habían caducado en sus efectos y que necesitaba de nuevas heridas para volver a conciliar pacíficamente el sueño.
Por ello expuso irracionalmente sus sentires, invirtió sus afectos en ilusiones y esperanzas que buscaban no ser compartidas. Cuando llegó la noche en que sintió un océano por corazón, tuvo la certeza que en breve volvería tranquilamente a dormir.
*****
Hay sonrisas plenas, amplias, blancas, vitales; sonrisas de guiño, ladeadas, lejanas, discretas, impenetrables.
Sonrisas escépticas, irónicas, de insulto, sarcásticas.
Las hay de burla, falsas, inestables, forzadas, vacías, finitas.
También las hay internas, privadas, sublimes, melancólicas.
Y hay unas pocas que simulan heridas, esas son las sonrisas tristes.
*****
Una vez fue feliz, sin miedo. Amó con todo lo que llevaba dentro y puesto, inclusive con lo que no tenía. Cuando quedó huérfano de afectos, la tristeza se convirtió en su adoración.
Empezó a escribir para sí y para ella, con paciencia, con esmero, con intención, sobre todo con intención. Tenía la infundada esperanza que cuando ella lo leyese, cuando fuese, sabría de inmediato que todas esas letras le pertenecían, que las haría propias.
Era ingenuo, necio, testarudo, imprudente. Insistía en lanzarse a recuperar una costa de la cual había desaparecido cartografía y mapa de navegación. Pero esa orilla por re-descubrir era lo que le hacía seguir pulsando teclas, la de las letras y las de su propio corazón.
Quiere ser feliz, otra vez, sin miedo. Remendó lo mejor que pudo sus roturas y cree estar listo para el día de volver a sentir que el mundo entero le cabe dentro.
Mientras, sigue escribiendo.

domingo, 1 de junio de 2014

Domingo Familiar en la Biblioteca Nacional.

 Les esperamos este domingo 22 de junio a un nuevo Domingo Familiar en la Biblioteca Nacional.

 Empezamos con esta iniciativa el domingo 24 de junio del 2012, hace ya 2 años, y estamos muy contentos de continuarla. 

Será un gusto recibirles.

 

 


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Autora de junio 2014 - Maria Cristina Orantes

 María Cristina Orantes
Autora de junio 2014 

Existe en la literatura latinoamericana una tendencia a destruir las formas. Algunos críticos sostienen que son las vanguardias las que quisieron renunciar a los moldes “anacrónicos”. Durante el siglo XX se mantuvo el debate entre las formas clásicas y el rompimiento de éstas. La pregunta es: ¿qué quedó de esa discusión? Quedaron los buenos poetas. Quedó Miguel Hernández y los sonetos a su esposa. Quedó Hugo Lindo y su Poema Eucarístico. Quedó Pablo Neruda con sus Cien sonetos de amor. Quedó Claudia Lars y su fascinante armonía en su Romance del Norte y Sur. Quedó Vicente Huidobro y su desaforado canto a la imaginación.

En la obra poética de María Cristina Orantes se han fundido estas dos corrientes dinamizadoras de la literatura del recién pasado siglo. Consumada sonetista, su obra mantiene el nivel de otras grandes voces nacionales: Serafín Quiteño, Hugo Lindo, Elisa Huezo Paredes, David Escobar Galindo, Carmen González Huguet, solo para mencionar algunos nombres.

Y cuando la poeta ejercita versos libres, lo hace sabedora de que tras una obra que rompe los moldes hay en el fondo ritmos, cadencias, acentos, que vienen de los clásicos.

Para la Dirección Nacional de Bibliotecas y Plan de Lectura, de la Secretaría de Cultura,  representa un orgullo contar con una escritora como María Cristina Orantes, como autora del mes de junio.

Nació en México, D.F., el 30 de agosto de 1955. Abogada y notaria, poeta y promotora cultural. Se inició en la poesía desde pequeña ya que nació y creció en un hogar en donde la poesía era algo natural puesto que sus padres eran ambos poetas (Alfonso Orantes, escritor  y crítico guatemalteco y Elisa Huezo Paredes, poeta y pintora salvadoreña).

Es cofundadora del grupo literario “Poesía y Más”, primer grupo en El Salvador constituido únicamente por mujeres escritoras y cuya característica esencial ha sido montar espectáculos poéticos de corte innovador. Es miembro de varias asociaciones literarias. Ha sido jurado en numerosos certámenes literarios, así como invitada a distintos encuentros y festivales de poesía llevados a cabo en El Salvador, Granada,  Nicaragua y Belgrado, Serbia.

Ha sido incluida en antologías como “Palabras de la Siempre Mujer” (El Salvador, 1997); Colección de Juegos Florales del CONSEJO NACIONAL PARA LA CULTURA Y EL ARTE, CONCULTURA (El Salvador, 1997); Mujeres en la Literatura Salvadoreña (El Salvador, 1997),  Diccionario El Salvador (El Salvador, 2004), Trilogía Poética de las Mujeres en Hispanoamérica, Pícaras, Místicas y Rebeldes (México, 2004), Antología de poesía infantil “Sol de Cariño” (Dirección de Publicaciones e Impresos, El Salvador, 2007), La herida en el sol (Antología de poesía centroamericana contemporánea (UNAM), Poetas por El Salvador de la antóloga francesa María Poumier, Colección Palabra Suelta, (Editorial Delgado 2008); Antología “Poesía del Siglo XX en El Salvador”, Colección La Estafeta del Viento de (Editorial Visor, 2012).

Varios de sus poemas han sido musicalizados por el compositor German Cáceres, Director de la Orquesta Sinfónica Nacional, y el soneto “Mujer” ha sido traducido al francés, musicalizado por la compositora canadiense Karine Deschamps y cantado por la cantante Judy Richards (Album Du septiéme ciel) febrero 2007.

Publicaciones: Llama y Espina (Edición Grupo Poesía y Más, 2001); Paso leve que en el polvo avanza (Alkimia libros, Colección Álvaro Menéndez Leal, Volumen II, 2005); El grito es hacia dentro (Dirección de Publicaciones e Impresos. Colección Poesía. San Salvador. 2011).

De 2004 a 2012 dirigió la Sala Nacional de Exposiciones Salarrué. Ha impartido talleres de creatividad literaria y es docente en las Academias Sabatinas Experimentales  en Ciencia y Tecnología de la Comunicación y de Gestión Empresarial de la Universidad Doctor José Matías Delgado.  Ha llevado a cabo una co-investigación denominada “Hoy me atrevo al infinito” sobre la obra poética de David Escobar Galindo  y ha sido co-curadora de la exhibición  “Titi y David, la artista y el poeta” que se expuso en el Museo de Arte de El Salvador, MARTE (Dic. 2013- Feb. 2014).

GRACIAS
Gracias por darme la palabra viva,
por ponerme en el pecho estas dos alas,
por regalarme el viento en las pupilas
y encender una espiga entre mis plantas.
Por hacerme vivir la nueva historia
y dejarme cantar viejas palabras,
por abrirle camino a mis silencios
y anidar en mi huerto nuevas ansias.
Gracias por el granizo y la tormenta,
por la sal que llegara hasta mis aguas,
por los nombres que amé, porque en sus labios
saboreé las heridas con el alma,
por la sangre que llevo entre las venas
y por la sangre nueva que sembrara,
por la estrella que he llevado en la frente
y el fuego que he encendido con mi llama.
Gracias por el cariño y por el yugo,
por las manos abiertas y cerradas,
por lo dulce y lo amargo de la vida,
por las horas perdidas y ganadas,
porque pesa la carga y tiene espinas,
porque a ratos parece tan liviana,
por el tiempo de gozo y  de castigo
y por haber librado la batalla.

A ROQUE DALTON

Coleccionista de pétalos,
páginas vírgenes y huracanes,
pintor de sombras calcinadas,
de guerreros hambrientos
y mujeres descalzas que buscaban a tientas
a sus hombres de barro y silencio;
lector de líneas del destino,
creador de mantras para una nueva edad,
descubridor de túneles secretos,
de gritos mudos, de noches vacilantes
y muerte distribuida a manos llenas.
Voz que se vierte entera
sobre historias de espinas y  renglones en blanco.
Nombre y memoria eternos a falta de sepulcro.