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lunes, 6 de octubre de 2014
TERTULIA IDENTIDAD CULTURAL SALVADOREÑA VIERNES 24 DE OCTUBRE
miércoles, 1 de octubre de 2014
AUTORA DEL MES DE OCTUBRE 2014 - Rebeca Henríquez
AUTORA
DEL MES DE OCTUBRE
2014
Rebeca
Henríquez
Los
cultivadores de literatura infantil son contados con los dedos de las
manos. En su gran mayoría los escritores piensan en un público
lector adulto. Novela, poesía, cuentos, están pensados en un lector
con capacidad de adquirir y leer un libro. En el pasado –por lo
general- los autores de literatura infantil han sido autoras. Y es
que estados como la maternidad, el instinto maternal desde pequeñas,
permiten que las grandes escritoras de este género sean mujeres.La coordinación de Letras, de la Dirección Nacional de Artes, se complace en presentar como autora del mes de octubre, a una autora a quien la poesía infantil le brota por los poros. De la forma más natural nos ubica en un espacio y un tiempo en el que sólo cabe el infante que mira al mundo como el solo lo sabe mirar. Y es que los adultos perdimos esa magia de ver volar caballos, sumar lunas en la almohada y hacer con todos los luceros el gran lucero de la noche. Su nombre: Rebeca Henríquez.
Rebeca Henríquez nació el 18 de octubre de 1982 en San Salvador, El Salvador. Escritora y Arte Educadora.
Estudió Licenciatura en Ciencias Jurídicas en la Universidad de El Salvador.
Además, posee formación en literatura y arte:
Diplomado en Educación Artística. Universidad Dr. José Matías Delgado.
Taller de escritura de Literatura Infantil. Antonio Orlando Rodríguez. Fundación Accesarte/ Fundación Cuatro Gatos.
Taller de Literatura Infantil “Los niños no son tontos”. Bianca Estela Sánchez. Centro Cultural de España.
Ha obtenido los siguientes reconocimientos:
* Premio Único en los IXX Juegos Florales de Usulután en el género de poesía. Certamen Nnal para jóvenes, 2011.
* Finalista del I Premio Internacional de Poesía “Carlos Ernesto García”, 2011.
* Premio Único en los XX Juegos Florales de Usulután en el género de poesía. Certamen Nnal para jóvenes, 2012.
* Premio Único en los XVII Juegos Florales de La Unión en el género de poesía infantil. Certamen Nacional, 2012.
Parte de su obra ha sido publicada en:
Antología de poesía joven salvadoreña “Las otras voces”. Dirección de publicaciones e impresos de la Secretaría de Cultura de la Presidencia, 2011. El Salvador.
El verano aventurero. Poesía infantil. Colección Juegos Florales Vol. 8. Dirección de publicaciones e impresos de la Secretaría de Cultura de la Presidencia. 2013.
Aún permanece inédito:
En el año del error. Poesía, 2013.
Kiro. Álbum infantil, 2013.
Lagartijas de nubes. Poesía infantil, 2014.
Vidas irremediables. Cuento, 2014.
SELECCIÓN POÉTICA de Lagartijas de nubes
Poema de bienvenida
En mi casa hay ricos dulces.
En tu casa,
¿Qué habrá?
En mi casa hay calcetines.
En tu casa,
¿Qué usarán?
Voy a casa en mis patines.
A tu casa,
¿Cómo irás?
Los seres que nadie veía
La primera vez que los
vi, yo estaba en el recreo,
merendaba mi manzana
y volví a ver hacia el cielo.
¡Un zapato allá en las nubes!
Yo grité con desespero.
¡Por encima de aquel árbol!
Que señalé con mi dedo.
Ninguna de mis amigas
logró ver lo que vi a tiempo;
es que fue sólo un instante
y no sé si me creyeron.
Con la mirada hacia arriba
vigilando el firmamento
anduve toda la tarde
esperando poder verlo.
Y llegó la noche negra,
y la luna como obsequio;
vi pasar frente a su luz
dos sombras como dos perros.
¡Dos perros hay en la luna!
Yo grité con desespero.
¡Con sus lenguas salivosas!
Que señalé con el dedo.
Ni mi tía ni mi abuela
lograron verlos a tiempo;
es que fue sólo un instante
y no sé si me creyeron.
Por fin, puesta la pijama
miré de nuevo hacia el cielo;
entonces vi una araña
que veloz iba corriendo.
¡Acaso eso fue una araña!
Yo pensé con desaliento.
¡Hilvanó la inmensa nube!
Que miré con gran recelo.
Me senté sobre la hamaca
y mamá llegó al encuentro.
Lo que pasó en un instante,
mejor ya ni le comento.
¡Cuidado!
Una piscucha es como un avión
que piloteada por un altanero
termina siempre en un arpón.
Una piscucha es como un haragán
que si te pasas de pendenciero
su vuelo nunca levantará.
Una piscucha es como un patín
que si el viento es de aguacero
te arrastrará hasta un confín.
Una piscucha, es mi corazón
que si lo regañas o lo desmientes
un enrejado será su mansión.
Lagartijas de nubes
¿Y ya las has oído?
Suenan a cualquier hora.
Aunque no las he visto,
conozco cada estrofa.
Debajo de un reloj,
se esconde la mayor.
Detrás de la cocina,
se oculta la chelita.
En medio de un juguete,
la viejita se duerme
Y cuando hago pipí,
rehúye el bailarín.
de El alma es una sola
La isla
Bajo la arena cobriza,
está mi hogar.
Medusas radiantes son mis ojos,
algas crispadas ondulan mi cabello,
recios mangles son mis piernas,
y anguilas cimbreantes mis obstinados brazos.
Mi nombre es una isla pronunciada
por delfines ancianos.
Mis labios son un sendero buscado por las gaviotas.
Mi alma, el arrecife de coral
que se extiende bajo la sombra
de los días antiguos.
Aquí reconozco mi nombre
en el rastro de los cangrejos;
a mi cuerpo, en la negrura del mar.
Para entender la vida veo el acantilado.
Para entender la muerte, me inclino
sobre la espuma disuelta por el sol.
El destino
Pronto olvidaré el mar y sus cuevas;
los fosos insondables donde muere el rumor del colibrí.
Olvidaré el metal, el asfalto
y esa inmensidad de brea que ahoga la hierba
bajo la luz.
Olvidaré la tormenta
y el sonido de la tormenta;
esos escombros de cielo
cayendo contra el piso,
esos fragmentos
en el temblor de la memoria.
Olvidaré el origen de las cicatrices
y la ceguera
y el trance de los puentes y los confines
y el alba y el crepúsculo.
Y en esa plenitud de olvido
procuraré restaurar
lo que aún palpita.
El pacto
El día en que nací
un niño recorrió mi piel.
Venía acumulando las caracolas de las playas,
los tambores de las montañas,
y las historias forjadas
por el viento y la noche.
El día en que nací
los templos y las flores
fueron a mi encuentro,
guiados por tropel ceniciento de mis padres,
y por las lágrimas de mis abuelos
que brotaron en un valle
y cayeron en el mar.
El día en que nací
los dioses fundaron un país.
Sobre un templo cubierto de hiedra
se erigió un gobernante,
un regente que mis ojos reconocieron
como el fuego reconoce la pira.
Me convertí en su himno,
mi rostro fue su bandera
y mi manos entrelazadas
le labraron un escudo hermoso
en un lento amanecer.
Teleférico
I
Mis ojos soberbios penden de una compuerta
hacia la hondura de la ciudad,
sus aposentos yacen como un dibujo en relieve
sobre la tierra ácida después de la tormenta.
Suelto mis peinetas y vierto la espuma
del océano que albergo en mi cabello.
Millares de peces tornasol,
en lugar de precipitarse hacia el abismo,
planean como oscuras aves
sobre un frío alud de nieve.
lunes, 15 de septiembre de 2014
TERTULIA LITERARIA - 193 ANIVERSARIO DE INDEPENDENCIA FOTOS
EL SALVADOR: SU HISTORIA Y SU GENTE,
LA INDEPENDENCIA DE 1821
La historia de El Salvador, comenzó hace apróximadamente unos 12 a 15 mil años! El paso de los primeros pobladores ha quedado plasmado en diferentes muestras que nos llegan hasta nuestros días por medio de las pinturas rupestres encontradas en la cueva del Espíritu Santo en Morazán. Igualmente hay vestigios a orillas de rios y en el lago de Guija...Así mismo en la evolución poblacional se cuenta la llegada de los Toltecas convertidos en Pipiles, así como Chortis, Lencas, Kakawiras, Españoles y negros africanos probablemente originarios de Nueva Guinea, ya en el periodo Liberal después de la independencia de España y con la fragmentación de la provincia Centroamericana, en el auge de nuevas élites sociales y productivas, llegaron europeos y árabes originarios de Palestina. Toda esa mezcla de culturas y razas son las que hasta hoy coexisten en esos 20 000 kmts de tierra que se llama El Salvador. Bienvenidos a nuestra historia!
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CLUB DE Lectura y Escritura cuzcatleca "Voces y Escritos"
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lunes, 1 de septiembre de 2014
AUTORA DEL MES DE SEPTIEMBRE 2014 - Krisma Mancía
AUTORA
DEL MES DE SEPTIEMBRE 2014
Krisma
Mancía
San
Salvador, El Salvador, 13 de febrero de 1980. Profesora, egresada de
la Universidad de El Salvador (UES). Perteneció al Taller de
Talentos de la Casa del Escritor. Publicó "La era del
llanto" en la Colección Nueva Palabra editada por la
Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), CONCULTURA, San
Salvador, 2004. Ganadora del I Premio Joven "La Garúa" de
Santa Coloma de Gramenet, Barcelona (2006) con el poemario
"Viaje al Imperio de las Ventanas Cerradas". Ha publicado
en diversas revistas y periódicos culturales. Sus trabajos han
sido llevados a escena por el Grupo de Danza Contemporánea de El
Salvador.
Krisma
Mancía y su infierno poético
Miroslava Rosales
Miroslava Rosales
Como
verdadera acuariana, muy independiente. Su madre la recuerda como la
niña más traviesa del mundo, dice Krisma Mancía (1980), poeta
salvadoreña, cuyo libro Viaje al imperio de las ventanas
cerradas fue ganador en la categoría internacional del I
Premio de Poesía Joven La Garúa, España, en el 2006.
De pequeña se escapaba de la casa para jugar con sus amigos del vecindario, afincado en Ciudad Delgado, municipio de San Salvador. Recuerda muy bien los golpes, cada uno de antología, por esas correderas. Como buena acuariana, disciplinada, y por eso siempre aparecía en el cuadro de honor, hasta que llegó a la adolescencia y ya ahí todo cambió: "Era la peor", nadie la detenía.
Su padre le regaló su primer libro: "Azul" de Rubén Darío, y siempre le contaba historias. Le decía, para contentarla: "La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?", y la niña, para ese entonces, juraba que esos versos eran de su padre. En su casa siempre habían libros bien escogidos.
Su padre era un obrero de una institución estatal y su madre se dedicaba a la casa, aunque de vez en cuando hacía trabajos de costurera. Cuando él fue despedido por el cierre, después de veinticinco años de trabajo, sin duda, significó un quiebre en la economía del hogar. Entonces, se dedicaron a la subsistencia, y ya no importaba tanto leer. Incluso Krisma le hizo a la mecánica, a la contabilidad, todo para dar soporte a la familia.
De pequeña se escapaba de la casa para jugar con sus amigos del vecindario, afincado en Ciudad Delgado, municipio de San Salvador. Recuerda muy bien los golpes, cada uno de antología, por esas correderas. Como buena acuariana, disciplinada, y por eso siempre aparecía en el cuadro de honor, hasta que llegó a la adolescencia y ya ahí todo cambió: "Era la peor", nadie la detenía.
Su padre le regaló su primer libro: "Azul" de Rubén Darío, y siempre le contaba historias. Le decía, para contentarla: "La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?", y la niña, para ese entonces, juraba que esos versos eran de su padre. En su casa siempre habían libros bien escogidos.
Su padre era un obrero de una institución estatal y su madre se dedicaba a la casa, aunque de vez en cuando hacía trabajos de costurera. Cuando él fue despedido por el cierre, después de veinticinco años de trabajo, sin duda, significó un quiebre en la economía del hogar. Entonces, se dedicaron a la subsistencia, y ya no importaba tanto leer. Incluso Krisma le hizo a la mecánica, a la contabilidad, todo para dar soporte a la familia.
La decisión de qué estudiar en la Universidad no fue tan sencilla. Las opciones venían desde Medicina, nutrición, ingeniería o Letras. Por suerte venció la última.
Una vez ya en la Universidad, en las tardes se iba a clases de teatro con Filander Funes. En el 2002 entra a la Casa del Escritor, a cargo de Rafael Menjívar Ochoa, su compañero de vida. Y ahí confeccionó "La era del llanto", unidad que le da nombre a su primer libro, publicado en la colección Nueva Palabra, de la Dirección de Publicaciones e Impresos.
"Viaje al imperio de las ventanas cerradas" es su "joyita". "Es lo mejor que he hecho", asegura. Ahí Krisma sigue al mito de Ofelia, hija de Polonio en la obra de Shakespeare Hamlet. Es un desdoblamiento, "Ofelia está allí/ ante un puente de algas/ mirando cómo las ramas del sauce besan las manos del arroyo", y ambas saben que tienen que buscar ayuda. "Ofelia se levanta con la música de las máquinas", abre el libro, de ahí que nos trasladamos a un ámbito urbano, el hoy. Tanto el poemario como su única hija, Valeria, se gestaron juntos, y terminó cuando ella tenía un año de nacida.
Sus lecturas dependen del momento: en la adolescencia, la mitología. Luego vino, Lorca, Vallejo, Huidobro, Pizarnik, Shakespeare, Quevedo, Cortázar, Borges. Ahora Charles Bukowsky, igual le sigue pasando el escáner a lo que en el mundo se está haciendo. Le interesa mucho la poesía estadounidense.
Krisma Mancía cree "en el mundo y en la gente. Me volví creyente que hay muchos dioses en el mundo", dice esta sonriente mujer.
Bibliografía:
La era del llanto (2004)
Viaje al imperio de las ventanas cerradas (2006)
Ha sido incluida en:
Trilces
trópicos. Poesía emergente en Nicaragua y El Salvador
(2006)
Cruce de poesía: Nicaragua- El Salvador (2006)
Cruce de poesía: Nicaragua- El Salvador (2006)
ANTOLOGIA
POETICA
Llega
diciembre con su larga cola de vejez
- y tu fe y tu inocencia y tu sencillez
- flotan en las vestiduras del viento.
- Esta vez el techo de la casa no soportó el peso de tus sueños
- porque dejaste de cortar las estrellas
- que se anclan en lo más alto de la montaña
- y dejaste que la rosa del mar ya no existiera para ti
- sólo la inmensidad ilimitada de una tarjeta de banco
- ahora no existe el duende de tu voz
- ni la niña de trapo en la esquina de tu infancia
- sólo un universo de uñas que rasga la mejilla del cielo
- y perros ciegos
- que aprenden a dar la pata y a no morder los muebles.
-
- En tu imperio nadie confiesa que se han devorado la tierra
- que hay un odio constante contra la piel
- y que por eso hubo un genocidio ambicioso de gatos negros
- con los que se fabricaron lámparas nocturnas.
-
- Si alguien rompe los cables de electricidad
- hoy se apaga la vida
- se acaba el juego de la golondrina
- y ya no dirás todos los días: “Espejito, espejito, dime quién soy”.
martes, 1 de julio de 2014
Autora de julio 2014 - Claudia Meyer
Autora de julio 2014
Claudia Meyer
Para la Dirección Nacional de Bibliotecas y Plan de Lectura es un verdadero honor presentar a Claudia Meyer, como autora del mes de julio.
Claudia Meyer nace en San Salvador en1980.
Licenciada en Mercadotecnia. Poeta; articulista en temas de gestión cultural, formación en letras, audiovisuales y comunicaciones, colaborando con las publicaciones periódicas ContrAcultura, Politiquiando y Suplemento cultural 3000. A la fecha es Coordinadora Especializada de la Academia Sabatina Experimental en Ciencia y Tecnología de la Comunicación (Universidad Dr. José Matías Delgado – Ministerio de Educación). Se desempeña además como docente universitaria y correctora de textos para edición de publicaciones académicas y literarias. Desde 2010 es miembro de la Asociación Salvadoreña de Cine y Televisión.
Distinciones: Premio único de poesía de los XXXIV juegos florales nacionales de Zacatecoluca (2011) con su obra “Dédalo o el laberinto”, premio único de poesía de los XXXIII juegos florales nacionales de Zacatecoluca (2010) con su obra “Estación del frío”, y de los XXII juegos florales nacionales de Cojutepeque (2008) con el poemario “El vuelo de Ícaro”. Las tres distinciones nacionales le hicieron acreedora en 2011 del título Gran Maestre en género poesía, otorgado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la República de El Salvador.
Publicaciones: Segundo índice antológico de la poesía salvadoreña (Índole Editores/Editorial Kalina, 2014), La poesía del siglo XX en El Salvador” (Visor libros, colección Visor poesía, España, 2012), antología de poesía “Lunáticos. Poetas noventeros de la posguerra” (Índole editores, El Salvador, 2012), antología de poesía joven “Las otras voces” (Dirección Nacional de Publicaciones e Impresos, El Salvador, 2011), antología de poesía joven “Madrugada del siglo XXI (Vladimir Amaya, El Salvador, 2010), antología latinoamericana “Los ángeles también cantan” (Casa del Poeta Peruano, Perú, 2006).
Nunca le decía lo que en verdad quería decirle. Mientras, las que sufrían eran las palabras, las que no dejaba salir: se quedaban nadando en la garganta, bullían, se atropellaban, escalaban y caían derribadas. Pasó el tiempo y las palabras, las encarceladas, al estar hacinadas se agriaron; de cuando en vez una que otra lograba salir y enrarecía el aire.
Un día ella no pudo contenerlas más y las dejó salir a trompicones. Pero a las palabras ya no les interesaba lo que debían decir, solo escapar. Se arrojaron de su boca y él, maravillado, vio como un torrente de pájaros plomizos, confusos y perturbados surcó el firmamento rumbo al mar.
Si bien fue un espectáculo sombríamente melancólico, él nunca comprendió lo que ella le quiso decir.
*****
Dos soledades chocaron en una cruz calle. Después de
conciliar daños emocionales y hacerse cargo de baches sentimentales,
maquillaron sus abolladas carrocerías.Al terminar arrancaron con sus nuevos empeños e ilusiones, con rumbo diferente, a su siguiente enfrentamiento en la próxima cruz calle.
*****
Deseaba locura en su vida, estaba dispuesto a
permitir que llegara, recibirla y arrullarla; que se instalara en
mente y cuerpo pero sobre todo que anidara en su corazón.Quería programar el momento de su llegada, que fuese pronto, que actuara bajo sus directrices y tenerla bajo vigilancia. Creía que podrían dialogar, volverse cómplices y por ello dejarse moderar.
Él no sabía que la locura no comprende de tiempos y decisiones: llega cuando se le antoja, de formas y contenidos inesperados, sin ser de su agrado mediciones o contención; en ocasiones no llega nunca.
Mientras él planifica no sabe que la locura le acecha: ella no desea presentaciones o enfrentamiento alguno, más que acuerdos desea colarse de forma furtiva, convertir en frenesí toda prudencia… sonríe y también espera.
*****
Una noche dejó de brotar el salino soporífero y luna tras luna buscó dentro de si el llanto perdido. Cayó en cuenta que sus dolores reciclados habían caducado en sus efectos y que necesitaba de nuevas heridas para volver a conciliar pacíficamente el sueño.
Por ello expuso irracionalmente sus sentires, invirtió sus afectos en ilusiones y esperanzas que buscaban no ser compartidas. Cuando llegó la noche en que sintió un océano por corazón, tuvo la certeza que en breve volvería tranquilamente a dormir.
*****
Hay sonrisas plenas, amplias, blancas, vitales;
sonrisas de guiño, ladeadas, lejanas, discretas, impenetrables.Sonrisas escépticas, irónicas, de insulto, sarcásticas.
Las hay de burla, falsas, inestables, forzadas, vacías, finitas.
También las hay internas, privadas, sublimes, melancólicas.
Y hay unas pocas que simulan heridas, esas son las sonrisas tristes.
*****
Una vez fue feliz, sin miedo. Amó con todo lo que
llevaba dentro y puesto, inclusive con lo que no tenía. Cuando quedó
huérfano de afectos, la tristeza se convirtió en su adoración.Empezó a escribir para sí y para ella, con paciencia, con esmero, con intención, sobre todo con intención. Tenía la infundada esperanza que cuando ella lo leyese, cuando fuese, sabría de inmediato que todas esas letras le pertenecían, que las haría propias.
Era ingenuo, necio, testarudo, imprudente. Insistía en lanzarse a recuperar una costa de la cual había desaparecido cartografía y mapa de navegación. Pero esa orilla por re-descubrir era lo que le hacía seguir pulsando teclas, la de las letras y las de su propio corazón.
Quiere ser feliz, otra vez, sin miedo. Remendó lo mejor que pudo sus roturas y cree estar listo para el día de volver a sentir que el mundo entero le cabe dentro.
Mientras, sigue escribiendo.
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sábado, 1 de marzo de 2014
Autora de marzo 2014 - MIROSLAVA ROSALES
Autora
de marzo 2014
MIROSLAVA
ROSALES
incansable
-desde
el principio- de su propia personalidad literaria. Y es que desde la
antigüedad cada
escritor
necesita decir sus glorias e infiernos personales. Y eso es bueno
para la literatura.
César
Vallejo es César Vallejo. Octavio Paz es Octavio Paz. Roque Dalton
es Roque Dalton.
Ellos
únicamente se parecen a ellos mismos. Porque si en los grupos o
talleres literarios
algunos
se parecen a otros, cada uno quiere ser él o ella misma.
Como
Dirección Nacional de Bibliotecas y Plan de Lectura presentamos
como autora de marzo a Miroslava Rosales, joven escritora, en cuya
obra encontramos la búsqueda constante por decir “lo suyo
personal”.
Que
sea ella quien se presente.
Nací
en San Salvador el 14 de diciembre de 1985. Soy profesora de la
Universidad de El
Salvador
desde el 2012. Formo parte de la Dirección Nacional de
Investigaciones en Cultura y Arte y del comité editorial de la
revista ARS. Pertenecí al extinto Taller Literario El Perro
Muerto.
Mi trabajo aparece en la antología Nuevas voces femeninas de El
Salvador (2009), del escritor Manlio Argueta, publicada por la
Editorial de la Universidad de El Salvador; en
Una
madrugada del siglo XXI (2010), selección, prólogo y notas por
Vladimir Amaya; en
Las
perlas de la mañana siguiente (2012), antología del Taller
Literario El Perro Muerto; en
Ventanas
de libertad (Secretaría de Cultura, 2014); en The Theatre under my
Skin, A Bilingual of Salvadoran Poetry Selección: Alexandra
Lytton-Regalado, Lucía de Sola y Tania Pleitez Vela. Edición y
prólogo: Tania Pleitez Vela (Kalina Editorial, 2014); en la
antologías virtuales: Dossier de poesía joven de El Salvador,
preparado por Jorge Galán (revista
Círculo
de Poesía , noviembre 2013); proyecto Poetas del Nuevo Milenio,
publicado en la revista La Raíz Invertida, enero 2014; y La
generación del fin del mundo. Poesía centroamericana comprometida
(revista Otro Lunes, octubre 2013); y en revistas de España,Canadá,
México, Colombia, Perú, Argentina y Centroamérica. Mis autores
predilectos son Julio Cortázar, Thomas Mann, Katherine Mansfield,
Fiódor
Dostoievski,
Hermann Hesse, César Vallejo, Leopoldo María Panero, Octavio Paz,
Jorge
Eduardo
Eielson, Edgar Lee Masters, Carl Sandburg, William Carlos Williams,
Allen Ginsberg, Sylvia Plath, Olga Orozco, T.S Eliot, William Blake,
Ezra Pound, Wislawa Szymborska y Konstantino Kavafis.
Cito
las palabras de William Carlos Williams en el prólogo a Howl and
Other Poems
(
Aullido), de Allen Ginsberg: “Los poetas están malditos, pero no
están ciegos; ven con los ojos de los ángeles”. Es decir, para
mí la poesía es una forma de protestar, de causar malestar, de
excavar en todo aquello que se nos es dado y que por la costumbre
terminamos aceptando. Es por ello que la poesía debe ser inconforme
con las estructuras de la realidad. Debe ver más allá de la
belleza, pero sin perder la capacidad de la ternura.
La
madre
¿Sabes
del corazón subterráneo, fulminante de tu madre?
¿Sabes
de sus dulcísimas manzanas,
de
su aroma en las tardes de invierno,
de
sus canciones de mandarinas y hierba?
Ella
sí sabe de tu miedo a los dormitorios sin lámparas encendidas, al
descenso, a la
verticalidad
del cincho y el puño.
Ella
llora debajo de las sábanas mientras paseas por el sueño de
aviones supersónicos con un traje de estrellas, y el río se
desliza en su pequeña anatomía de pájaro ahogado. La lluvia de
navajas y golpes no cesa.
Tus
caricias,
el
sol.
Tus
caricias,
elevan.
Tus
caricias,
la
salvan.
Ella
llora debajo de las sábanas con su boca sellada a martillazos, con
un grito te dio el
universo
y fue forjando desde el primer instante la ternura, te calentaba el
agua antes de tu
baño
y pasaba diez minutos bajo el sol para que fueras secándote poco a
poco, buscaba en
sus
bolsillos los últimos centavos: había que comprar la leche.
Siempre fue dando a tu cuerpo
lo
mejor de su tejido, a veces agrio, a veces dulce y venerable, a
veces tan radiante como los
girasoles
de las aceras.
Colmó
de manzanilla tu corazón desde tu nacimiento.
De
su tierra,
de
sus luciérnagas,
de
su lluvia,
fuiste
formado en su vientre.
Ella,
La
niña de mil años,
madre del mundo,
abnegada, feroz, obtusa,
providente,
jilguera, perro, hormiga,
jabalina,
carta de amor con faltas de
lenguaje.
Sabe
del huracán
que te dará la bienvenida
cuando crezcas,
de los sismos
en la entrada del mundo.
Un
día te perderás en la bruma de las caídas sin que sus brazos te
detengan, sin que su canto tan melancólico como el de las ballenas
pueda conmoverte; para entonces, habrás perdido tanto de la
transparencia que te habitaba la mirada, habrás perdido las alas de
tus dedos, la melodía de tus dedos, uno a uno fracturado.
¡Cuánto
desea que su vientre fuera tu único refugio!
Ella
llora debajo de las sábanas.
Es
vulnerable,
como cuando a los cinco años
solitaria en los recreos leía
El
principito.
Se
caía en cada juego, temblaba,
se
orinaba en su cama y, al día siguiente, corría asustada de su
crimen.
Ella
llora debajo de las sábanas, por sus primeras sílabas, por tu risa
en la cuna, por tus primeras fotografías. Escribe tus primeros
pasos en un diario de pasta azul,
te
lo dará cuando entres al pantano de los días, cuando puedas volcar
los insectos de tu miedo a la página en blanco. Un día serás más
grande que su sombra, y tendrás vergüenza de sus olvidos, de su
tartamudeo, de su caminar inseguro en las aceras; y así, poco a
poco, dejarás de buscarla, será polvo en el piso.
¡Cuánto
desea que su vientre fuera tu único refugio!
No
sabes del corazón subterráneo de tu madre, colmado de árboles
caídos uno a uno por el
viento;
de los árboles que se secaron por los veranos más asesinos, no
sabes de sus
manzanas
dulcísimas lanzadas al fango.
Ella
llora debajo de las sábanas, enferma, hecha añicos, y repite tu
nombre sin poder destruir el cielo gris que te espera, sus manos
pronto dejarán de traer mariposas a tu pecho, sus manos ya no serán
cántaros virtuosos.
Ella
llora debajo de las sábanas.
Ella
llora debajo de las sábanas mientras duermes.
martes, 24 de diciembre de 2013
TERTULIA NAVIDEÑA 2013...inauguracion de nacimiento en el consulado!
Como siempre, el Club de lectura realiza sus actividades en torno a una camaraderia muy fraterna y con mucha responsabilidad nos dedicamos a analizar a los autores de cada mes propuesto por El Plan nacional de lectura en El Salvador. En esta ocasión aprovechamos la ocasión para en conjunto con el consulado y la Fundación Oscar Romero, unir nuestras energías para desear un nuevo año lleno de TODO lo mejor que cada uno quiera, compartimos las lecturas, los proyectos, el trabajo realizado por los adultos mayores de la fundación quienes elaboraron el NACIMIENTO que se está exponiendo en el consulado...además y para hacer frente al frio invernal que estamos viviendo, muy gentilmente fuimos agasajados con deliciosos tamales, con pan francés y un rico chocolate cocido a la semblanza de las abuelas...lentamente para sacarle el verdadero sabor. Una actividad muy lograda con todos los deseos de continuar con el trabajo del club con mejores brillos y muchas inquietudes. FELIZ NAVIDAD y un año 2014 repleto de fantasias literarias!!!
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jueves, 26 de mayo de 2011
FRANCISCO ANDRES ESCOBAR
Ya con la dinamica de querer mantenernos en el constante conocimiento, decidimos unirnos al Plan nacional de lectura de las Bibliotecas en El Salvador y nos adherimos a desarrollar su plan sobre los autores nacionales, para el mes de mayo nos proponen al maestro de generaciones, escritor, poeta, dramaturgo y muchos roles mas, nos referimos a FRANCISCO ANDRES ESCOBAR, de quien nos es grato compartir el material publicado por el Plan Nacional de lectura.
Autor de mayo:
FRANCISCO ANDRÉS ESCOBAR
Para unos fue don Paco, el docente universitario que sabía enseñar con la pasión de cuando los maestros daban la vida por transmitir el pan del saber; para otros, el señor del bolso de cuero y de sandalias que compartía una sonrisa apacible; para otros, el poeta que logró decir en versos sencillos, profundos, que el amor entre los seres humanos es la antesala del reino de los cielos aquí en la tierra, pero había que construirlo todos los días, sin descanso.
Nadie imaginaría que Francisco Andrés, el tan esperado articulista de los días sábados, Premio Nacional de Cultura 1996, ganador del Premio Hispanoamericano de Quetzaltenango, tuvo que ejercer cargos tan disímiles a su vocación de escritor: se desempeñó como trabajador social y jefe de la Sección de Control de Becas de la Universidad de El Salvador (1965-1972), profesor y jefe del Departamento de Estudios de la Escuela de Trabajo Social (1973-1975). También, fue profesor de literatura en el Externado de San José (San Salvador, 1976-1980), en momentos en que cursaba su licenciatura en Ciencias Políticas, en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (1974-1977). Sin duda es aquí donde nace su gran pasión por la enseñanza, la cual duraría hasta sus últimos días.
Francisco Andrés Escobar nació el 10 de octubre de 1942 y falleció el 9 de mayo de 2010, dejando tras de sí una producción intelectual de gran valía. Poeta, ensayista, dramaturgo, narrador, articulista, actor, docente universitario, formador de maestros y escritores, académico de la Lengua, animador de proyectos relacionados con las artes… en todo esto brilló nuestro autor del mes.
Actuó en las obras Uvieta, El héroe, Escenas cumbres, Almas que mueren, El diario de un loco, en diversos montajes del Ballet de Alcira Alonso, en la película Trampas para un gato y en su propia obra dramático-biográfica, dedicada a la vida de Alfredo Espino.
En 1983, dirigió las producciones teatrales Alturas de Macchu Picchu (basada en poemas de Pablo Neruda), Los nietos del jaguar (con textos de Pedro Geoffroy Rivas) y Cartas escritas cuando crece la noche (con poemas de Claudia Lars). Ha dirigido dos obras de su propia autoría: Un tal Ignacio (San Salvador, 1993-1994, dedicada a la biografía del rector y sacerdote jesuita Ignacio Ellacuría), De la sal y la rosa (biografía teatral de la escritora Claudia Lars) y La lira, la cruz y la sombra, que relata la biografía del poeta Alfredo Espino.
Varios de sus más importantes ensayos dedicados a la temática de la identidad salvadoreña figuran en los volúmenes: Tradición y modernidad en El Salvador (1993), Cultura y desarrollo en El Salvador (1994) y La sociedad civil en la cultura (1995), publicados en la capital salvadoreña por la fundación alemana Konrad Adenauer.
Fue biógrafo y tratadista de Oswaldo Escobar Velado, Claudia Lars, Alfredo Espino e Ignacio Ellacuría. Ha sido prologuista de Antoine de Saint-Exupéry, Ernest Hemingway, Hugo Lindo, José Rutilio Quezada, entre otros. Varios de sus poemas fueron conocidos en pliegos sueltos y opúsculos, titulados: Antesala al silencio (1979), Nuestro Señor de las Milpas (1980) y Angelus (1980).
Entre sus obras publicadas se encuentran: Andante cantábile (cuentos, San Salvador, 1973, con prólogo de la Dra. Matilde Elena López), Una historia de pájaros y niebla (San José, Costa Rica, 1978 y 1981, con palabras prologales de Franz Bargaz), Petición y ofrenda (poesía, San Salvador, UCA Editores, 1979, con prólogo de Ítalo López Vallecillos), Ofertorio (poesía, San Salvador, Comisión Nacional de Justicia y Paz, 1979, con ilustraciones de Edgardo Valencia), Agnus Dei-Bendición de la nana-Monólogo interior frente a mi hijo (poesía, en la compilación Desde que el alba quiso, Nueva San Salvador, 1995), Solamente una vez (antología poética, San Salvador, DPI-CONCULTURA, 1997) y El país de donde vengo (San Salvador, 1998, compilación de algunas de sus crónicas personales, aparecidas desde hace varios años en las páginas sabatinas de La Prensa Gráfica).
La Cámara Salvadoreña del Libro le rindió, en abril de 2004, un reconocimiento en el marco de las celebraciones del Día Mundial del Libro y los Derechos de Autor. También la UCA le hizo un homenaje en vida, en el 2000.
La Secretaría de Cultura de la Presidencia presenta con orgullo al autor del mes de mayo: Francisco Andrés Escobar, quien sin lugar a dudas ocupa un sitial importante en la literatura salvadoreña de todos los tiempos.
Francisco Andrés Escobar. Por Ana de Pacas
Fue un trabajador de la palabra, su obra muestra evidentes íconos poéticos, entre ellos, las imágenes de la muerte y la soledad que atraviesa su poesía de principio a fin con diversas variantes de manifestación. Su palabra ahonda en lo más profundo del ser humano y su poesía nos abre de lleno su vida no sólo a nivel profesional o sentimental, sino en todos sus aspectos.
En sus poemas establece relaciones directas entre las cosas y su variante imaginativa, pues están basados en los recuerdos, en la realidad, o en nuestra conciencia imaginativa, sobresaliendo de ello, la naturalidad con que da coherencia a partir del mundo que le rodea.
Su muerte ha dejado “Una gran pesadumbre en la arboleda”.
Francisco Andrés Escobar. Por Ana de Pacas
Fue un trabajador de la palabra, su obra muestra evidentes íconos poéticos, entre ellos, las imágenes de la muerte y la soledad que atraviesa su poesía de principio a fin con diversas variantes de manifestación. Su palabra ahonda en lo más profundo del ser humano y su poesía nos abre de lleno su vida no sólo a nivel profesional o sentimental, sino en todos sus aspectos.
En sus poemas establece relaciones directas entre las cosas y su variante imaginativa, pues están basados en los recuerdos, en la realidad, o en nuestra conciencia imaginativa, sobresaliendo de ello, la naturalidad con que da coherencia a partir del mundo que le rodea.
Su muerte ha dejado “Una gran pesadumbre en la arboleda”.
De Santos históricos y moralistas sociales
Discurso de Francisco Andrés Escobar al recibir el Premio Nacional de Cultura 1995 (fragmento)
El Salvador, con su historia tremenda y dolorosa, tiene en don Alberto Masferrer, en Monseñor Romero y en el presbítero y doctor Ignacio Ellacuría, a sus tres santos históricos y moralistas sociales que, sin altares ni catecismos o instrumentos de tortura personal, viven desde su muerte, hablan desde su silencio, iluminan desde su sombra, recuerdan desde su olvido, por lo que una vez hicieron y dijeron –cuando era la vida-, para ordenar esta tierra tan dejada de la mano del orden, la palabra y la racionalidad.
Maestros, profetas y mártires los tres, Masferrer, Monseñor y Ellacuría refulgen en la cultura salvadoreña por la calidad de sus vidas y por las condiciones de sus muertes, explicables a la luz de lo que quisieron que el país fuera y a la luz de lo que una parte del país no quiso ser.
Masferrer es el mártir moral. A Masferrer no lo mató una bala durante el oficio sagrado, ni lo aniquiló una ráfaga en madrugada funesta. A Masferrer lo asesinaron la ceguera, la indiferencia y la inmisericordia de los poderosos frente a los poseedores de todo sufrimiento.
Se puede asesinar a un hombre moralmente. Masferrer murió no el día de su muerte pobre, sino el día cuando el candidato presidencial de su tiempo, después de haber sido confirmado en el poder por la Asamblea Legislativa de entonces, viró en sus propósitos, traicionó las esperanzas populares, hizo a un lado la plataforma social concebida y predicada por don Alberto Masferrer, y se acomodó a las condiciones hegemónicas que le permitieran salvaguardarse en el poder. Cuando a unos meses de haberse sentado en el solio presidencial. Masferrer rompió con él y se marchó amargado a Guatemala, el maestro llevaba ya la muerte en el alma. Su plataforma vitalista –que le valió la persecución de quienes se empeñaron en verlo como un peligroso comunista, y el desprecio de quienes lo reputaron como un vulgar reformista- caía despedazada.
El deslave social se venía encima, y todo aquello que el maestro hubiera querido evitar mediante el uso de la razón y la justicia en el manejo de la cuestión social del país, tomaba la velocidad y la fuerza de una repunta cuyo turbión mayor iban a ser los hechos violentísimos de 1932.
Ideólogo, maestro, utopista, profeta, moralista social, Masferrer vio sus días finales en medio de la pobreza y de la soledad cimeras que habitualmente acompañan la finitud de todo hombre y de toda mujer fieles a sus ideales.
Monseñor Romero es mártir de sangre. Su corazón cayó fulminado, mientras hablaba con Dios en el oficio eucarístico. Él también quiso ordenar el desorden de la vida nacional y convertir a la misericordia los corazones más duros. Su propósito era detener otro deslave, mediante el recurso de hacer valer la razón moral por encima de la razón económica, de la razón política y de la razón militar. Al igual que Masferrer, sonó peligrosamente extremista para los intereses de unos, y extremadamente peligroso para los propósitos de otros. Puesto en el fuego cruzado, su sentencia de muerte le advino por su encontronazo directo contra todo poder, en elección radical a favor de quienes poco o nada tienen.
Del mismo modo como Masferrer se lanzó a las masas campesinas y obreras a hacerles saber sus derechos, y sistematizó su palabra en una obra ensayística y periodística que viene a constituir el primer pensamiento social articulado en El Salvador, Monseñor Romero inundó con su voz los cuatro costados de esta tierra, y legó una vasta obra homilética –doctrina teológica, análisis de realidad y visión profética- en cuyo cuerpo los pobres, los débiles y las víctimas son los elegidos del corazón del mártir.
Monseñor, al igual que el maestro de las Cartas a un obrero, El dinero maldito y el Mínimun vital, prestó voz a los de abajo para que la oyeran los de arriba, puso palabras a las apretadas lágrimas, en una desesperada búsqueda de la consolación social, pero se encontró, como Masferrer, con la desolación, el rechazo, la tergiversación y, en su caso personal, con la inmolación martirial.
Ignacio Ellacuría, el gran rector, comparte con el insigne arzobispo del martirio de sangre, y con él, y con Masferrer, el desespero por hacer del país un lugar de esperanza. Su aniquilamiento –para siempre injustificable y doloroso, como el martirio de Monseñor- privó al país y al mundo de uno de los pensamientos más lúcidos y de una de las voces más valientes de la última mitad del siglo.
Para Ellacuría, como para Masferrer y Monseñor, se imponía el deber de colocar por encima de todo la realidad del país, porque sabía que es el único modo para acceder al país de la realidad. Se imponía, también, una acción salvífica operante en la historia, pues entendía, según su decir personal, que “la historia de salvación pasa por la salvación de la historia”, y sabía con claridad que esta salvación histórica consiste en instalar –a través de los diversos modos y medios de cultivo de la realidad- el bien, en el lugar del mal; la verdad, en el lugar de la mentira; la libertad, en el lugar del cautiverio; la justicia, en el lugar de la injusticia.
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