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viernes, 2 de diciembre de 2016

ANA DE PACAS, BIOGRAFÍA.

                                    ANA DE PACAS, BIOGRAFÍA.

  
Ana Lilian Rodríguez de Pacas; nació en Santiago de María, Dpto. de Usulután, El Salvador, el 10  de Agosto de 1938.  Sus padres fueron Manuel Vicente Miranda Lara y  María Teresa Rodríguez quienes procrearon 12 hijos, le tocó ser la número ocho. Desde niña, se destacó en ella, el deseo de realizarse como profesora de escuela, carrera que coronó con muchísimas dificultades, pero que el ejercerla, le proporcionó grandes satisfacciones, y como suplemento, Dios le otorgó la gracia de la poesía, que solía consolarle cuando recorría los ásperos caminos por donde se ganaba la existencia; o cuando se encontraba sola.

En el año 1946, en su ciudad natal, inicia los estudios primarios en el “Grupo Escolar Baltazar Parada”. Pasando el siguiente año  a la “Escuela de Niñas, Fraternidad Americana”,  de donde se traslada al pueblo de San Agustín, en el mismo departamento, para finalizar el Tercer Grado, en 1948. Retorna a Santiago de María para continuar sus estudios, interrumpiéndolos nuevamente, en 1951 a causa del terremoto ocurrido ese año. De nuevo se traslada a San Agustín, logrando culminar su Educación Primaria en la “Escuela Urbana Mixta” de esta localidad.

Los Estudios Secundarios los realizó en la Sección de Educación Básica “Leopoldo Canessa” de Santiago de María, durante los años: 1952- 1954.
En 1955, ingresó a la “Escuela Normal España” de San Salvador, cursando el Primer Año Profesional, que le sirvió de base para optar por un trabajo como profesora interina en colegios de educación particular, ya que en la familia enfrentaban una situación precaria. Su labor profesional la desarrolló en diferentes escuelas y colegios de El Salvador desde 1957 hasta 1986, año en que le tocó huir de su país, a causa de la represión y la guerra.

En 1955 ganó su primer premio al competir por primera vez, en un concurso literario promovido por el Departamento de Alfabetización del Ministerio de Cultura y cuyo tema versó  en el contenido del libro “Leer y Escribir” de Alberto Masferrer.


OBRAS PUBLICADAS.

  1. “Elena Casamalhuapa” (novela corta, 1996) Es una denuncia disimulada, ante la opresión, en una muralla de miedo, donde las personas no se atreven a expresar lo que sienten, por temor a represalias. Narra cómo pasa el tiempo y nada se puede hacer por una cultura que se desintegra cada día más.

  1. “Cascada de Poemas” (poesía, 1997) es un homenaje al poeta cubano, José María Heredia, pues su gran admiración por él, la impulsó a emprender esta batalla de “karma y arma”, sintiéndose implicada en su poema “Al Niágara”, convirtiéndose en ese “viajero”, al que él alude.

  1. “Sueños y Realidades” (poesía, 2001) representa para mí esa sutil ironía de la vida, que nos da la libertad de soñar desde esas duras realidades en que nos desenvolvemos. También me ha mostrado cómo los sueños nos conducen a otra realidad, sobre todo, cuando el soñar implica estar despierto.

  1.  “Fiesta de Palabras” (poesía 2012), alude a ciertos acontecimientos personales, marcados por un festejo social.

  1.  “Pulsando la lira” (poesía, 2015) encierra el carácter peregrino de la literatura, recopilado en formas conceptuales, donde la savia vivifica la existencia.

  1. “Curiosidades” poemas para niños preescolares - Inédito


En este momento, La Unión de Escritores y Artistas de Honduras (UEAH), El Centro Académico Cultural Bolivariano de Honduras y el centro PEN-Honduras, preparan una antología poética a nivel mundial, solidaria con la causa de Berta Cáceres, en la que Ana de Pacas, participa con su poema titulado: “Del Hermano Lejano”

PREMIOS
“El Cuento de la Cuñada” le sirvió para incursionar en ese género literario siguió con
“¡Se Buscan!”  participando en el Concurso “La Voz y La Pluma” que promueve el periódico La Voz, en Montreal, obteniendo con ellos los premios anunciados.
“Camino de Barro” Cuento ganador del Concurso Puessiesque, del Departamento de Letras, de La Secretaría de Cultura de la Presidencia de El Salvador. Octubre, 2016.
Diplomas de reconocimiento
Nombrada “Salvadoreña distinguida” por el gobierno y compatriotas salvadoreños.

Miembro fundadora del CLUB DE LECTURA CUZCATLECA “VOCES Y ESCRITOS”

Participa frecuentemente en festivales, actos y tertulias multiculturales, donde le ha tocado alternar con poetas y escritores de diversas partes del mundo, en programas de radio y televisión,  así como en diversos concursos literarios.

Periodistas la han entrevistado y podemos leer sus trabajos y su biografia en:
¨      Diario El Mundo. 8 de enero de 1997. El Salvador.
¨      Diario Co Latino. 11 y 25 de enero de 1997. El Salvador.
¨      The Gazette. 15 de abril de 1997. Montreal, Canadá.
¨      Mc Gill Daily Culture. 2 de octubre de 1997. Mc Gill University, Montreal, Canadá.
¨      Periódico La Voz. 19 de mayo de 1998, 12 de septiembre del 2000, 14 de abril del 2004, 28 de noviembre del 2007 y 24 de septiembre del 2008. Montreal, Canadá.
¨      Periódico Infoventas. 14 y 21 de agosto de 1998, 10 de septiembre de 1998. Ontario Canadá.
¨      Periódico El Popular. 12 de marzo de 1999. Ontario, Canadá.
¨      Semanario El Chasqui Latino. 29 de enero del 2004. Montreal, Canadá.
¨      Periódico “El Diario de Hoy” de El Salvador,
Boletines del Consulado de El Salvador en diferentes años

lunes, 1 de septiembre de 2014

AUTORA DEL MES DE SEPTIEMBRE 2014 - Krisma Mancía


AUTORA DEL MES DE SEPTIEMBRE 2014
Krisma Mancía

San Salvador, El Salvador, 13 de febrero de 1980. Profesora, egresada de la Universidad de El Salvador (UES). Perteneció al Taller de Talentos de la Casa del Escritor. Publicó "La era del llanto" en la Colección Nueva Palabra editada por la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), CONCULTURA, San Salvador, 2004. Ganadora del I Premio Joven "La Garúa" de Santa Coloma de Gramenet, Barcelona (2006)  con el poemario "Viaje al Imperio de las Ventanas Cerradas". Ha publicado en diversas  revistas y periódicos culturales. Sus trabajos han sido llevados a escena por el Grupo de Danza Contemporánea de El Salvador.

Krisma Mancía y su infierno poético

Miroslava Rosales

Como verdadera acuariana, muy independiente. Su madre la recuerda como la niña más traviesa del mundo, dice Krisma Mancía (1980), poeta salvadoreña, cuyo libro Viaje al imperio de las ventanas cerradas fue ganador en la categoría internacional del I Premio de Poesía Joven La Garúa, España, en el 2006.

De pequeña se escapaba de la casa para jugar con sus amigos del vecindario, afincado en Ciudad Delgado, municipio de San Salvador. Recuerda muy bien los golpes, cada uno de antología, por esas correderas. Como buena acuariana, disciplinada, y por eso siempre aparecía en el cuadro de honor, hasta que llegó a la adolescencia y ya ahí todo cambió: "Era la peor", nadie la detenía.

Su padre le regaló su primer libro: "Azul" de Rubén Darío, y siempre le contaba historias. Le decía, para contentarla: "La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?", y la niña, para ese entonces, juraba que esos versos eran de su padre. En su casa siempre habían libros bien escogidos.

Su padre era un obrero de una institución estatal y su madre se dedicaba a la casa, aunque de vez en cuando hacía trabajos de costurera. Cuando él fue despedido por el cierre, después de veinticinco años de trabajo, sin duda, significó un quiebre en la economía del hogar. Entonces, se dedicaron a la subsistencia, y ya no importaba tanto leer. Incluso Krisma le hizo a la mecánica, a la contabilidad, todo para dar soporte a la familia.


La decisión de qué estudiar en la Universidad no fue tan sencilla. Las opciones venían desde Medicina, nutrición, ingeniería o Letras. Por suerte venció la última.

Una vez ya en la Universidad, en las tardes se iba a clases de teatro con Filander Funes. En el 2002 entra a la Casa del Escritor, a cargo de Rafael Menjívar Ochoa, su compañero de vida. Y ahí confeccionó "La era del llanto", unidad que le da nombre a su primer libro, publicado en la colección Nueva Palabra, de la Dirección de Publicaciones e Impresos.

"Viaje al imperio de las ventanas cerradas" es su "joyita". "Es lo mejor que he hecho", asegura. Ahí Krisma sigue al mito de Ofelia, hija de Polonio en la obra de Shakespeare Hamlet. Es un desdoblamiento, "Ofelia está allí/ ante un puente de algas/ mirando cómo las ramas del sauce besan las manos del arroyo", y ambas saben que tienen que buscar ayuda. "Ofelia se levanta con la música de las máquinas", abre el libro, de ahí que nos trasladamos a un ámbito urbano, el hoy. Tanto el poemario como su única hija, Valeria, se gestaron juntos, y terminó cuando ella tenía un año de nacida.

Sus lecturas dependen del momento: en la adolescencia, la mitología. Luego vino, Lorca, Vallejo, Huidobro, Pizarnik, Shakespeare, Quevedo, Cortázar, Borges. Ahora Charles Bukowsky, igual le sigue pasando el escáner a lo que en el mundo se está haciendo. Le interesa mucho la poesía estadounidense.

Krisma Mancía cree "en el mundo y en la gente. Me volví creyente que hay muchos dioses en el mundo", dice esta sonriente mujer.


Bibliografía:

La era del llanto (2004)

Viaje al imperio de las ventanas cerradas (2006)

Ha sido incluida en:
Trilces trópicos. Poesía emergente en Nicaragua y El Salvador  (2006)
Cruce de poesía: Nicaragua- El Salvador (2006)






ANTOLOGIA POETICA

Llega diciembre con su larga cola de vejez
y tu fe y tu inocencia y tu sencillez
flotan en las vestiduras del viento. 
Esta vez el techo de la casa no soportó el peso de tus sueños
porque dejaste de cortar las estrellas
que se anclan en lo más alto de la montaña
y dejaste que la rosa del mar ya no existiera para ti 
sólo la inmensidad ilimitada de una tarjeta de banco
ahora no existe el duende de tu voz
ni la niña de trapo en la esquina de tu infancia
sólo un universo de uñas que rasga la mejilla del cielo
y perros ciegos
que aprenden a dar la pata y a no morder los muebles.

En tu imperio nadie confiesa que se han devorado la tierra
que hay un odio constante contra la piel
y que por eso hubo un genocidio ambicioso de gatos negros
con los que se fabricaron lámparas nocturnas.

Si alguien rompe los cables de electricidad
hoy se apaga la vida
se acaba el juego de la golondrina
y ya no dirás todos los días: “Espejito, espejito, dime quién soy”.

martes, 1 de julio de 2014

Autora de julio 2014 - Claudia Meyer

Autora de julio 2014
Claudia Meyer


 Lo que distingue a esta voz poética del resto de su generación es la preocupación constante por descubrir y descubrirse a así misma. No es tarea fácil, en un medio en el que la gran preocupación es “contar” cosas, es entrecortar cosas y decir que es sentimiento profundo.
Nuestra autora sabe que el poeta se nutre de aire contaminado, pero también de los padres de la Patria Poética. Sabe que la lectura de poetas mayores es vital como beber agua. Sabe que el estudio de la historia literaria es vital para el crecimiento de la imaginación. Ella está consciente que de esa búsqueda nacerá su voz poética.
Para la Dirección Nacional de Bibliotecas y Plan de Lectura es un verdadero honor presentar a Claudia Meyer, como autora del mes de julio.
Claudia Meyer nace en San Salvador en1980.
Licenciada en Mercadotecnia. Poeta; articulista en temas de gestión cultural, formación en letras, audiovisuales y comunicaciones, colaborando con las publicaciones periódicas ContrAcultura, Politiquiando y Suplemento cultural 3000. A la fecha es Coordinadora Especializada de la Academia Sabatina Experimental en Ciencia y Tecnología de la Comunicación (Universidad Dr. José Matías Delgado – Ministerio de Educación). Se desempeña además como docente universitaria y correctora de textos para edición de publicaciones académicas y literarias. Desde 2010 es miembro de la Asociación Salvadoreña de Cine y Televisión.
Distinciones: Premio único de poesía de los XXXIV juegos florales nacionales de Zacatecoluca (2011) con su obra “Dédalo o el laberinto”, premio único de poesía de los XXXIII juegos florales nacionales de Zacatecoluca (2010) con su obra “Estación del frío”, y de los XXII juegos florales nacionales de Cojutepeque (2008) con el poemario “El vuelo de Ícaro”. Las tres distinciones nacionales le hicieron acreedora en 2011 del título Gran Maestre en género poesía, otorgado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la República de El Salvador.
Publicaciones: Segundo índice antológico de la poesía salvadoreña (Índole Editores/Editorial Kalina, 2014), La poesía del siglo XX en El Salvador” (Visor libros, colección Visor poesía, España, 2012), antología de poesía “Lunáticos. Poetas noventeros de la posguerra” (Índole editores, El Salvador, 2012), antología de poesía joven “Las otras voces” (Dirección Nacional de Publicaciones e Impresos, El Salvador, 2011), antología de poesía joven “Madrugada del siglo XXI (Vladimir Amaya, El Salvador, 2010), antología latinoamericana “Los ángeles también cantan” (Casa del Poeta Peruano, Perú, 2006).
Nunca le decía lo que en verdad quería decirle. Mientras, las que sufrían eran las palabras, las que no dejaba salir: se quedaban nadando en la garganta, bullían, se atropellaban, escalaban y caían derribadas. Pasó el tiempo y las palabras, las encarceladas, al estar hacinadas se agriaron; de cuando en vez una que otra lograba salir y enrarecía el aire.
Un día ella no pudo contenerlas más y las dejó salir a trompicones. Pero a las palabras ya no les interesaba lo que debían decir, solo escapar. Se arrojaron de su boca y él, maravillado, vio como un torrente de pájaros plomizos, confusos y perturbados surcó el firmamento rumbo al mar.
Si bien fue un espectáculo sombríamente melancólico, él nunca comprendió lo que ella le quiso decir.
*****
Dos soledades chocaron en una cruz calle. Después de conciliar daños emocionales y hacerse cargo de baches sentimentales, maquillaron sus abolladas carrocerías.
Al terminar arrancaron con sus nuevos empeños e ilusiones, con rumbo diferente, a su siguiente enfrentamiento en la próxima cruz calle.
*****
Deseaba locura en su vida, estaba dispuesto a permitir que llegara, recibirla y arrullarla; que se instalara en mente y cuerpo pero sobre todo que anidara en su corazón.
Quería programar el momento de su llegada, que fuese pronto, que actuara bajo sus directrices y tenerla bajo vigilancia. Creía que podrían dialogar, volverse cómplices y por ello dejarse moderar.
Él no sabía que la locura no comprende de tiempos y decisiones: llega cuando se le antoja, de formas y contenidos inesperados, sin ser de su agrado mediciones o contención; en ocasiones no llega nunca.
Mientras él planifica no sabe que la locura le acecha: ella no desea presentaciones o enfrentamiento alguno, más que acuerdos desea colarse de forma furtiva, convertir en frenesí toda prudencia… sonríe y también espera.

*****


Desde que lloraba antes de dormir había tenido las noches más plácidas que lograba recordar. Al acostarse tenía a mano su colección de momentos tristes -los reales y los magnificados-, hacía recuento de soledades acumuladas, de todos los hubiera podido ser y listo, lágrimas a granel.
Una noche dejó de brotar el salino soporífero y luna tras luna buscó dentro de si el llanto perdido. Cayó en cuenta que sus dolores reciclados habían caducado en sus efectos y que necesitaba de nuevas heridas para volver a conciliar pacíficamente el sueño.
Por ello expuso irracionalmente sus sentires, invirtió sus afectos en ilusiones y esperanzas que buscaban no ser compartidas. Cuando llegó la noche en que sintió un océano por corazón, tuvo la certeza que en breve volvería tranquilamente a dormir.
*****
Hay sonrisas plenas, amplias, blancas, vitales; sonrisas de guiño, ladeadas, lejanas, discretas, impenetrables.
Sonrisas escépticas, irónicas, de insulto, sarcásticas.
Las hay de burla, falsas, inestables, forzadas, vacías, finitas.
También las hay internas, privadas, sublimes, melancólicas.
Y hay unas pocas que simulan heridas, esas son las sonrisas tristes.
*****
Una vez fue feliz, sin miedo. Amó con todo lo que llevaba dentro y puesto, inclusive con lo que no tenía. Cuando quedó huérfano de afectos, la tristeza se convirtió en su adoración.
Empezó a escribir para sí y para ella, con paciencia, con esmero, con intención, sobre todo con intención. Tenía la infundada esperanza que cuando ella lo leyese, cuando fuese, sabría de inmediato que todas esas letras le pertenecían, que las haría propias.
Era ingenuo, necio, testarudo, imprudente. Insistía en lanzarse a recuperar una costa de la cual había desaparecido cartografía y mapa de navegación. Pero esa orilla por re-descubrir era lo que le hacía seguir pulsando teclas, la de las letras y las de su propio corazón.
Quiere ser feliz, otra vez, sin miedo. Remendó lo mejor que pudo sus roturas y cree estar listo para el día de volver a sentir que el mundo entero le cabe dentro.
Mientras, sigue escribiendo.

domingo, 1 de junio de 2014

Autora de junio 2014 - Maria Cristina Orantes

 María Cristina Orantes
Autora de junio 2014 

Existe en la literatura latinoamericana una tendencia a destruir las formas. Algunos críticos sostienen que son las vanguardias las que quisieron renunciar a los moldes “anacrónicos”. Durante el siglo XX se mantuvo el debate entre las formas clásicas y el rompimiento de éstas. La pregunta es: ¿qué quedó de esa discusión? Quedaron los buenos poetas. Quedó Miguel Hernández y los sonetos a su esposa. Quedó Hugo Lindo y su Poema Eucarístico. Quedó Pablo Neruda con sus Cien sonetos de amor. Quedó Claudia Lars y su fascinante armonía en su Romance del Norte y Sur. Quedó Vicente Huidobro y su desaforado canto a la imaginación.

En la obra poética de María Cristina Orantes se han fundido estas dos corrientes dinamizadoras de la literatura del recién pasado siglo. Consumada sonetista, su obra mantiene el nivel de otras grandes voces nacionales: Serafín Quiteño, Hugo Lindo, Elisa Huezo Paredes, David Escobar Galindo, Carmen González Huguet, solo para mencionar algunos nombres.

Y cuando la poeta ejercita versos libres, lo hace sabedora de que tras una obra que rompe los moldes hay en el fondo ritmos, cadencias, acentos, que vienen de los clásicos.

Para la Dirección Nacional de Bibliotecas y Plan de Lectura, de la Secretaría de Cultura,  representa un orgullo contar con una escritora como María Cristina Orantes, como autora del mes de junio.

Nació en México, D.F., el 30 de agosto de 1955. Abogada y notaria, poeta y promotora cultural. Se inició en la poesía desde pequeña ya que nació y creció en un hogar en donde la poesía era algo natural puesto que sus padres eran ambos poetas (Alfonso Orantes, escritor  y crítico guatemalteco y Elisa Huezo Paredes, poeta y pintora salvadoreña).

Es cofundadora del grupo literario “Poesía y Más”, primer grupo en El Salvador constituido únicamente por mujeres escritoras y cuya característica esencial ha sido montar espectáculos poéticos de corte innovador. Es miembro de varias asociaciones literarias. Ha sido jurado en numerosos certámenes literarios, así como invitada a distintos encuentros y festivales de poesía llevados a cabo en El Salvador, Granada,  Nicaragua y Belgrado, Serbia.

Ha sido incluida en antologías como “Palabras de la Siempre Mujer” (El Salvador, 1997); Colección de Juegos Florales del CONSEJO NACIONAL PARA LA CULTURA Y EL ARTE, CONCULTURA (El Salvador, 1997); Mujeres en la Literatura Salvadoreña (El Salvador, 1997),  Diccionario El Salvador (El Salvador, 2004), Trilogía Poética de las Mujeres en Hispanoamérica, Pícaras, Místicas y Rebeldes (México, 2004), Antología de poesía infantil “Sol de Cariño” (Dirección de Publicaciones e Impresos, El Salvador, 2007), La herida en el sol (Antología de poesía centroamericana contemporánea (UNAM), Poetas por El Salvador de la antóloga francesa María Poumier, Colección Palabra Suelta, (Editorial Delgado 2008); Antología “Poesía del Siglo XX en El Salvador”, Colección La Estafeta del Viento de (Editorial Visor, 2012).

Varios de sus poemas han sido musicalizados por el compositor German Cáceres, Director de la Orquesta Sinfónica Nacional, y el soneto “Mujer” ha sido traducido al francés, musicalizado por la compositora canadiense Karine Deschamps y cantado por la cantante Judy Richards (Album Du septiéme ciel) febrero 2007.

Publicaciones: Llama y Espina (Edición Grupo Poesía y Más, 2001); Paso leve que en el polvo avanza (Alkimia libros, Colección Álvaro Menéndez Leal, Volumen II, 2005); El grito es hacia dentro (Dirección de Publicaciones e Impresos. Colección Poesía. San Salvador. 2011).

De 2004 a 2012 dirigió la Sala Nacional de Exposiciones Salarrué. Ha impartido talleres de creatividad literaria y es docente en las Academias Sabatinas Experimentales  en Ciencia y Tecnología de la Comunicación y de Gestión Empresarial de la Universidad Doctor José Matías Delgado.  Ha llevado a cabo una co-investigación denominada “Hoy me atrevo al infinito” sobre la obra poética de David Escobar Galindo  y ha sido co-curadora de la exhibición  “Titi y David, la artista y el poeta” que se expuso en el Museo de Arte de El Salvador, MARTE (Dic. 2013- Feb. 2014).

GRACIAS
Gracias por darme la palabra viva,
por ponerme en el pecho estas dos alas,
por regalarme el viento en las pupilas
y encender una espiga entre mis plantas.
Por hacerme vivir la nueva historia
y dejarme cantar viejas palabras,
por abrirle camino a mis silencios
y anidar en mi huerto nuevas ansias.
Gracias por el granizo y la tormenta,
por la sal que llegara hasta mis aguas,
por los nombres que amé, porque en sus labios
saboreé las heridas con el alma,
por la sangre que llevo entre las venas
y por la sangre nueva que sembrara,
por la estrella que he llevado en la frente
y el fuego que he encendido con mi llama.
Gracias por el cariño y por el yugo,
por las manos abiertas y cerradas,
por lo dulce y lo amargo de la vida,
por las horas perdidas y ganadas,
porque pesa la carga y tiene espinas,
porque a ratos parece tan liviana,
por el tiempo de gozo y  de castigo
y por haber librado la batalla.

A ROQUE DALTON

Coleccionista de pétalos,
páginas vírgenes y huracanes,
pintor de sombras calcinadas,
de guerreros hambrientos
y mujeres descalzas que buscaban a tientas
a sus hombres de barro y silencio;
lector de líneas del destino,
creador de mantras para una nueva edad,
descubridor de túneles secretos,
de gritos mudos, de noches vacilantes
y muerte distribuida a manos llenas.
Voz que se vierte entera
sobre historias de espinas y  renglones en blanco.
Nombre y memoria eternos a falta de sepulcro.

viernes, 13 de enero de 2012

LILIAN SERPAS - El Salvador 1905 - 1985

LILIAN SERPAS
(El Salvador 1905 - 1985)

Datos biográficos
Lilian Serpas nació en la ciudad de San Salvador el 24 de marzo de 1905. Fue inscrita en el registro civil capitalino con el nombre de Lilia. Fue la hija del escritor Carlos Serpas y de Josefa de los Ángeles Gutiérrez. Quedó huérfana de padre en 1908. Se sabe muy poco de su progenitora, quien debió ser culta e inteligente, ya que en su casa tenía lugar una animada tertulia literaria –como lo afirmara la propia autora, ya en su vejez–. Así, a los once años de edad se reunía en visitas casi diarias con Francisco Gavidia, patriarca literario que le prologó su segundo libro, En el zafir de un ala milagrosa, editado con el título de Nácar por la capitalina imprenta “La salvadoreña” (1929). Manejó a perfección el inglés y francés.
 En 1927, a los 22 años de edad, mientras colaboraba frecuentemente con la revista Pareceres y en la radio oficial AQM, publicó su primer libro, Urna de ensueños, que contó con una introducción de Juan Ramón Uriarte.
De  25 años (1930-1938) se traslada a los Estados Unidos, residiendo por 8 años en la ciudad universitaria de South Bend City, San Francisco, California. Será en esta ciudad donde publique por vez primera el libro  “Isla de trinos”. Por esta época colaboraba ya con la revista Sequioa,  de la Stanford University.

Regresa a El Salvador en 1938 para trabajar en El Diario de Hoy, donde desarrolló una fructífera actividad periodística e hizo a la luz varios de sus escritos, tanto en prosa como en verso, dirigió las secciones Variedades del hogar y de la moda y Pajaritas de papel (1941). 

Parte de nuevo a Estados Unidos y se casa con el pintor Carlos Coffeen, con quien procreó tres hijos: Carlos, Fernando David y Reginaldo.
Luego, abandona Estados Unidos y reside en la ciudad de México, donde publica Huésped de la eternidad (poemas de 1928 a 1948, con prólogos de José Vasconcelos, Arturo R. Pueblita y Gregorio Cordero y León), La flauta de los pétalos (1951; San Salvador, 1979, con palabras preliminares de David Escobar Galindo) y Girofonía de las estrellas (1970)
Durante su estancia mexicana también escribió Corazón y esfera (obra comentada por José Vasconcelos), Hacia un punto del origen, Por ese amor siendo amada (con prólogo de Pedro Álvarez del Villar), Nivelación y Proyección a la nada (también titulada En un rol de fuego blanco), trabajos literarios de los que se carece de información editorial concluyente, por lo que cabe presumir que solo fueron proyectos de libros o manuscritos varios que quedaron inéditos.
Después de 1972, a raíz de la muerte de su hijo Fernando a manos de un conductor ebrio, Lilian entró en un proceso autodestructivo a nivel mental y físico.  Sólo gracias al esfuerzo y la caridad de algunas amigas salvadoreñas, es trasladada de vuelta a su país.
De vuelta en el país, escribió el poemario Pensamiento que no muere (inédito), en el que destinó una sección completa para diez sonetos dedicados a Francisco Gavidia. Mucha de su producción poética de estos años fue dada a conocer por las páginas sabatinas de Filosofía, arte y letras de El Diario de Hoy.
En 1982, la Dirección de Publicaciones editó Meridiano de orquídea y niebla, que contiene poemas escritos entre 1945 y 1957.
Con la salud física y mental dañadas, se le dio trabajo en la Dirección de Publicaciones del Ministerio de Educación donde laboró hasta el día de su muerte, ocurrida el 10 de octubre de 1985, tras haber sido hospitalizada debido a una caída que le causó varias fracturas. Sus objetos personales y sus manuscritos, contenidos todos en una maleta, fueron incinerados en medio de un confuso incidente. Ninguno de sus tres hijos sobrevivió a la escritora.
En Texas, Estados Unidos, residen a la fecha 6 nietos de Lilian Serpas, hijos de su Fernando David: ninguno de ellos habla ni lee el idioma de su abuela.


                                  
  Lilian Serpas Por Ana de Pacas

Con gran facilidad y lucidez de dicción, Lilian nos regala en su poesía, su manera de sentir, seguramente que los elementos que la rodearon, le brindaron la sublime inspiración para elaborar su obra poética, supo impregnar en sus versos, la claridad de su motivo.
Es admirable el dominio que ejerce en la forma de su poesía, me refiero a la soltura que se aprecia en la construcción del soneto. El conocimiento que posee del secreto de la imagen y de la ternura humana, nos lo deja ver en uno de los tercetos de la poesía titulada “Aluzinaje” que copio a continuación: “Yo heroica y huyendo en un desvelo/ -libre y sin nada- como en un deshielo/ alcanzo en pie de amor, el infinito/”. Sus poemas se disfrutan y saben a caricias de angel, solamente advertimos en ella, un vacío, en cuanto a la problemática social de nuestro país, pero la justificamos por el hecho de haber vivido en una época en que la mujer estaba limitada por reglas que le inhibían su participación en ciertas actividades.


La Mariposa

En el jardín de plenilunio lleno
su tríptico de pétalos se posa,
con la fijeza de una mariposa
que congelara en flor su desenfreno.

Tiene en su cáliz de candor un pleno
aire más fino que nevada rosa,
y del perfume, doncellez premiosa,
la suave gala de blancor sereno.

Vuelta de niebla y música su vida
es retazo de luna: ahí fundida
vobró la noche en su primer rocío.

Así quedó la mariposa en vuelo
sobre la media página del cielo,
¡clavada al aire en alfiler de frío!


Ocaso

La luz en pie de Ocaso compagina
al del Oro sangrante de la rosa;
y suma cardinal y milagrosa
al viraje del sol en la colina.

La fuga de las cosas se adivina:
diríase una escala luminosa,
por donde asciende el aria jubilosa
que al corazón de la floresta afina...

Más la tregua de un día pajarero
-en nidales de celo y alborozo-,
elige permanencia en el alero...

Y un éxtasis de dicha se presiente
-al expirar un ágave gozoso-,
¡tal un místico albor, en el poniente!


Lección de muerte

…Por un ayer extático y remoto
muero viviendo a pausas con la vida;
mas exhumo en mi piel igual al loto,
que del cieno en la flor, busca salida…

Si en flagelos de agobio consumida,
Como una aspiración busco lo ignoto;
Y porque en muerte vivo dividida,
Mi tiempo, en lo fugaz es mundo: roto…

De la vida en un breve itinerario
-con mi lección de muerte abriendo puertas-
al átomo de Dios; mas sin horario

-como trampa dantesca de un infierno-
de este mundo de trágicas reyertas,
sólo afirma mi espíritu, ¡lo eterno…!


Aluzinaje

Lúcido en la tiniebla de un momento
de ser -ya sido- en inicial viraje,
arranca de raíz mi pensamiento
-tan joven como antiguo en su linaje-.

Ráfaga a grupas de un saber, aliento
-del polvo hostil es rescatado viaje-,
emite luz, muy cerca a lo que siento
del más nocturno azul de alunizaje.

Ritmos de meteoros miden tensa
noche, sólo soporte a mi defensa,
igual a rostro en Cero circunscrito.

Yo heroica y huyendo en un desvelo
-libre y sin nada-, como en un deshielo,
alcanzo en pie de amor, el infinito.


Lo intemporal

I
Próxima al vértigo, sin pausa, alerta,
Al rumbo huracanado en la espesura
-de un muro de olas-, en fatal reyerta:
mi ser, igual a barco en la aventura:

por náufrago pavor, donde apresura:
zozobra, tiembla, y el corazón despierta;
pulsa el timón intemporal, y acierta
-sostén a su caída-, a la más pura
excelsitud de un sueño, en inminente
forma -la que fenece-, y de un arcano,
la fuga del dolor, suave nepente…;

si lleva ella, la imagen exhaustiva
de Dios en si, o de Él, lo tan lejano;
¡mas siendo eternidad, que sobreviva!


II
Proa al vaivén de un mundo ingobernable,
-en el ocaso unánime de mi vida-,
forma es de un tiempo, abierto a inefable
gozo, el más breve: Idea definida,

naciendo a ras de un diáfano y palpable
cielo ahí en un Todo…Y esclarecida
mi mente en un tanteo de insondable
noche, tras debates arrecida

-en pugna del ludibrio… - Y el pensamiento
para ser, o no ser la amortajada
de mi crear punzante, al solo intento

de ver el infinito, al que posterno…
y en mi sentir, su esencia es a la Nada
-en lo de Dios-, ¡mi rostro en puro eterno…!


III
…Sin rostro ya y sin pies en mi jornada,
la conmoción que alúmbrame es Poesía,
siguiendo el ritmo en la girosofonía
de un ala al vuelo a la luz desintegrada…

Mi término es inicio de la Nada;
Y en mí no vivo si de la agonía
El Fin no llega, para un nuevo día,
Y si -muero sin morir-, voy desterrada:

Para un futuro limpio de mi mente
-en la Totalidad viviendo ausente-,
y en gloria de un minuto, que, si existe,

es la imagen tan solo de un presagio
si no siendo al estar en un naufragio,
¡mi muerte al trascender vivirá triste…!


Beethoven

Vertical en la rosa del sonido
Oyes vibrar el cosmos, que en sí rota
-desde inaudible clave- y de tu oído
-vórtice de una clave- libre flota,

al acorde cifrado, y sola nota
conjuga en unidad de tu sentido,
un Universo abierto en la remota
bóveda, pentagrama en tu latido;

y tu mano estelar en contrapunto
-beethoveniano de alta sinfonía-
pulsa del tiempo universal conjunto:

marea cuando estalla ¡oh Dios, que mueve,
el perenne fluir de la armonía,
y amenaza lo eterno con lo breve!


Oculta clave

Pájaro azul del vuelo delirante,
Medir puede la exacta geometría
-que sólo Dios creara-, y fuera el guía
del árbol en el salto equidistante:

Seguro del secreto se confía,
Tras el aéreo impulso trepidante,
Si de sus alas, en un solo instante
Arriésgase en sus trinos de alegría:

Y hacia el nido, al flotar sobre la rama
-el pájaro, en la clave de su trama-
sin caer en la trampa a donde vibra:

pulsa la levedad, aspira el aire
volátil del aroma, y en un donaire,
por el trino que exhala, ¡se equilibra!


El espejo

Ámbito intemporal y luna helada
Trae el amor cifrado en mi sigilo;
Sé de la luz de Dios -por Él creada-
Y el dulce honor que me depara asilo…

Porque en convexa margen ato el hilo
De mi imposible afán, en la estrellada
Noche, su rostro busco y lo perfilo,
Definiendo en un cielo, su mirada…

Y de alto girasol soñado para
Convertirme en espejo, la tragedia
Huidle cópiase en mi propia cara…

¡Igual a río en mi vigilia vierte,
vago temor que a mi pensar asedia,
como espectral imagen de la muerte!


CANTO A MIS NIÑOS
Mis niños, los de los sueños
–que no soñaran los ángeles–,
nacieron para el arrullo
de mis labios mortales.

Celeste luz que del cielo
a mis niños los despierta:
tienen color que da el agua
cuando en sus ojos refleja.

Amanecen desde el Alba
en albor sus piececitos;
dedos del aire sostienen
su milagroso equilibrio.

La línea del arco-iris,
les traza su fina curva,
para andar sobre rocíos
y entre vaivenes de cuna.

Con sus diminutas manos
tocar parecen tangibles
notas de viento, en el ritmo
de cantos que no se escriben…

Son como tallos floridos
que alzaran allá en la selva
sus capullitos de luna,
brotando en la Primavera…

Mi corazón los contiene
y en la sangre que les nombra,
un aire de amor los mece,
con arrullos de paloma.

ACUARELAS
Con un pincel de plata
la luz pinta acuarelas
en el jardín del alba.

EL ÁRBOL

El árbol es un filtro
para sorber aromas,
para escanciar rocíos…

EL PINO

Con su batuta, enhiesto,
dirige el alto pino
la orquestación del viento…
Y el árbol de la sierra
–tenor solista–, canta
el aire de su queja…

COMUNIÓN

Gigante luna comulga
con las hostias diminutas
de la lluvia.

EL PÁJARO CARPINTERO

Con su pico y su taladro
el pájaro carpintero
traza un túnel en el árbol.


GOLONDRINAS

Golondrinas de la tarde,
son las notas musicales
del pentagrama del aire…



ARMONÍA

Del valle a la montaña,
la luz con pies descalzos
transita alborozada.
La curva de los llanos
–cuajados de armonías–
colora con sus manos…

DE LA AMADA AL AMADO

Desde el olvido para mi consuelo
sube del alma en esta Primavera,
algo como la luz de lo que fuera:
un suspirar de trinos, sobre el cielo.
Y vuelve con sus alas el anhelo,
tras la gaviota azul y mensajera,
que de la nube al corazón, viajera,
deja nostalgia a mi ansiedad de vuelo…
Mas rescato al Amado en los colores,
de un tenue vaho al reflejar las cosas,
con la imagen que evocan los amores…
Ungüento es el aroma en cercanía
del recuerdo que vivo entre mis rosas,
y en un éxtasis muere en la bahía.

RONDA CELESTE
I
En la carroza de Júpiter
ruedo que ruedo, rodando;
y en cataclismos se agitan
de mis corceles los cascos,
que las planetarias fuerzas
van reduciendo a pedazos…
II
De la noche en el espejo
se ve la cara de Dios,
y el mundo gira que gira
en las manos del Creador…

Tras la ronda van los ángeles
lanzando rayos de amor,
y en las estrellas del viento
pasa la tierra veloz…
La noche sobre la tierra
es la diástole del sol,
en el pulso planetario
de la estelar rotación.
En luz y sombra danzando,
entre neblinas del mar,
llega mi barco a Manhattan
y al contemplar la ciudad,
en el cielo de esta noche
brillando está Nueva York;
mas siempre cuando atardece,
¡amanece en el Japón!

III
En la noche sueñan Albas
los niños de la ciudad;
los niños de todo el mundo
en la ronda eterna van.
Doradas voces del aire
suenan sonoro cristal;
y es la luna pandereta
que agita la soledad.
En la fuga de la tierra
y en –ronda de libertad–,
seres y niños no aciertan
que van con ella al azar;
Que están de pie sobre curvas,
y ¿cómo no caerán?...
porque se mueven acordes
a leyes de gravedad.
¡Fuera de mí con el viento
vibrando estoy en las cuerdas
de un infinito Universo,
–pitagórica y etérea–
por entre círculos diáfanos,
trazando claras estelas.
¡De las nubes voy forjando
mis clámides de centellas,
y allá entre puertos de vidrio,
–donde se pescan estrellas–,
viviré entre ánimas buenas…!


CÁNTICO AL DOLOR DE AMAR

Dolores que son míos
en minutos sombríos
se trasvasan en flores,
que el corazón prefiere:
si en un dulce quebranto,
una mirada hiere
la raíz de mi canto.

A mi ser no se oculta,
que si de amores, muero,
este dolor prefiero,
esta pena sepulta,
donde mi vida ausculta
a mis vitales ríos…
Dolores que son míos
en minutos sombríos,
se trasvasan en flores,
que el corazón prefiere:
cuando en dulce quebranto,
una mirada hiere
la raíz de mi canto.
El galope más fuerte
del corazón es guía…
en él marcha la muerte
por rutas de agonía;
y en faz de la alegría
fragua mis desvaríos.

¡Dolores que son míos
en minutos sombríos
se trasvasan en flores,
que el corazón prefiere!,
¡cuando en dulce quebranto,
una mirada hiere
la raíz de mi canto!

CRISTO NEGRO DE SANTA MARÍA

En los rasgos oscuros de este Jesús exhausto,
el semblante de Cristo va creciendo en las llagas,
y en el milagro agónico del sangriento holocausto
hay trasudar de penas tras las horas aciagas.
Sus dulzuras conmueven a la roca y al nido;
y en dirección al viento que lleva su semilla,
de su sangre se impregna tras surco dividido,
el trigal que trasmutase en pan de maravilla.

Acrecientan las uvas para el mosto fecundo
un temblor de racimos sobre la tierra herida,
y la sombra en lo alto del madero en el mundo,
su mensaje conduce de renovada vida.
Él revive en los cauces del alma fabulosa
el ancestral lamento de suspirable esencia,
y a los hombres en ira, su bondad generosa
va conduciendo a rumbos de Verdad y creencia…
Se le volvieron rosas, estigmas putrefactos,
y en estrellas, el llanto del párpado amarillo,
a su dolor crecieron, soles estupefactos
para colmar el mundo con su celeste brillo.
Hacia su Luz eterna siempre el ánimo mira,
y a las veinte centurias de su muerte, los fluidos
que manan del madero donde su drama gira,
y estrechan con sus círculos de amor, a los sentidos.
A lomo de los vientos su doctrina de llama
ilumina horizontes y sobre el mundo sopla:
¡si no hay Verbo que apague la expresión quien soflama
al Universo mismo, que a su unidad se acopla!
Un himno se levanta de la muerte a la vida,
y en el drama sangriento, más allá de la nube
en cal de huesos queda y a su raíz fundida:
¡su carne de pureza que del abismo sube!

CANCIÓN DE AUSENCIA

¡Triste la tarde flota en esencias
de amores tiernos que no olvidé!;
son un suspiro las avecillas
que ayer sus alas yo contemplé.
Mi íntimo canto vuela con ellas
va en laberintos de albo fulgor;
un trino vago besa la hierba,
y yo no encuentro mi dulce amor…
Cambiando llaves voy en mis sueños,
pulsando sones al corazón;
mis manos palpan suaves laúdes
y el cielo es pauta de mi ilusión.
Una insaciable sed que no colma
hiere de muerte mi amor sin fin;
pasan gaviotas en la bahía,
y mi alma es nube que va al confín…
Pasan los años y las distancias
creí acercarlas con mi penar;
la fe perdida llevo en el alma,
y así en mí misma vuelvo a tornar…¡Aquí muy dentro te espero Amado,vestida de aire para el amor;
que la flor roja de aquellos días,
–falta de riego–, se marchitó…!
 
  
Datos biográficos

Nació en la ciudad de San Salvador en 1945. Debido a que su padre ejerció labores diplomáticas en París, su educación primaria la realizó entre Francia y El Salvador. Alcanzó el bachillerato en Ciencias y Letras en el colego jesuita Externado de San José y cursó estudios germanísticos y de idioma alemán en el Goethe Institut (Alemania) y estudios de Banca Internacional en el Manufactures Hannover Trust Company (New York).

En 1975, obtuvo la licenciatura en Ciencias Jurídicas de la Universidad de El Salvador. Al año siguiente, la Corte Suprema de Justicia lo facultó para ejercer el notariado público, el cual desempeñó hasta 1993.

Su pasión por la historia española y francesa en tierras centroamericanas lo ha llevado a realizar sendas investigaciones en bibliotecas y fondos documentales de España, Francia, Estados Unidos, México, Guatemala, Honduras y El Salvador. Para algunos de esos trabajos, contó con becas de hispanista, concedidas por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España (1990 y 1998).

Frutos de esas investigaciones fueron los libros: Brasseur de Bourbourg. Esbozo biográfico (Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, 1988), Códice Sonsonate. Crónicas hispánicas (dos tomos, CONCULTURA-Patronato Pro Patrimonio Cultural, 1992) y Los Tlaxcaltecas en Centro América (CONCULTURA, 2001).

Escribió también Breves apuntes históricos sobre el cacao en El Salvador (Honduras, 1993) y Sobre moros y cristianos, y otros arabismos en El Salvador (San Salvador, 2000).

Ameno conferencista, su palabra oral e impresa ha sido divulgada en publicaciones periódicas y tribunas de Centroamérica, Panamá, Colombia, Chile, Bolivia, Uruguay, Argentina, Cuba, México, Portugal, España y República Dominicana.

Como labores oficiales ha fungido como miembro de la comisión presidencial para el rescate del sitio hispánico de Ciudad Vieja (1995-2001), del comité consultivo del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (1995-1999), de la comisión oficial para los 450 años del título de ciudad de San salvador (1996) y comisión interinstitucional para la creación del Museo Nacional de Historia-Museo Presidencial de El Salvador (2001).

Entre las instituciones culturales que lo cuentan como miembro de número se encuentran la Academia Salvadoreña de la Historia (1975); Real Academia de la Historia (Madrid, 1984); Academia de Geografía e Historia de Guatemala (1989); las academias puertorriqueña, boliviana, portuguesa y dominicana de la Historia (1990, 1992, 1996 y 1997); Patronato Pro Patrimonio Cultural (1991); Instituto Salvadoreño de Cultura Hispánica (1993); Asociación Cultural México-El Salvador (1993); Centro Cultural Salvadoreño (1994): Instituto Cultural El Salvador-Israel (1995); Instituto Sanmartiniano Salvadoreño (1995); Fundación Tendencias (1995); Academia Salvadoreña de la Lengua (1997); Real Academia Española (Madrid, 1997); Ateneo de El Salvador (1998) y Seminario Permanente de Investigaciones Históricas (1999).

Por su trayectoria intelectual, ha sido galardonado con los grados de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras (Francia, 1990) y de la Orden de Isabel la Católica (España, 1995).

Fragmentos de sus trabajos de investigación

“La América que rendida,
jura á Carlos por su Dueño;
de lealtad, y amor vencida,
oy con valeroso empeño,
dará por su Rey la vida”.
……………………………………………………………….

El siglo XVI estaba finalizando. Fue el siglo épico, el brutal, el más dramático. Los españoles realizaron algo que parecía increíble e inimaginable. Una inaudita extensión del continente estaba ya conquistada, pacificada, colonizada y evangelizada, y los reinos de ultramar incorporados a la corona de Castilla. En las ciudades y villas la vida transcurría en sus múltiples facetas como eco y resonancia de España. En los pueblos indígenas, la población nativa comprendió con sufrimientos y amarguras que era irreversible lo sucedido, que su situación era la de sometimiento. España se estaba enraizando profundamente en América, la herencia será eterna, aunque el alma de Las Indias nación insegura, afligida, acongojada.

En el XVII se afianza la personalidad de la sociedad indiana europea; los ideales caballerescos renacentistas desaparecerán y los nuevos blasones estarán engarzados en los ducados, en la riqueza, el gran vehículo de ascensión social. Esa sociedad será un conglomerado híbrido, de colores y fisonomías variadas, de cruce de razas y tipos físicos nuevos inmersos en la común denominación de castas. El panorama humano se verá transformado por esas mezclas raciales y aun los mismos blancos –generalmente llamados españoles- ya no serán iguales si nacieron en España o el Las Indias, pues los de América van adquiriendo una personalidad un tanto distinta, son los criollos. El siglo XVII es una centuria de angustias, de formalismos y adulaciones, ostentoso, retorcido, siglo de ciudades lujosas, de pasiones colectivas, de efectos masivos, de grandes ceremonias, de obsesiones grandilocuentes que reflejan el absolutismo y la ortodoxia. Es el gran siglo barroco, brillante en su comportamiento verbalista y fatuo, con mucho de melancolía. Y Las Indias españolas se inscriben en esa cultura barroca que tiene aquí su base en el mosaico étnico de pigmentaciones diversas, en donde los indígenas y los negros esclavos son la antítesis de la arrogancia extravagante, individualista y apasionada de los blancos peninsulares y de la afectada seudo aristocracia criolla, constituida por los nietos de los conquistadores, de encomenderos de primeros pobladores, de funcionarios reales; un grupo social formado por rentistas de tributos más o menos considerables que todavía están en el sistema de encomienda, así como hacendados y comerciantes prósperos, que no dejan de repetir en documentos legales los servicios hechos al rey por su padre o su abuelo para ganar mercedes y prebendas. Una sociedad que no deja de tener un cierto tinte macabro por su obsesión por el más allá.

………………………………………………………………………..

Con respecto a Sonsonate, la estadística de 1858-1861 incluye el informe municipal de 1859, que explica el origen del barrio y refiere la tradición de la lanza de Pedro de Alvarado en el barrio de Mexicanos. “Dejó también Alvarado una colonia de indios tlaxcaltecas en el pueblo de Mejicanos, que al presente es barrio de esta ciudad, y les donó su lanza”. De la lanza de Alvarado entre los tlaxcaltecas de mexicanos no se tiene ningún otro dato     –hasta ahora–, nada sobre qué sucedió con ella y cuál fue su destino. Al igual que la espada del Adelantado en San Salvador, la lanza de Sonsonate era posesión preciada que garantizaba identificación  en la diáspora tlaxcalteca.

Tal y como en Santiago de Guatemala, la Trinidad de Sonsonate celebraba su fiesta del Volcán. Se trataba de una representación de antología, en la plaza de Armas de la villa, y así como en Santiago se rememoraba la conquista española y la derrota de los señores de la tierra, en La Trinidad el monarca vencido era el huey tlatoani azteca Moctezuma, a diferencia de Guatemala, que lo era el Sinecam de los cakchiqueles. La más fastuosa fiesta del Volcán tuvo lugar el miércoles 21 de enero de 1761, en ocasión de la jura de Carlos III. También hubo un monte de madera, recubierto de flores y verdor, con jaulas de pájaros y aves de presa, y animales fieros con triguillos, pumas y serpientes. Al pie del simulado volcán, dos puertas daban al interior, y por fuera, alrededor de él, una escalera con el pasamanos enflorado. Arriba, un trono con cojines, cubierto de damasco a manera de toldo. El espectáculo se desarrolló en dos partes. La de la mañana fue la entrada de Moctezuma y sus indígenas, cargado en una silla dorada. Le acompañaban tropas simuladas, con adornos de plumas de quetzal y de otros pájaros multicolores, así como comparsas con mujeres y ancianos. Al mediodía, después del desfile de Moctezuma y su corte, todos fueron invitados a la comida en casa del alcalde mayor Bernardo de Veyra, quien dejé impresa la crónica de los dieciséis días que duraron las inusitadas festividades de la jura.

…………………………………………………………………

Cortés, representado por un hombre vestido a la usanza del XVI, contempló desde el corredor del cabildo la escaramuza en la que el jefe azteca sufrió su consabida derrota y acto seguido fue presentado ante el capitán castellano, el cual estaba sentado con el alcalde Veyra, acompañado por las autoridades y lo más granado de los vecinos; atrás de ellos dos cuadros, uno con el rey Carlos III, el otro con la reina María Amalia de Sajonia. Y allí, ante Cortés y los monarcas en pintura, Moctezuma aceptó la soberanía castellana, después de ser amablemente requerido por el capitán en jefe.

Todo terminó con Moctezuma tirando monedas de plata a los espectadores, con lo que se armó la de San Quintín, pero de júbilo. Al poco tiempo, el monte y sus afeites eran saqueados por la muchedumbre, en medio de un bullicio abrumador y risas descontroladas. Para La Trinidad de Sonsonate fue la ilusión de ser villa y corte en festejos tan prolongados, como nunca se vieron en duración en Centro América, pues no es fácil encontrar algo igual, por lo menos no consta en las crónicas.

Los tlaxcaltecas de Sonsonate estaban presentes siempre en la gran fiesta barroca, cuando los sentimientos y la alegría desbordante acompañaban la sensualidad del estallido del espectáculo y la diversión, que ponía ansiada brecha en la pretendida austeridad de costumbres de España y sus reinos.
……………………………………………………………………………

Las ordenanzas de Pedro Ramírez de Quiñónez para los pueblos de los Izalcos y villa de La Trinidad fueron anunciadas públicamente con voz de pregón a los pocos meses de fundada la población española en 1553; el 15 de octubre en la villa, el 23 en Tacuzcalco, el 24 en Nahulingo, el 25 y 26 en Tecpán y Caluco. En cuanto a los días de mercado en las plazas, estos tiangues se celebrarían bajo las respectivas ceibas de los pueblos el lunes en Tacuzcalco, el martes en Nahulingo, para Tecpan Izalco los miércoles y en Caluco Izalco los jueves; además viernes, sábado y domingo indistintamente para cualquiera de los poblados. Las disposiciones del año siguiente, 1554, del oídor Alonso de Zurita, autorizaron el tiangue de la plaza Mayor de La Trinidad los viernes y sábados. Estos mercados debían durar desde la mañana hasta el anochecer e indios y comerciantes tenían que regresar a sus pueblos o la villa, en su caso. Ninguna transacción debía hacerse por la noche, sólo de día, públicamente y al contado. Estaban permitidas todas las mercaderías y productos lícitos, incluyendo machetes y huipiles. Los indios guatemaltecos, mexicanos y tlaxcaltecas, negros, mulatos, indios naborías de servicio, mestizos y españoles no podían vender directa ni indirectamente –ni tampoco los indios aborígenes– vino, armas, caballos, perros, ropa y jergas de Castilla y camisas con hilo de oro. Estos quedaban para transacciones en tiendas establecidas, no en los tiangues al aire libre. El vino se vendería con restricciones “pocas veces y no diariamente” a caciques e indios principales, según el criterio del alcalde mayor. También se autorizó la venta de indios enfermos. Sólo caciques y principales asimismo podían adquirir caballos y ropa de Castilla. En general los indios estaban autorizados para ir a Acajutla y La Trinidad a comprar lo necesario y se debía cuidar de que se los vendiera a bajo precio. Las justicias de la villa y pueblos quedaban obligados a velar que los indígenas no fueran maltratados en esos días de tiangue y que todo producto alimenticio se vendiera al peso, tal la carne fresca y salada de res, carnero o cerdo, el pescado también fresco o salado, el maíz, el queso. Ningún mercader o vendedor, sea quien fuere, podía andar en las casas de indios comprando ni vendiendo de fiado o al contado. Los mercaderes mexicanos podían sembrar milpas solamente en Acajutla o La Trinidad. Ningún español de cualquier calidad y condición, indio, negro, mulato ni mestizo estaba autorizado a embarcarse en navío sin autorización especial, so pena de cien pesos de multa, para él y para el maestre de la embarcación. Se prohibió que las autoridades consintieran que hubiesen caballos sueltos en toda la región de los cuatro Izalcos. En los pueblos indígenas quedaba prohibido que vivieran indios forasteros, negros, mulatos y mestizos.



Pedro Escalante Arce por Ana de Pacas
Es encomiable la tarea de profundidad que asume don Pedro Escalante Arce, al pretender plasmar la memoria de los pueblos salvadoreños, su narrativa sobre las celebraciones de festividades destinadas a la conservación de las tradiciones preservan la identidad en la vida actual.
El propósito de reconstruir la historia local, es un empeño que carece de vistosidad, pero deja una huella permanente al servicio de nuevas generaciones.
Diferentes localidades podrán reconocerse a sí mismas y ¿por qué no? proyectar una imagen que contribuya a la formación dentro de los lineamientos de la paz que es la esperanza colectiva denominada “El Salvador”.

jueves, 3 de noviembre de 2011

OSWALDO ESCOBAR VELADO

Ficha biográfica:

Oswaldo Escobar Velado nació en Santa Ana en 1918 y falleció en San Salvador en 1961. Dejó una importante obra poética.

De su grupo, Pipo Escobar Velado, como le llamaron sus amigos, es el más representativo, el más consecuente con el duro oficio de escribir. Sus compañeros generacionales dieron su aporte en la poesía, en el cuento, en el ensayo, pero sin el aliento desgarrador de Escobar Velado, quien vivió en plenitud su existencia de hombre agobiado por múltiples contradicciones.

Solitario y enfermo, hizo de la poesía un arma contra el despotismo y la injusticia social. Aunque nunca llegó a inscribirse en una doctrina específica ni a militar en un partido político, su obra contiene una potente dosis de rebeldía contra el poder. Su visión del mundo está más cerca de Tolstoi que de Marx, más cerca de nuestro indio Aquino en su utopía socialista que de Mao.

Escobar Velado, como Masferrer, fue socialista por sentido ético y cristiano. Le conmovió más el dolor humano que la caracterización metódica del sistema semifeudal en el cual se halló inserto. Su aprehensión de la realidad trágica del |trabajador rural marginado no le llegó por medio de la teoría sociológica, sino del convivio con los propios hombres del campo o de sus largas conversaciones con los obreros de las zonas semiurbanas.

Se dice que la gran influencia en la poesía de Escobar Velado es de los poetas Miguel Hernández, Vladimir Maiakovsky, César Vallejo, Nazin Hikmet y Pablo Neruda.

Algunas de sus obras publicadas: Poemas con los ojos cerrados, Diez sonetos para mil y más obreros, Árbol de lucha y esperanza, Volcán en el tiempo, Cristoamérica, Tierra azul donde el venado cruza, Cubamérica, Cuscatlán en TV y Patria exacta.

Oswaldo Escobar Velado por Ana de Pacas
 
A través de un lenguaje bastante fluído, su poesía, originalmente romántica, nos hace sentir un cambio hacia una posición combatiente y de denuncia social, entrelazando historias que tienen como constante, el paso histórico de la deuda con el campesinado indígena, con el obrero y con los que sufren la opresión y explotación a nivel nacional.
Deja ver su estado de frustración al no encontrar en la vida, los códigos de honor, principios y valores impartidos en el hogar y en la escuela.
Estamos ante un escritor que se sumerge en los oscuros laberintos de la situación política nacional de su época para concentrarse y graficar ejemplarmente ese amplio espectro de discusión y creación que marca el debate cultural salvadoreño
Nos mueve a reflexionar sobre el país con alusiones al alto grado de corrupción que existe en el mismo terruño.

DISTANCIA DEL NIÑO A LA MANZANA

La manzana en el niño se colora
y toma en el rubor de sus mejillas
la música encendida de la aurora
y la tarde que cae de rodillas.

Del niño a la manzana no hay orillas.
La manzana en el niño se sonora
sobre un aire de hojas amarillas.
La manzana en el niño se incorpora.

Manzanizar el día y la campana
es oír cómo suena la manzana
en la mano del niño que la toma.

Por el niño, y su mano de criatura,
sonará la manzana con dulzura
los delgados violines de su aroma.

REGALO PARA EL NIÑO

Te regalo una paz iluminada,
un racimo de paz y de gorriones,
una Holanda de mieses aromada
y Californias de melocotones.

Un Asia si Corea ensangrentada.
Una Corea en flor, otra en botones.
Una América en fruto sazonada
y un mundo con azúcar de melones.

Te regalo la paz y su flor pura.
Te regalo un clavel meditabundo
para tu blanca mano de criatura.

Y en tu sueño que tiembla estremecido
hoy te dejo la paz sobre tu mundo
de niño, por la muerte sorprendido.

CRISTO MAÍZ

I
Indio de sol a sol en el arado,
de sol a sol en el arado fijo.
Indio que en el crepúsculo callado
es un moreno y largo crucifijo.

Indio que cuida con ternura de hijo
el surco que su mano ha delineado.
La tierra al darle el corazón prolijo
le da un amor de amor esperanzado.

La tierra es para él y su tristeza.
La tierra es para él y su alegría.
Pegado a ella su dolor empieza.

¿Y cómo no va a ser si él ha sembrado,
si cuando surge nuevamente el día,
lo sorprende la luz crucificado?

II
El indio es Cristo de Maíz tan puro
que ante él la luz se ve manchada y rota,
y al canto que da forma a la chiltota
le falta un poco de amarillo oscuro.

Le falta un poco de amarillo oscuro
para darnos la gracia de su nota.
El indio es Cristo, de su vena brota
la sangre tibia de Maíz maduro.

¿Y cómo no va a ser la tierra suya
si en cualquiera esperanza que construya
está el Maíz cantando delicado?

¿Si el instrumento indígena que era,
su tierra ajena, universal y clara,
se ha vuelto un crucifijo en el arado…?

EL VENADO

Cruza el venado como flecha de oro
manchada de cobalto,
en un salto sonoro,
la llanura que resulta pequeña para el salto.

A veces el venado es golondrina
por lo nervioso y ágil.
Cuando corre, la tarde cristalina
se desploma como una cosa frágil.

Olor a monte, a valle, a cazador que llega.
El venado es la flor que no se entrega
y veloz y audaz la luz deshace.

Y tan rápida y pronta es la partida
que apenas de la luz que cae herida
puede nacer la nueva luz que nace.

LA IGUANA

La iguana sola. Sobre la piedra, sola.
En pleno mediodía
apenas mueve su dorada cola.
Cola con sol y cola con poesía.

Sola. Sola. El sol la tornasola.
Se vuelve pedrería.
Su cresta en la cabeza es una ola
de fina alfarería.

Junto a los cactus, lejos de la hoja,
la iguana está sobre la piedra roja.
Sobre la piedra roja. Roja y dura.

Sola. Sola. El sol la tornasola
y cuando mueve su dorada cola,
la cola le fulgura.

DEL DOLOR COTIDIANO
A Manuel Scorza

Voy a cantar lo que nos duele cotidianamente
y cae como una gota amarga
al corazón.

Voy a cantar los lunes que amanecen esperando
agazapados mientras se abren las puertas
de las casas de préstamos
para pasar por ellas.

Voy a cantar lo que otros poetas callan.

El dolor de los pobres es más bello
porque es dolor exacto,
recio,
definitivo.

Pero el dolor de los pobres se canta a mi manera
y yo canto gritando.

Una muchacha linda me saluda
desde un Cadillac último modelo.
Yo la miro pasar, mientras un niño
que habla con los ojos
abre la golondrina de su mano.

Estas cosas amargas, cotidianas,
se deben de cantar para abultarlas:
porque ya no es posible que transcurran
y que caigan.

¿Por qué no canta el pueblo alegremente?

No me preguntes cosas tan estúpidas.
¿Cómo puede cantar el hombre que le falta
la estrella de la leche en la mañana?

¿Cómo puede cantar, amaneciendo
como un perro nocturno
que tuvo que dormir en los portales?

¿Cómo puede cantar si no hay justicia,
si sobran demagogos en la esquina,
si todo es negro,
la noche, la mañana, el mes, hasta el vestido?

Y en medio de todo esto pensar que todavía
el poeta se pone una flor en la solapa.


PATRIA EXACTA

Esta es mi Patria:
un montón de hombres, millones
de hombres, un panal de hombres
que no saben siquiera
de donde viene el semen
de sus vidas
intensamente amargas.
Esta es mi Patria:
un río de dolor que va en camisa
y un puñado de ladrones
asaltando
en pleno día
la sangre de los pobres.
Cada Gerente de las Compañías
es un pirata a sueldo; cada
Ministro del Gobierno Democrático
un demagogo
que hace discursos y que el pueblo
apenas los entiende.
Ayer oí decir a uno de esos técnicos
expertos en cuestiones
económicas que todo
marcha bien, que las divisas
en oro de la patria
iluminan las noches
de Washington, que nuestro crédito
es maravilloso, que la balanza
comercial es favorable, que el precio
del café se mantendrá
como un águila ascendiendo y que somos
un pueblo feliz que vive y canta.
Así marcha y camina la mentira entre nosotros.
Así las actitudes de los irresponsables.
Y así el mundo ficticio donde cantan
como canarios tísicos,
tres o cuatro poetas,
empleados del Gobierno.
Digan, griten, poetas del alpiste.
Digan la verdad que nos asedia.
Digan que somos un pueblo desnutrido.
Que la leche y la carne se la reparten
entre ustedes
después que se han hartado
los dirigentes de la cosa pública.
Digan que el rábano no llega
hasta las mesas pobres; que diariamente
mueren cientos sin asistencia médica
y que hay mujeres que dejan
la uva de su vientre
a plena flor de calle.
Digan que somos lo que somos
un pueblo doloroso,
un pueblo analfabeto,
desnutrido y sin embargo fuerte
porque otro pueblo ya se habría muerto.
Digan que somos, eso sí, un pueblo excepcional
que ama la libertad muy a pesar del hambre
en que agoniza.
Yo grito, afirmo y aseguro:
En todas partes donde vivo, el cerro.
En todas partes donde canto, el hambre
El hambre y el dolor junto a los hombres.
La miseria golpeándoles la vida
hasta quebrar el barro más cocido del alma.
Y a esto amigo se le llama Patria
y se le canta un himno
y hablamos de ella como cosa suave,
como dulce tierra
a la que hay que entregar el corazón hasta la muerte.
Mientras tanto al occidente de la casa que ocupo
hay una imagen encaramada en el mundo
(¡mayor razón para que viera claro!)
y allá junto a sus pies de frío mármol
una colonia alegre
se va en las tardes
cantando, a los cinemas.
Bajo la sombra de “El Salvador del Mundo”
se mira el rostro de los explotadores.
Sus grandes residencias con sus ventanas que cantan.
La noche iluminada para besar en Cadillac
a una muchacha rubia.
Allá en el rostro de la Patria, un gran dolor
nocturno: allá y yo con ellos, están los explotados.
Los que nada tenemos como no sea un grito
universal y alto para espantar la noche.
Allá las mesas de pino; las paredes
húmedas; las pestañas de las tristes candelas;
la orilla de un marco de retrato
apolillado; los porrones
donde el agua canta; la cómoda
donde se guardan las boletas
de empeño; las desesperadas
camisas; el escaso pan junto a los lunes
huérfanos de horizontes; el correr
de los amargos días; las casas
donde el desahucio llega y los muebles
se quedan en la calle
mientras los niños y las madres lloran.
Allá en todo esto, junto a todo esto,
como brasa mi corazón
denuncia al apretado mundo
la desolada habitación del hombre que sostiene
el humo de las fábricas.
Esta es la realidad.
Esta es Mi Patria: 14 explotadores
y millones que mueren sin sangre en las entrañas.
Esta es la realidad.

¡
Yo no callo aunque me cueste el alma!

ANHELO DE LIBERTAD TOTAL

Bajo este viento negro que golpea la noche,
lejos del tremendo fastidio de las ciudades grandes,
quiero decir mi canto de libertad, yo solo.

Yo quiero huir del corazón del mundo,
dejar estas raíces que me atan a la tierra,
soltar estas mis manos que ni siquiera pueden
ir a tocar las rojas pupilas de los astros.

Mi cabellera amarga, mi boca sin un grito,
mis ojos como lámparas en los mismos paisajes.
Anhelo de ser pájaro y anhelo de ser astro.
Deseo de oír música y de encender la rosa,
de saber si el verano trae botas azules,
de ver cómo los ángeles desnudan a la aurora
y saber si en los ríos hay violines tocando.
Emoción de meterse debajo de la tierra
y de sentir la vida de las frescas raíces.
Emoción de querer ir dorando los frutos
para jugar con ellos y jugar con los niños.

Libertad es olvido de las ciudades tristes
que tienen cementerio;
libertad es olvido de las cadenas frías
¡olvido de este lastre que nos ata a la tierra!

SONETO ÍNTIMO A SIMÓN BOLÍVAR

Bolívar, te regalo mi camisa
y te invito a mi mesa de hombre triste,
mesa sin pan, sin lámpara y sin risa
nacida del dolor que tú sentiste.

En esta casa ajena ya no hay brisa
y hasta el dorado sol casi no existe;
y aquí en mi patria amarga sin sonrisa
estoy en el exilio que tuviste.

Pero tengo esperanza de que vengas,
que nuestra justa lucha la sostengas
para llenar al hombre de alegrías.

Entonces en la Patria que soñamos
todos los que luchando te esperamos
te veremos nacer todos los días.

CARTA A LA MADRE MUERTA

Yo te había llorado desde antes de tu muerte
desde antes de los altos cipreses de tu ausencia.
Cuando llegó el minuto que te cerró los ojos
mi corazón sangraba desde lejanos días.

Me duele que no mires el mundo que yo espero.
En él la harina blanca de tus manos de seda
hubieran repartido los claveles más rojos
entre todos los niños y entre todas las madres.

No puedo ver tu muerte eternamente viva.
Tu muerte que yo niego porque sé que tú vives
en cada golpe ciego que en mi camino encuentro
sólo para vendarme la herida madurada.

Mi vida es como un túnel si me faltan tus ojos;
ellos desde el recuerdo me prestan sus aceites
para encender mi lámpara temblante y diminuta
y entonces el camino se vuelve menos áspero.

Si yo no comprendiera que en mí toda palpitas
no amara como amo con el amor más alto
la sangre de mi pueblo por el que tú luchaste,
¿te acuerdas, con Urania, al lado de nosotros…?

Para saberte muerta necesito rendirme,
necesito perderme y traicionar a todos
los que piensan que el niño debe tener juguetes
en una nueva Patria distinta a la que viste.

Hablo desde la casa más triste que he tenido.
Desde un apartamiento donde sólo cabemos
mi soledad sombría y este dolor perenne
de ir escribiendo versos para olvidar la vida.

Aquí no tengo nada. Hay unos pocos muebles.
La sala. El escritorio. La cama donde un día
me velaste en silencio creyendo que la muerte
con sus alcoholes ácidos me apagaría el pecho.

Las plantas que cuidabas marchitaron sus hojas.
La vida me parece una cosa tan vana
que hasta siento deseos de ir apagando lámparas
para que ya mis ojos descansen en la sombra.

Roberto en Nicaragua, Rosa María, triste.
Héctor ha sido un padre para aliviar mi pena.
Sus hijos y su esposa me iluminan la angustia
pero a pesar de todo yo me encuentro muy solo.

Si no fuera el recuerdo de tu presencia de ángel
sería llamar ardiendo para los manicomios,
la soledad me mata, me atenaza, me quema,
pero a pesar de todo yo me encuentro muy solo.

Y no quiero morirme porque la lucha sigue.
Me acojo a tu recuerdo para seguir viviendo
y si a veces yo siento deseos de matarme
me detienen tus ojos mirándome del cielo.