lunes, 15 de septiembre de 2014

TERTULIA LITERARIA - 193 ANIVERSARIO DE INDEPENDENCIA FOTOS

EL SALVADOR: SU HISTORIA Y SU GENTE,  

LA INDEPENDENCIA DE 1821

La historia de El Salvador, comenzó hace apróximadamente unos 12 a 15 mil años! El paso de los primeros pobladores ha quedado plasmado en diferentes muestras que nos llegan hasta nuestros días por medio de las pinturas rupestres encontradas en la cueva del Espíritu Santo en Morazán. Igualmente hay vestigios a orillas de rios y en el lago de Guija...Así mismo en la evolución poblacional se cuenta la llegada de los Toltecas convertidos en Pipiles, así como Chortis, Lencas, Kakawiras, Españoles y negros africanos probablemente originarios de Nueva Guinea, ya en el periodo Liberal después de la independencia de España y con la fragmentación de la provincia Centroamericana, en el auge de nuevas élites sociales y productivas, llegaron europeos y árabes originarios de Palestina. Toda esa mezcla de culturas y razas son las que hasta hoy coexisten en esos 20 000 kmts de tierra que se llama El Salvador. Bienvenidos a nuestra historia!

 












lunes, 1 de septiembre de 2014

TERTULIA LITERARIA - 193 Aniversario de la independencia de 1821.


AUTORA DEL MES DE SEPTIEMBRE 2014 - Krisma Mancía


AUTORA DEL MES DE SEPTIEMBRE 2014
Krisma Mancía

San Salvador, El Salvador, 13 de febrero de 1980. Profesora, egresada de la Universidad de El Salvador (UES). Perteneció al Taller de Talentos de la Casa del Escritor. Publicó "La era del llanto" en la Colección Nueva Palabra editada por la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), CONCULTURA, San Salvador, 2004. Ganadora del I Premio Joven "La Garúa" de Santa Coloma de Gramenet, Barcelona (2006)  con el poemario "Viaje al Imperio de las Ventanas Cerradas". Ha publicado en diversas  revistas y periódicos culturales. Sus trabajos han sido llevados a escena por el Grupo de Danza Contemporánea de El Salvador.

Krisma Mancía y su infierno poético

Miroslava Rosales

Como verdadera acuariana, muy independiente. Su madre la recuerda como la niña más traviesa del mundo, dice Krisma Mancía (1980), poeta salvadoreña, cuyo libro Viaje al imperio de las ventanas cerradas fue ganador en la categoría internacional del I Premio de Poesía Joven La Garúa, España, en el 2006.

De pequeña se escapaba de la casa para jugar con sus amigos del vecindario, afincado en Ciudad Delgado, municipio de San Salvador. Recuerda muy bien los golpes, cada uno de antología, por esas correderas. Como buena acuariana, disciplinada, y por eso siempre aparecía en el cuadro de honor, hasta que llegó a la adolescencia y ya ahí todo cambió: "Era la peor", nadie la detenía.

Su padre le regaló su primer libro: "Azul" de Rubén Darío, y siempre le contaba historias. Le decía, para contentarla: "La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?", y la niña, para ese entonces, juraba que esos versos eran de su padre. En su casa siempre habían libros bien escogidos.

Su padre era un obrero de una institución estatal y su madre se dedicaba a la casa, aunque de vez en cuando hacía trabajos de costurera. Cuando él fue despedido por el cierre, después de veinticinco años de trabajo, sin duda, significó un quiebre en la economía del hogar. Entonces, se dedicaron a la subsistencia, y ya no importaba tanto leer. Incluso Krisma le hizo a la mecánica, a la contabilidad, todo para dar soporte a la familia.


La decisión de qué estudiar en la Universidad no fue tan sencilla. Las opciones venían desde Medicina, nutrición, ingeniería o Letras. Por suerte venció la última.

Una vez ya en la Universidad, en las tardes se iba a clases de teatro con Filander Funes. En el 2002 entra a la Casa del Escritor, a cargo de Rafael Menjívar Ochoa, su compañero de vida. Y ahí confeccionó "La era del llanto", unidad que le da nombre a su primer libro, publicado en la colección Nueva Palabra, de la Dirección de Publicaciones e Impresos.

"Viaje al imperio de las ventanas cerradas" es su "joyita". "Es lo mejor que he hecho", asegura. Ahí Krisma sigue al mito de Ofelia, hija de Polonio en la obra de Shakespeare Hamlet. Es un desdoblamiento, "Ofelia está allí/ ante un puente de algas/ mirando cómo las ramas del sauce besan las manos del arroyo", y ambas saben que tienen que buscar ayuda. "Ofelia se levanta con la música de las máquinas", abre el libro, de ahí que nos trasladamos a un ámbito urbano, el hoy. Tanto el poemario como su única hija, Valeria, se gestaron juntos, y terminó cuando ella tenía un año de nacida.

Sus lecturas dependen del momento: en la adolescencia, la mitología. Luego vino, Lorca, Vallejo, Huidobro, Pizarnik, Shakespeare, Quevedo, Cortázar, Borges. Ahora Charles Bukowsky, igual le sigue pasando el escáner a lo que en el mundo se está haciendo. Le interesa mucho la poesía estadounidense.

Krisma Mancía cree "en el mundo y en la gente. Me volví creyente que hay muchos dioses en el mundo", dice esta sonriente mujer.


Bibliografía:

La era del llanto (2004)

Viaje al imperio de las ventanas cerradas (2006)

Ha sido incluida en:
Trilces trópicos. Poesía emergente en Nicaragua y El Salvador  (2006)
Cruce de poesía: Nicaragua- El Salvador (2006)






ANTOLOGIA POETICA

Llega diciembre con su larga cola de vejez
y tu fe y tu inocencia y tu sencillez
flotan en las vestiduras del viento. 
Esta vez el techo de la casa no soportó el peso de tus sueños
porque dejaste de cortar las estrellas
que se anclan en lo más alto de la montaña
y dejaste que la rosa del mar ya no existiera para ti 
sólo la inmensidad ilimitada de una tarjeta de banco
ahora no existe el duende de tu voz
ni la niña de trapo en la esquina de tu infancia
sólo un universo de uñas que rasga la mejilla del cielo
y perros ciegos
que aprenden a dar la pata y a no morder los muebles.

En tu imperio nadie confiesa que se han devorado la tierra
que hay un odio constante contra la piel
y que por eso hubo un genocidio ambicioso de gatos negros
con los que se fabricaron lámparas nocturnas.

Si alguien rompe los cables de electricidad
hoy se apaga la vida
se acaba el juego de la golondrina
y ya no dirás todos los días: “Espejito, espejito, dime quién soy”.

martes, 1 de julio de 2014

Autora de julio 2014 - Claudia Meyer

Autora de julio 2014
Claudia Meyer


 Lo que distingue a esta voz poética del resto de su generación es la preocupación constante por descubrir y descubrirse a así misma. No es tarea fácil, en un medio en el que la gran preocupación es “contar” cosas, es entrecortar cosas y decir que es sentimiento profundo.
Nuestra autora sabe que el poeta se nutre de aire contaminado, pero también de los padres de la Patria Poética. Sabe que la lectura de poetas mayores es vital como beber agua. Sabe que el estudio de la historia literaria es vital para el crecimiento de la imaginación. Ella está consciente que de esa búsqueda nacerá su voz poética.
Para la Dirección Nacional de Bibliotecas y Plan de Lectura es un verdadero honor presentar a Claudia Meyer, como autora del mes de julio.
Claudia Meyer nace en San Salvador en1980.
Licenciada en Mercadotecnia. Poeta; articulista en temas de gestión cultural, formación en letras, audiovisuales y comunicaciones, colaborando con las publicaciones periódicas ContrAcultura, Politiquiando y Suplemento cultural 3000. A la fecha es Coordinadora Especializada de la Academia Sabatina Experimental en Ciencia y Tecnología de la Comunicación (Universidad Dr. José Matías Delgado – Ministerio de Educación). Se desempeña además como docente universitaria y correctora de textos para edición de publicaciones académicas y literarias. Desde 2010 es miembro de la Asociación Salvadoreña de Cine y Televisión.
Distinciones: Premio único de poesía de los XXXIV juegos florales nacionales de Zacatecoluca (2011) con su obra “Dédalo o el laberinto”, premio único de poesía de los XXXIII juegos florales nacionales de Zacatecoluca (2010) con su obra “Estación del frío”, y de los XXII juegos florales nacionales de Cojutepeque (2008) con el poemario “El vuelo de Ícaro”. Las tres distinciones nacionales le hicieron acreedora en 2011 del título Gran Maestre en género poesía, otorgado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la República de El Salvador.
Publicaciones: Segundo índice antológico de la poesía salvadoreña (Índole Editores/Editorial Kalina, 2014), La poesía del siglo XX en El Salvador” (Visor libros, colección Visor poesía, España, 2012), antología de poesía “Lunáticos. Poetas noventeros de la posguerra” (Índole editores, El Salvador, 2012), antología de poesía joven “Las otras voces” (Dirección Nacional de Publicaciones e Impresos, El Salvador, 2011), antología de poesía joven “Madrugada del siglo XXI (Vladimir Amaya, El Salvador, 2010), antología latinoamericana “Los ángeles también cantan” (Casa del Poeta Peruano, Perú, 2006).
Nunca le decía lo que en verdad quería decirle. Mientras, las que sufrían eran las palabras, las que no dejaba salir: se quedaban nadando en la garganta, bullían, se atropellaban, escalaban y caían derribadas. Pasó el tiempo y las palabras, las encarceladas, al estar hacinadas se agriaron; de cuando en vez una que otra lograba salir y enrarecía el aire.
Un día ella no pudo contenerlas más y las dejó salir a trompicones. Pero a las palabras ya no les interesaba lo que debían decir, solo escapar. Se arrojaron de su boca y él, maravillado, vio como un torrente de pájaros plomizos, confusos y perturbados surcó el firmamento rumbo al mar.
Si bien fue un espectáculo sombríamente melancólico, él nunca comprendió lo que ella le quiso decir.
*****
Dos soledades chocaron en una cruz calle. Después de conciliar daños emocionales y hacerse cargo de baches sentimentales, maquillaron sus abolladas carrocerías.
Al terminar arrancaron con sus nuevos empeños e ilusiones, con rumbo diferente, a su siguiente enfrentamiento en la próxima cruz calle.
*****
Deseaba locura en su vida, estaba dispuesto a permitir que llegara, recibirla y arrullarla; que se instalara en mente y cuerpo pero sobre todo que anidara en su corazón.
Quería programar el momento de su llegada, que fuese pronto, que actuara bajo sus directrices y tenerla bajo vigilancia. Creía que podrían dialogar, volverse cómplices y por ello dejarse moderar.
Él no sabía que la locura no comprende de tiempos y decisiones: llega cuando se le antoja, de formas y contenidos inesperados, sin ser de su agrado mediciones o contención; en ocasiones no llega nunca.
Mientras él planifica no sabe que la locura le acecha: ella no desea presentaciones o enfrentamiento alguno, más que acuerdos desea colarse de forma furtiva, convertir en frenesí toda prudencia… sonríe y también espera.

*****


Desde que lloraba antes de dormir había tenido las noches más plácidas que lograba recordar. Al acostarse tenía a mano su colección de momentos tristes -los reales y los magnificados-, hacía recuento de soledades acumuladas, de todos los hubiera podido ser y listo, lágrimas a granel.
Una noche dejó de brotar el salino soporífero y luna tras luna buscó dentro de si el llanto perdido. Cayó en cuenta que sus dolores reciclados habían caducado en sus efectos y que necesitaba de nuevas heridas para volver a conciliar pacíficamente el sueño.
Por ello expuso irracionalmente sus sentires, invirtió sus afectos en ilusiones y esperanzas que buscaban no ser compartidas. Cuando llegó la noche en que sintió un océano por corazón, tuvo la certeza que en breve volvería tranquilamente a dormir.
*****
Hay sonrisas plenas, amplias, blancas, vitales; sonrisas de guiño, ladeadas, lejanas, discretas, impenetrables.
Sonrisas escépticas, irónicas, de insulto, sarcásticas.
Las hay de burla, falsas, inestables, forzadas, vacías, finitas.
También las hay internas, privadas, sublimes, melancólicas.
Y hay unas pocas que simulan heridas, esas son las sonrisas tristes.
*****
Una vez fue feliz, sin miedo. Amó con todo lo que llevaba dentro y puesto, inclusive con lo que no tenía. Cuando quedó huérfano de afectos, la tristeza se convirtió en su adoración.
Empezó a escribir para sí y para ella, con paciencia, con esmero, con intención, sobre todo con intención. Tenía la infundada esperanza que cuando ella lo leyese, cuando fuese, sabría de inmediato que todas esas letras le pertenecían, que las haría propias.
Era ingenuo, necio, testarudo, imprudente. Insistía en lanzarse a recuperar una costa de la cual había desaparecido cartografía y mapa de navegación. Pero esa orilla por re-descubrir era lo que le hacía seguir pulsando teclas, la de las letras y las de su propio corazón.
Quiere ser feliz, otra vez, sin miedo. Remendó lo mejor que pudo sus roturas y cree estar listo para el día de volver a sentir que el mundo entero le cabe dentro.
Mientras, sigue escribiendo.

domingo, 1 de junio de 2014

Domingo Familiar en la Biblioteca Nacional.

 Les esperamos este domingo 22 de junio a un nuevo Domingo Familiar en la Biblioteca Nacional.

 Empezamos con esta iniciativa el domingo 24 de junio del 2012, hace ya 2 años, y estamos muy contentos de continuarla. 

Será un gusto recibirles.

 

 


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Autora de junio 2014 - Maria Cristina Orantes

 María Cristina Orantes
Autora de junio 2014 

Existe en la literatura latinoamericana una tendencia a destruir las formas. Algunos críticos sostienen que son las vanguardias las que quisieron renunciar a los moldes “anacrónicos”. Durante el siglo XX se mantuvo el debate entre las formas clásicas y el rompimiento de éstas. La pregunta es: ¿qué quedó de esa discusión? Quedaron los buenos poetas. Quedó Miguel Hernández y los sonetos a su esposa. Quedó Hugo Lindo y su Poema Eucarístico. Quedó Pablo Neruda con sus Cien sonetos de amor. Quedó Claudia Lars y su fascinante armonía en su Romance del Norte y Sur. Quedó Vicente Huidobro y su desaforado canto a la imaginación.

En la obra poética de María Cristina Orantes se han fundido estas dos corrientes dinamizadoras de la literatura del recién pasado siglo. Consumada sonetista, su obra mantiene el nivel de otras grandes voces nacionales: Serafín Quiteño, Hugo Lindo, Elisa Huezo Paredes, David Escobar Galindo, Carmen González Huguet, solo para mencionar algunos nombres.

Y cuando la poeta ejercita versos libres, lo hace sabedora de que tras una obra que rompe los moldes hay en el fondo ritmos, cadencias, acentos, que vienen de los clásicos.

Para la Dirección Nacional de Bibliotecas y Plan de Lectura, de la Secretaría de Cultura,  representa un orgullo contar con una escritora como María Cristina Orantes, como autora del mes de junio.

Nació en México, D.F., el 30 de agosto de 1955. Abogada y notaria, poeta y promotora cultural. Se inició en la poesía desde pequeña ya que nació y creció en un hogar en donde la poesía era algo natural puesto que sus padres eran ambos poetas (Alfonso Orantes, escritor  y crítico guatemalteco y Elisa Huezo Paredes, poeta y pintora salvadoreña).

Es cofundadora del grupo literario “Poesía y Más”, primer grupo en El Salvador constituido únicamente por mujeres escritoras y cuya característica esencial ha sido montar espectáculos poéticos de corte innovador. Es miembro de varias asociaciones literarias. Ha sido jurado en numerosos certámenes literarios, así como invitada a distintos encuentros y festivales de poesía llevados a cabo en El Salvador, Granada,  Nicaragua y Belgrado, Serbia.

Ha sido incluida en antologías como “Palabras de la Siempre Mujer” (El Salvador, 1997); Colección de Juegos Florales del CONSEJO NACIONAL PARA LA CULTURA Y EL ARTE, CONCULTURA (El Salvador, 1997); Mujeres en la Literatura Salvadoreña (El Salvador, 1997),  Diccionario El Salvador (El Salvador, 2004), Trilogía Poética de las Mujeres en Hispanoamérica, Pícaras, Místicas y Rebeldes (México, 2004), Antología de poesía infantil “Sol de Cariño” (Dirección de Publicaciones e Impresos, El Salvador, 2007), La herida en el sol (Antología de poesía centroamericana contemporánea (UNAM), Poetas por El Salvador de la antóloga francesa María Poumier, Colección Palabra Suelta, (Editorial Delgado 2008); Antología “Poesía del Siglo XX en El Salvador”, Colección La Estafeta del Viento de (Editorial Visor, 2012).

Varios de sus poemas han sido musicalizados por el compositor German Cáceres, Director de la Orquesta Sinfónica Nacional, y el soneto “Mujer” ha sido traducido al francés, musicalizado por la compositora canadiense Karine Deschamps y cantado por la cantante Judy Richards (Album Du septiéme ciel) febrero 2007.

Publicaciones: Llama y Espina (Edición Grupo Poesía y Más, 2001); Paso leve que en el polvo avanza (Alkimia libros, Colección Álvaro Menéndez Leal, Volumen II, 2005); El grito es hacia dentro (Dirección de Publicaciones e Impresos. Colección Poesía. San Salvador. 2011).

De 2004 a 2012 dirigió la Sala Nacional de Exposiciones Salarrué. Ha impartido talleres de creatividad literaria y es docente en las Academias Sabatinas Experimentales  en Ciencia y Tecnología de la Comunicación y de Gestión Empresarial de la Universidad Doctor José Matías Delgado.  Ha llevado a cabo una co-investigación denominada “Hoy me atrevo al infinito” sobre la obra poética de David Escobar Galindo  y ha sido co-curadora de la exhibición  “Titi y David, la artista y el poeta” que se expuso en el Museo de Arte de El Salvador, MARTE (Dic. 2013- Feb. 2014).

GRACIAS
Gracias por darme la palabra viva,
por ponerme en el pecho estas dos alas,
por regalarme el viento en las pupilas
y encender una espiga entre mis plantas.
Por hacerme vivir la nueva historia
y dejarme cantar viejas palabras,
por abrirle camino a mis silencios
y anidar en mi huerto nuevas ansias.
Gracias por el granizo y la tormenta,
por la sal que llegara hasta mis aguas,
por los nombres que amé, porque en sus labios
saboreé las heridas con el alma,
por la sangre que llevo entre las venas
y por la sangre nueva que sembrara,
por la estrella que he llevado en la frente
y el fuego que he encendido con mi llama.
Gracias por el cariño y por el yugo,
por las manos abiertas y cerradas,
por lo dulce y lo amargo de la vida,
por las horas perdidas y ganadas,
porque pesa la carga y tiene espinas,
porque a ratos parece tan liviana,
por el tiempo de gozo y  de castigo
y por haber librado la batalla.

A ROQUE DALTON

Coleccionista de pétalos,
páginas vírgenes y huracanes,
pintor de sombras calcinadas,
de guerreros hambrientos
y mujeres descalzas que buscaban a tientas
a sus hombres de barro y silencio;
lector de líneas del destino,
creador de mantras para una nueva edad,
descubridor de túneles secretos,
de gritos mudos, de noches vacilantes
y muerte distribuida a manos llenas.
Voz que se vierte entera
sobre historias de espinas y  renglones en blanco.
Nombre y memoria eternos a falta de sepulcro.

sábado, 1 de marzo de 2014

Autora de marzo 2014 - MIROSLAVA ROSALES


Autora de marzo 2014

MIROSLAVA ROSALES

Si algo caracteriza a esta nueva generación de escritores salvadoreños es la búsqueda
incansable
-desde el principio- de su propia personalidad literaria. Y es que desde la antigüedad cada
escritor necesita decir sus glorias e infiernos personales. Y eso es bueno para la literatura.
César Vallejo es César Vallejo. Octavio Paz es Octavio Paz. Roque Dalton es Roque Dalton.

Ellos únicamente se parecen a ellos mismos. Porque si en los grupos o talleres literarios
algunos se parecen a otros, cada uno quiere ser él o ella misma.

Como Dirección Nacional de Bibliotecas y Plan de Lectura presentamos como autora de marzo a Miroslava Rosales, joven escritora, en cuya obra encontramos la búsqueda constante por decir “lo suyo personal”.

Que sea ella quien se presente.

Nací en San Salvador el 14 de diciembre de 1985. Soy profesora de la Universidad de El
Salvador desde el 2012. Formo parte de la Dirección Nacional de Investigaciones en Cultura y Arte y del comité editorial de la revista ARS. Pertenecí al extinto Taller Literario El Perro
Muerto. Mi trabajo aparece en la antología Nuevas voces femeninas de El Salvador (2009), del escritor Manlio Argueta, publicada por la Editorial de la Universidad de El Salvador; en
Una madrugada del siglo XXI (2010), selección, prólogo y notas por Vladimir Amaya; en
Las perlas de la mañana siguiente (2012), antología del Taller Literario El Perro Muerto; en
Ventanas de libertad (Secretaría de Cultura, 2014); en The Theatre under my Skin, A Bilingual of Salvadoran Poetry Selección: Alexandra Lytton-Regalado, Lucía de Sola y Tania Pleitez Vela. Edición y prólogo: Tania Pleitez Vela (Kalina Editorial, 2014); en la antologías virtuales: Dossier de poesía joven de El Salvador, preparado por Jorge Galán (revista
Círculo de Poesía , noviembre 2013); proyecto Poetas del Nuevo Milenio, publicado en la revista La Raíz Invertida, enero 2014; y La generación del fin del mundo. Poesía centroamericana comprometida (revista Otro Lunes, octubre 2013); y en revistas de España,Canadá, México, Colombia, Perú, Argentina y Centroamérica. Mis autores predilectos son Julio Cortázar, Thomas Mann, Katherine Mansfield, Fiódor
Dostoievski, Hermann Hesse, César Vallejo, Leopoldo María Panero, Octavio Paz, Jorge
Eduardo Eielson, Edgar Lee Masters, Carl Sandburg, William Carlos Williams, Allen Ginsberg, Sylvia Plath, Olga Orozco, T.S Eliot, William Blake, Ezra Pound, Wislawa Szymborska y Konstantino Kavafis.
Cito las palabras de William Carlos Williams en el prólogo a Howl and Other Poems
( Aullido), de Allen Ginsberg: “Los poetas están malditos, pero no están ciegos; ven con los ojos de los ángeles”. Es decir, para mí la poesía es una forma de protestar, de causar malestar, de excavar en todo aquello que se nos es dado y que por la costumbre terminamos aceptando. Es por ello que la poesía debe ser inconforme con las estructuras de la realidad. Debe ver más allá de la belleza, pero sin perder la capacidad de la ternura.

La madre
¿Sabes del corazón subterráneo, fulminante de tu madre?
¿Sabes de sus dulcísimas manzanas,
de su aroma en las tardes de invierno,
de sus canciones de mandarinas y hierba?

Ella sí sabe de tu miedo a los dormitorios sin lámparas encendidas, al descenso, a la
verticalidad del cincho y el puño.
Ella llora debajo de las sábanas mientras paseas por el sueño de aviones supersónicos con un traje de estrellas, y el río se desliza en su pequeña anatomía de pájaro ahogado. La lluvia de navajas y golpes no cesa.
Tus caricias,
el sol.
Tus caricias,
elevan.
Tus caricias,
la salvan.
Ella llora debajo de las sábanas con su boca sellada a martillazos, con un grito te dio el
universo y fue forjando desde el primer instante la ternura, te calentaba el agua antes de tu
baño y pasaba diez minutos bajo el sol para que fueras secándote poco a poco, buscaba en
sus bolsillos los últimos centavos: había que comprar la leche. Siempre fue dando a tu cuerpo
lo mejor de su tejido, a veces agrio, a veces dulce y venerable, a veces tan radiante como los
girasoles de las aceras.
Colmó de manzanilla tu corazón desde tu nacimiento.
De su tierra,
de sus luciérnagas,
de su lluvia,
fuiste formado en su vientre.

Ella,
La niña de mil años,
       madre del mundo,
       abnegada, feroz, obtusa, providente,
        jilguera, perro, hormiga, jabalina,
       carta de amor con faltas de lenguaje.
Sabe
        del huracán
                               que te dará la bienvenida cuando crezcas,
         de los sismos
                                en la entrada del mundo.

Un día te perderás en la bruma de las caídas sin que sus brazos te detengan, sin que su canto tan melancólico como el de las ballenas pueda conmoverte; para entonces, habrás perdido tanto de la transparencia que te habitaba la mirada, habrás perdido las alas de tus dedos, la melodía de tus dedos, uno a uno fracturado.
¡Cuánto desea que su vientre fuera tu único refugio!
Ella llora debajo de las sábanas.
Es vulnerable,
                         como cuando a los cinco años solitaria en los recreos leía
El principito.
Se caía en cada juego, temblaba,
                                    se orinaba en su cama y, al día siguiente, corría asustada de su crimen.

Ella llora debajo de las sábanas, por sus primeras sílabas, por tu risa en la cuna, por tus primeras fotografías. Escribe tus primeros pasos en un diario de pasta azul,
te lo dará cuando entres al pantano de los días, cuando puedas volcar los insectos de tu miedo a la página en blanco. Un día serás más grande que su sombra, y tendrás vergüenza de sus olvidos, de su tartamudeo, de su caminar inseguro en las aceras; y así, poco a poco, dejarás de buscarla, será polvo en el piso.
¡Cuánto desea que su vientre fuera tu único refugio!
No sabes del corazón subterráneo de tu madre, colmado de árboles caídos uno a uno por el
viento; de los árboles que se secaron por los veranos más asesinos, no sabes de sus
manzanas dulcísimas lanzadas al fango.
Ella llora debajo de las sábanas, enferma, hecha añicos, y repite tu nombre sin poder destruir el cielo gris que te espera, sus manos pronto dejarán de traer mariposas a tu pecho, sus manos ya no serán cántaros virtuosos.
Ella llora debajo de las sábanas.
Ella llora debajo de las sábanas mientras duermes.