lunes, 15 de septiembre de 2014
TERTULIA LITERARIA - 193 ANIVERSARIO DE INDEPENDENCIA FOTOS
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lunes, 1 de septiembre de 2014
TERTULIA LITERARIA - 193 Aniversario de la independencia de 1821.
AUTORA DEL MES DE SEPTIEMBRE 2014 - Krisma Mancía
AUTORA
DEL MES DE SEPTIEMBRE 2014
Krisma
Mancía
San
Salvador, El Salvador, 13 de febrero de 1980. Profesora, egresada de
la Universidad de El Salvador (UES). Perteneció al Taller de
Talentos de la Casa del Escritor. Publicó "La era del
llanto" en la Colección Nueva Palabra editada por la
Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), CONCULTURA, San
Salvador, 2004. Ganadora del I Premio Joven "La Garúa" de
Santa Coloma de Gramenet, Barcelona (2006) con el poemario
"Viaje al Imperio de las Ventanas Cerradas". Ha publicado
en diversas revistas y periódicos culturales. Sus trabajos han
sido llevados a escena por el Grupo de Danza Contemporánea de El
Salvador.
Krisma
Mancía y su infierno poético
Miroslava Rosales
Miroslava Rosales
Como
verdadera acuariana, muy independiente. Su madre la recuerda como la
niña más traviesa del mundo, dice Krisma Mancía (1980), poeta
salvadoreña, cuyo libro Viaje al imperio de las ventanas
cerradas fue ganador en la categoría internacional del I
Premio de Poesía Joven La Garúa, España, en el 2006.
De pequeña se escapaba de la casa para jugar con sus amigos del vecindario, afincado en Ciudad Delgado, municipio de San Salvador. Recuerda muy bien los golpes, cada uno de antología, por esas correderas. Como buena acuariana, disciplinada, y por eso siempre aparecía en el cuadro de honor, hasta que llegó a la adolescencia y ya ahí todo cambió: "Era la peor", nadie la detenía.
Su padre le regaló su primer libro: "Azul" de Rubén Darío, y siempre le contaba historias. Le decía, para contentarla: "La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?", y la niña, para ese entonces, juraba que esos versos eran de su padre. En su casa siempre habían libros bien escogidos.
Su padre era un obrero de una institución estatal y su madre se dedicaba a la casa, aunque de vez en cuando hacía trabajos de costurera. Cuando él fue despedido por el cierre, después de veinticinco años de trabajo, sin duda, significó un quiebre en la economía del hogar. Entonces, se dedicaron a la subsistencia, y ya no importaba tanto leer. Incluso Krisma le hizo a la mecánica, a la contabilidad, todo para dar soporte a la familia.
De pequeña se escapaba de la casa para jugar con sus amigos del vecindario, afincado en Ciudad Delgado, municipio de San Salvador. Recuerda muy bien los golpes, cada uno de antología, por esas correderas. Como buena acuariana, disciplinada, y por eso siempre aparecía en el cuadro de honor, hasta que llegó a la adolescencia y ya ahí todo cambió: "Era la peor", nadie la detenía.
Su padre le regaló su primer libro: "Azul" de Rubén Darío, y siempre le contaba historias. Le decía, para contentarla: "La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?", y la niña, para ese entonces, juraba que esos versos eran de su padre. En su casa siempre habían libros bien escogidos.
Su padre era un obrero de una institución estatal y su madre se dedicaba a la casa, aunque de vez en cuando hacía trabajos de costurera. Cuando él fue despedido por el cierre, después de veinticinco años de trabajo, sin duda, significó un quiebre en la economía del hogar. Entonces, se dedicaron a la subsistencia, y ya no importaba tanto leer. Incluso Krisma le hizo a la mecánica, a la contabilidad, todo para dar soporte a la familia.
La decisión de qué estudiar en la Universidad no fue tan sencilla. Las opciones venían desde Medicina, nutrición, ingeniería o Letras. Por suerte venció la última.
Una vez ya en la Universidad, en las tardes se iba a clases de teatro con Filander Funes. En el 2002 entra a la Casa del Escritor, a cargo de Rafael Menjívar Ochoa, su compañero de vida. Y ahí confeccionó "La era del llanto", unidad que le da nombre a su primer libro, publicado en la colección Nueva Palabra, de la Dirección de Publicaciones e Impresos.
"Viaje al imperio de las ventanas cerradas" es su "joyita". "Es lo mejor que he hecho", asegura. Ahí Krisma sigue al mito de Ofelia, hija de Polonio en la obra de Shakespeare Hamlet. Es un desdoblamiento, "Ofelia está allí/ ante un puente de algas/ mirando cómo las ramas del sauce besan las manos del arroyo", y ambas saben que tienen que buscar ayuda. "Ofelia se levanta con la música de las máquinas", abre el libro, de ahí que nos trasladamos a un ámbito urbano, el hoy. Tanto el poemario como su única hija, Valeria, se gestaron juntos, y terminó cuando ella tenía un año de nacida.
Sus lecturas dependen del momento: en la adolescencia, la mitología. Luego vino, Lorca, Vallejo, Huidobro, Pizarnik, Shakespeare, Quevedo, Cortázar, Borges. Ahora Charles Bukowsky, igual le sigue pasando el escáner a lo que en el mundo se está haciendo. Le interesa mucho la poesía estadounidense.
Krisma Mancía cree "en el mundo y en la gente. Me volví creyente que hay muchos dioses en el mundo", dice esta sonriente mujer.
Bibliografía:
La era del llanto (2004)
Viaje al imperio de las ventanas cerradas (2006)
Ha sido incluida en:
Trilces
trópicos. Poesía emergente en Nicaragua y El Salvador
(2006)
Cruce de poesía: Nicaragua- El Salvador (2006)
Cruce de poesía: Nicaragua- El Salvador (2006)
ANTOLOGIA
POETICA
Llega
diciembre con su larga cola de vejez
- y tu fe y tu inocencia y tu sencillez
- flotan en las vestiduras del viento.
- Esta vez el techo de la casa no soportó el peso de tus sueños
- porque dejaste de cortar las estrellas
- que se anclan en lo más alto de la montaña
- y dejaste que la rosa del mar ya no existiera para ti
- sólo la inmensidad ilimitada de una tarjeta de banco
- ahora no existe el duende de tu voz
- ni la niña de trapo en la esquina de tu infancia
- sólo un universo de uñas que rasga la mejilla del cielo
- y perros ciegos
- que aprenden a dar la pata y a no morder los muebles.
-
- En tu imperio nadie confiesa que se han devorado la tierra
- que hay un odio constante contra la piel
- y que por eso hubo un genocidio ambicioso de gatos negros
- con los que se fabricaron lámparas nocturnas.
-
- Si alguien rompe los cables de electricidad
- hoy se apaga la vida
- se acaba el juego de la golondrina
- y ya no dirás todos los días: “Espejito, espejito, dime quién soy”.
martes, 1 de julio de 2014
Autora de julio 2014 - Claudia Meyer
Autora de julio 2014
Claudia Meyer
Para la Dirección Nacional de Bibliotecas y Plan de Lectura es un verdadero honor presentar a Claudia Meyer, como autora del mes de julio.
Claudia Meyer nace en San Salvador en1980.
Licenciada en Mercadotecnia. Poeta; articulista en temas de gestión cultural, formación en letras, audiovisuales y comunicaciones, colaborando con las publicaciones periódicas ContrAcultura, Politiquiando y Suplemento cultural 3000. A la fecha es Coordinadora Especializada de la Academia Sabatina Experimental en Ciencia y Tecnología de la Comunicación (Universidad Dr. José Matías Delgado – Ministerio de Educación). Se desempeña además como docente universitaria y correctora de textos para edición de publicaciones académicas y literarias. Desde 2010 es miembro de la Asociación Salvadoreña de Cine y Televisión.
Distinciones: Premio único de poesía de los XXXIV juegos florales nacionales de Zacatecoluca (2011) con su obra “Dédalo o el laberinto”, premio único de poesía de los XXXIII juegos florales nacionales de Zacatecoluca (2010) con su obra “Estación del frío”, y de los XXII juegos florales nacionales de Cojutepeque (2008) con el poemario “El vuelo de Ícaro”. Las tres distinciones nacionales le hicieron acreedora en 2011 del título Gran Maestre en género poesía, otorgado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la República de El Salvador.
Publicaciones: Segundo índice antológico de la poesía salvadoreña (Índole Editores/Editorial Kalina, 2014), La poesía del siglo XX en El Salvador” (Visor libros, colección Visor poesía, España, 2012), antología de poesía “Lunáticos. Poetas noventeros de la posguerra” (Índole editores, El Salvador, 2012), antología de poesía joven “Las otras voces” (Dirección Nacional de Publicaciones e Impresos, El Salvador, 2011), antología de poesía joven “Madrugada del siglo XXI (Vladimir Amaya, El Salvador, 2010), antología latinoamericana “Los ángeles también cantan” (Casa del Poeta Peruano, Perú, 2006).
Nunca le decía lo que en verdad quería decirle. Mientras, las que sufrían eran las palabras, las que no dejaba salir: se quedaban nadando en la garganta, bullían, se atropellaban, escalaban y caían derribadas. Pasó el tiempo y las palabras, las encarceladas, al estar hacinadas se agriaron; de cuando en vez una que otra lograba salir y enrarecía el aire.
Un día ella no pudo contenerlas más y las dejó salir a trompicones. Pero a las palabras ya no les interesaba lo que debían decir, solo escapar. Se arrojaron de su boca y él, maravillado, vio como un torrente de pájaros plomizos, confusos y perturbados surcó el firmamento rumbo al mar.
Si bien fue un espectáculo sombríamente melancólico, él nunca comprendió lo que ella le quiso decir.
*****
Dos soledades chocaron en una cruz calle. Después de
conciliar daños emocionales y hacerse cargo de baches sentimentales,
maquillaron sus abolladas carrocerías.Al terminar arrancaron con sus nuevos empeños e ilusiones, con rumbo diferente, a su siguiente enfrentamiento en la próxima cruz calle.
*****
Deseaba locura en su vida, estaba dispuesto a
permitir que llegara, recibirla y arrullarla; que se instalara en
mente y cuerpo pero sobre todo que anidara en su corazón.Quería programar el momento de su llegada, que fuese pronto, que actuara bajo sus directrices y tenerla bajo vigilancia. Creía que podrían dialogar, volverse cómplices y por ello dejarse moderar.
Él no sabía que la locura no comprende de tiempos y decisiones: llega cuando se le antoja, de formas y contenidos inesperados, sin ser de su agrado mediciones o contención; en ocasiones no llega nunca.
Mientras él planifica no sabe que la locura le acecha: ella no desea presentaciones o enfrentamiento alguno, más que acuerdos desea colarse de forma furtiva, convertir en frenesí toda prudencia… sonríe y también espera.
*****
Una noche dejó de brotar el salino soporífero y luna tras luna buscó dentro de si el llanto perdido. Cayó en cuenta que sus dolores reciclados habían caducado en sus efectos y que necesitaba de nuevas heridas para volver a conciliar pacíficamente el sueño.
Por ello expuso irracionalmente sus sentires, invirtió sus afectos en ilusiones y esperanzas que buscaban no ser compartidas. Cuando llegó la noche en que sintió un océano por corazón, tuvo la certeza que en breve volvería tranquilamente a dormir.
*****
Hay sonrisas plenas, amplias, blancas, vitales;
sonrisas de guiño, ladeadas, lejanas, discretas, impenetrables.Sonrisas escépticas, irónicas, de insulto, sarcásticas.
Las hay de burla, falsas, inestables, forzadas, vacías, finitas.
También las hay internas, privadas, sublimes, melancólicas.
Y hay unas pocas que simulan heridas, esas son las sonrisas tristes.
*****
Una vez fue feliz, sin miedo. Amó con todo lo que
llevaba dentro y puesto, inclusive con lo que no tenía. Cuando quedó
huérfano de afectos, la tristeza se convirtió en su adoración.Empezó a escribir para sí y para ella, con paciencia, con esmero, con intención, sobre todo con intención. Tenía la infundada esperanza que cuando ella lo leyese, cuando fuese, sabría de inmediato que todas esas letras le pertenecían, que las haría propias.
Era ingenuo, necio, testarudo, imprudente. Insistía en lanzarse a recuperar una costa de la cual había desaparecido cartografía y mapa de navegación. Pero esa orilla por re-descubrir era lo que le hacía seguir pulsando teclas, la de las letras y las de su propio corazón.
Quiere ser feliz, otra vez, sin miedo. Remendó lo mejor que pudo sus roturas y cree estar listo para el día de volver a sentir que el mundo entero le cabe dentro.
Mientras, sigue escribiendo.
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domingo, 1 de junio de 2014
Domingo Familiar en la Biblioteca Nacional.
Les esperamos este domingo 22 de junio a un nuevo Domingo Familiar en la Biblioteca Nacional.
Empezamos con esta iniciativa el domingo 24 de junio del 2012, hace ya 2 años, y estamos muy contentos de continuarla.
Será un gusto recibirles.

https://www.facebook.com/photo.php?fbid=807933195892944&set=a.130187267000877.18110.100000288142743&type=1&theater
Autora de junio 2014 - Maria Cristina Orantes
María
Cristina Orantes
Autora
de junio 2014
E
xiste
en la literatura latinoamericana una tendencia a destruir las formas.
Algunos críticos sostienen que son las vanguardias las que quisieron
renunciar a los moldes “anacrónicos”. Durante el siglo XX se
mantuvo el debate entre las formas clásicas y el rompimiento de
éstas. La pregunta es: ¿qué quedó de esa discusión? Quedaron los
buenos poetas. Quedó Miguel Hernández y los sonetos a su esposa.
Quedó Hugo Lindo y su Poema Eucarístico. Quedó Pablo Neruda con
sus Cien sonetos de amor. Quedó Claudia Lars y su fascinante armonía
en su Romance del Norte y Sur. Quedó Vicente Huidobro y su
desaforado canto a la imaginación.
En la obra poética de María
Cristina Orantes se han fundido estas dos corrientes dinamizadoras de
la literatura del recién pasado siglo. Consumada sonetista, su obra
mantiene el nivel de otras grandes voces nacionales: Serafín
Quiteño, Hugo Lindo, Elisa Huezo Paredes, David Escobar Galindo,
Carmen González Huguet, solo para mencionar algunos nombres.
Y cuando la poeta ejercita versos
libres, lo hace sabedora de que tras una obra que rompe los moldes
hay en el fondo ritmos, cadencias, acentos, que vienen de los
clásicos.
Para la Dirección Nacional de
Bibliotecas y Plan de Lectura, de la Secretaría de Cultura,
representa un orgullo contar con una escritora como María
Cristina Orantes, como autora del mes de junio.
Nació en México, D.F., el 30 de
agosto de 1955. Abogada y notaria, poeta y promotora cultural. Se
inició en la poesía desde pequeña ya que nació y creció en un
hogar en donde la poesía era algo natural puesto que sus padres eran
ambos poetas (Alfonso Orantes, escritor y crítico guatemalteco
y Elisa Huezo Paredes, poeta y pintora salvadoreña).
Es cofundadora del grupo literario
“Poesía y Más”, primer grupo en El Salvador constituido
únicamente por mujeres escritoras y cuya característica esencial ha
sido montar espectáculos poéticos de corte innovador. Es miembro de
varias asociaciones literarias. Ha sido jurado en numerosos
certámenes literarios, así como invitada a distintos encuentros y
festivales de poesía llevados a cabo en El Salvador, Granada,
Nicaragua y Belgrado, Serbia.
Ha sido incluida en antologías como
“Palabras de la Siempre Mujer” (El Salvador, 1997); Colección de
Juegos Florales del CONSEJO NACIONAL PARA LA CULTURA Y EL ARTE,
CONCULTURA (El Salvador, 1997); Mujeres en la Literatura Salvadoreña
(El Salvador, 1997), Diccionario El Salvador (El Salvador,
2004), Trilogía Poética de las Mujeres en Hispanoamérica, Pícaras,
Místicas y Rebeldes (México, 2004), Antología de poesía infantil
“Sol de Cariño” (Dirección de Publicaciones e Impresos, El
Salvador, 2007), La herida en el sol (Antología de poesía
centroamericana contemporánea (UNAM), Poetas por El Salvador de la
antóloga francesa María Poumier, Colección Palabra Suelta,
(Editorial Delgado 2008); Antología “Poesía del Siglo XX en El
Salvador”, Colección La Estafeta del Viento de (Editorial Visor,
2012).
Varios de sus poemas han sido
musicalizados por el compositor German Cáceres, Director de la
Orquesta Sinfónica Nacional, y el soneto “Mujer” ha sido
traducido al francés, musicalizado por la compositora canadiense
Karine Deschamps y cantado por la cantante Judy Richards (Album Du
septiéme ciel) febrero 2007.
Publicaciones: Llama
y Espina (Edición Grupo Poesía y Más,
2001); Paso leve que en el polvo avanza
(Alkimia libros, Colección Álvaro Menéndez Leal, Volumen II,
2005); El grito es hacia dentro
(Dirección de Publicaciones e Impresos. Colección Poesía. San
Salvador. 2011).
De 2004 a 2012 dirigió la Sala
Nacional de Exposiciones Salarrué. Ha impartido talleres de
creatividad literaria y es docente en las Academias Sabatinas
Experimentales en Ciencia y Tecnología de la Comunicación y
de Gestión Empresarial de la Universidad Doctor José Matías
Delgado. Ha llevado a cabo una co-investigación denominada
“Hoy me atrevo al infinito” sobre la obra poética de David
Escobar Galindo y ha sido co-curadora de la exhibición
“Titi y David, la artista y el poeta” que se expuso en el Museo
de Arte de El Salvador, MARTE (Dic. 2013- Feb. 2014).
GRACIAS
Gracias por darme la palabra viva,
por ponerme en el pecho estas dos
alas,
por regalarme el viento en las
pupilas
y encender una espiga entre mis
plantas.
Por hacerme vivir la nueva historia
y dejarme cantar viejas palabras,
por abrirle camino a mis silencios
y anidar en mi huerto nuevas ansias.
Gracias por el granizo y la tormenta,
por la sal que llegara hasta mis
aguas,
por los nombres que amé, porque en
sus labios
saboreé las heridas con el alma,
por la sangre que llevo entre las
venas
y por la sangre nueva que sembrara,
por la estrella que he llevado en la
frente
y el fuego que he encendido con mi
llama.
Gracias por el cariño y por el yugo,
por las manos abiertas y cerradas,
por lo dulce y lo amargo de la vida,
por las horas perdidas y ganadas,
porque pesa la carga y tiene espinas,
porque a ratos parece tan liviana,
por el tiempo de gozo y de
castigo
y por haber librado la batalla.
A ROQUE DALTON
Coleccionista de pétalos,
páginas vírgenes y huracanes,
pintor de sombras calcinadas,
de guerreros hambrientos
y mujeres descalzas que buscaban a
tientas
a sus hombres de barro y silencio;
lector de líneas del destino,
creador de mantras para una nueva
edad,
descubridor de túneles secretos,
de gritos mudos, de noches vacilantes
y muerte distribuida a manos llenas.
Voz que se vierte entera
sobre historias de espinas y
renglones en blanco.
Nombre y memoria eternos a falta de
sepulcro.
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sábado, 1 de marzo de 2014
Autora de marzo 2014 - MIROSLAVA ROSALES
Autora
de marzo 2014
MIROSLAVA
ROSALES
incansable
-desde
el principio- de su propia personalidad literaria. Y es que desde la
antigüedad cada
escritor
necesita decir sus glorias e infiernos personales. Y eso es bueno
para la literatura.
César
Vallejo es César Vallejo. Octavio Paz es Octavio Paz. Roque Dalton
es Roque Dalton.
Ellos
únicamente se parecen a ellos mismos. Porque si en los grupos o
talleres literarios
algunos
se parecen a otros, cada uno quiere ser él o ella misma.
Como
Dirección Nacional de Bibliotecas y Plan de Lectura presentamos
como autora de marzo a Miroslava Rosales, joven escritora, en cuya
obra encontramos la búsqueda constante por decir “lo suyo
personal”.
Que
sea ella quien se presente.
Nací
en San Salvador el 14 de diciembre de 1985. Soy profesora de la
Universidad de El
Salvador
desde el 2012. Formo parte de la Dirección Nacional de
Investigaciones en Cultura y Arte y del comité editorial de la
revista ARS. Pertenecí al extinto Taller Literario El Perro
Muerto.
Mi trabajo aparece en la antología Nuevas voces femeninas de El
Salvador (2009), del escritor Manlio Argueta, publicada por la
Editorial de la Universidad de El Salvador; en
Una
madrugada del siglo XXI (2010), selección, prólogo y notas por
Vladimir Amaya; en
Las
perlas de la mañana siguiente (2012), antología del Taller
Literario El Perro Muerto; en
Ventanas
de libertad (Secretaría de Cultura, 2014); en The Theatre under my
Skin, A Bilingual of Salvadoran Poetry Selección: Alexandra
Lytton-Regalado, Lucía de Sola y Tania Pleitez Vela. Edición y
prólogo: Tania Pleitez Vela (Kalina Editorial, 2014); en la
antologías virtuales: Dossier de poesía joven de El Salvador,
preparado por Jorge Galán (revista
Círculo
de Poesía , noviembre 2013); proyecto Poetas del Nuevo Milenio,
publicado en la revista La Raíz Invertida, enero 2014; y La
generación del fin del mundo. Poesía centroamericana comprometida
(revista Otro Lunes, octubre 2013); y en revistas de España,Canadá,
México, Colombia, Perú, Argentina y Centroamérica. Mis autores
predilectos son Julio Cortázar, Thomas Mann, Katherine Mansfield,
Fiódor
Dostoievski,
Hermann Hesse, César Vallejo, Leopoldo María Panero, Octavio Paz,
Jorge
Eduardo
Eielson, Edgar Lee Masters, Carl Sandburg, William Carlos Williams,
Allen Ginsberg, Sylvia Plath, Olga Orozco, T.S Eliot, William Blake,
Ezra Pound, Wislawa Szymborska y Konstantino Kavafis.
Cito
las palabras de William Carlos Williams en el prólogo a Howl and
Other Poems
(
Aullido), de Allen Ginsberg: “Los poetas están malditos, pero no
están ciegos; ven con los ojos de los ángeles”. Es decir, para
mí la poesía es una forma de protestar, de causar malestar, de
excavar en todo aquello que se nos es dado y que por la costumbre
terminamos aceptando. Es por ello que la poesía debe ser inconforme
con las estructuras de la realidad. Debe ver más allá de la
belleza, pero sin perder la capacidad de la ternura.
La
madre
¿Sabes
del corazón subterráneo, fulminante de tu madre?
¿Sabes
de sus dulcísimas manzanas,
de
su aroma en las tardes de invierno,
de
sus canciones de mandarinas y hierba?
Ella
sí sabe de tu miedo a los dormitorios sin lámparas encendidas, al
descenso, a la
verticalidad
del cincho y el puño.
Ella
llora debajo de las sábanas mientras paseas por el sueño de
aviones supersónicos con un traje de estrellas, y el río se
desliza en su pequeña anatomía de pájaro ahogado. La lluvia de
navajas y golpes no cesa.
Tus
caricias,
el
sol.
Tus
caricias,
elevan.
Tus
caricias,
la
salvan.
Ella
llora debajo de las sábanas con su boca sellada a martillazos, con
un grito te dio el
universo
y fue forjando desde el primer instante la ternura, te calentaba el
agua antes de tu
baño
y pasaba diez minutos bajo el sol para que fueras secándote poco a
poco, buscaba en
sus
bolsillos los últimos centavos: había que comprar la leche.
Siempre fue dando a tu cuerpo
lo
mejor de su tejido, a veces agrio, a veces dulce y venerable, a
veces tan radiante como los
girasoles
de las aceras.
Colmó
de manzanilla tu corazón desde tu nacimiento.
De
su tierra,
de
sus luciérnagas,
de
su lluvia,
fuiste
formado en su vientre.
Ella,
La
niña de mil años,
madre del mundo,
abnegada, feroz, obtusa,
providente,
jilguera, perro, hormiga,
jabalina,
carta de amor con faltas de
lenguaje.
Sabe
del huracán
que te dará la bienvenida
cuando crezcas,
de los sismos
en la entrada del mundo.
Un
día te perderás en la bruma de las caídas sin que sus brazos te
detengan, sin que su canto tan melancólico como el de las ballenas
pueda conmoverte; para entonces, habrás perdido tanto de la
transparencia que te habitaba la mirada, habrás perdido las alas de
tus dedos, la melodía de tus dedos, uno a uno fracturado.
¡Cuánto
desea que su vientre fuera tu único refugio!
Ella
llora debajo de las sábanas.
Es
vulnerable,
como cuando a los cinco años
solitaria en los recreos leía
El
principito.
Se
caía en cada juego, temblaba,
se
orinaba en su cama y, al día siguiente, corría asustada de su
crimen.
Ella
llora debajo de las sábanas, por sus primeras sílabas, por tu risa
en la cuna, por tus primeras fotografías. Escribe tus primeros
pasos en un diario de pasta azul,
te
lo dará cuando entres al pantano de los días, cuando puedas volcar
los insectos de tu miedo a la página en blanco. Un día serás más
grande que su sombra, y tendrás vergüenza de sus olvidos, de su
tartamudeo, de su caminar inseguro en las aceras; y así, poco a
poco, dejarás de buscarla, será polvo en el piso.
¡Cuánto
desea que su vientre fuera tu único refugio!
No
sabes del corazón subterráneo de tu madre, colmado de árboles
caídos uno a uno por el
viento;
de los árboles que se secaron por los veranos más asesinos, no
sabes de sus
manzanas
dulcísimas lanzadas al fango.
Ella
llora debajo de las sábanas, enferma, hecha añicos, y repite tu
nombre sin poder destruir el cielo gris que te espera, sus manos
pronto dejarán de traer mariposas a tu pecho, sus manos ya no serán
cántaros virtuosos.
Ella
llora debajo de las sábanas.
Ella
llora debajo de las sábanas mientras duermes.
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