lunes, 1 de septiembre de 2014

TERTULIA LITERARIA - 193 Aniversario de la independencia de 1821.


AUTORA DEL MES DE SEPTIEMBRE 2014 - Krisma Mancía


AUTORA DEL MES DE SEPTIEMBRE 2014
Krisma Mancía

San Salvador, El Salvador, 13 de febrero de 1980. Profesora, egresada de la Universidad de El Salvador (UES). Perteneció al Taller de Talentos de la Casa del Escritor. Publicó "La era del llanto" en la Colección Nueva Palabra editada por la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), CONCULTURA, San Salvador, 2004. Ganadora del I Premio Joven "La Garúa" de Santa Coloma de Gramenet, Barcelona (2006)  con el poemario "Viaje al Imperio de las Ventanas Cerradas". Ha publicado en diversas  revistas y periódicos culturales. Sus trabajos han sido llevados a escena por el Grupo de Danza Contemporánea de El Salvador.

Krisma Mancía y su infierno poético

Miroslava Rosales

Como verdadera acuariana, muy independiente. Su madre la recuerda como la niña más traviesa del mundo, dice Krisma Mancía (1980), poeta salvadoreña, cuyo libro Viaje al imperio de las ventanas cerradas fue ganador en la categoría internacional del I Premio de Poesía Joven La Garúa, España, en el 2006.

De pequeña se escapaba de la casa para jugar con sus amigos del vecindario, afincado en Ciudad Delgado, municipio de San Salvador. Recuerda muy bien los golpes, cada uno de antología, por esas correderas. Como buena acuariana, disciplinada, y por eso siempre aparecía en el cuadro de honor, hasta que llegó a la adolescencia y ya ahí todo cambió: "Era la peor", nadie la detenía.

Su padre le regaló su primer libro: "Azul" de Rubén Darío, y siempre le contaba historias. Le decía, para contentarla: "La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?", y la niña, para ese entonces, juraba que esos versos eran de su padre. En su casa siempre habían libros bien escogidos.

Su padre era un obrero de una institución estatal y su madre se dedicaba a la casa, aunque de vez en cuando hacía trabajos de costurera. Cuando él fue despedido por el cierre, después de veinticinco años de trabajo, sin duda, significó un quiebre en la economía del hogar. Entonces, se dedicaron a la subsistencia, y ya no importaba tanto leer. Incluso Krisma le hizo a la mecánica, a la contabilidad, todo para dar soporte a la familia.


La decisión de qué estudiar en la Universidad no fue tan sencilla. Las opciones venían desde Medicina, nutrición, ingeniería o Letras. Por suerte venció la última.

Una vez ya en la Universidad, en las tardes se iba a clases de teatro con Filander Funes. En el 2002 entra a la Casa del Escritor, a cargo de Rafael Menjívar Ochoa, su compañero de vida. Y ahí confeccionó "La era del llanto", unidad que le da nombre a su primer libro, publicado en la colección Nueva Palabra, de la Dirección de Publicaciones e Impresos.

"Viaje al imperio de las ventanas cerradas" es su "joyita". "Es lo mejor que he hecho", asegura. Ahí Krisma sigue al mito de Ofelia, hija de Polonio en la obra de Shakespeare Hamlet. Es un desdoblamiento, "Ofelia está allí/ ante un puente de algas/ mirando cómo las ramas del sauce besan las manos del arroyo", y ambas saben que tienen que buscar ayuda. "Ofelia se levanta con la música de las máquinas", abre el libro, de ahí que nos trasladamos a un ámbito urbano, el hoy. Tanto el poemario como su única hija, Valeria, se gestaron juntos, y terminó cuando ella tenía un año de nacida.

Sus lecturas dependen del momento: en la adolescencia, la mitología. Luego vino, Lorca, Vallejo, Huidobro, Pizarnik, Shakespeare, Quevedo, Cortázar, Borges. Ahora Charles Bukowsky, igual le sigue pasando el escáner a lo que en el mundo se está haciendo. Le interesa mucho la poesía estadounidense.

Krisma Mancía cree "en el mundo y en la gente. Me volví creyente que hay muchos dioses en el mundo", dice esta sonriente mujer.


Bibliografía:

La era del llanto (2004)

Viaje al imperio de las ventanas cerradas (2006)

Ha sido incluida en:
Trilces trópicos. Poesía emergente en Nicaragua y El Salvador  (2006)
Cruce de poesía: Nicaragua- El Salvador (2006)






ANTOLOGIA POETICA

Llega diciembre con su larga cola de vejez
y tu fe y tu inocencia y tu sencillez
flotan en las vestiduras del viento. 
Esta vez el techo de la casa no soportó el peso de tus sueños
porque dejaste de cortar las estrellas
que se anclan en lo más alto de la montaña
y dejaste que la rosa del mar ya no existiera para ti 
sólo la inmensidad ilimitada de una tarjeta de banco
ahora no existe el duende de tu voz
ni la niña de trapo en la esquina de tu infancia
sólo un universo de uñas que rasga la mejilla del cielo
y perros ciegos
que aprenden a dar la pata y a no morder los muebles.

En tu imperio nadie confiesa que se han devorado la tierra
que hay un odio constante contra la piel
y que por eso hubo un genocidio ambicioso de gatos negros
con los que se fabricaron lámparas nocturnas.

Si alguien rompe los cables de electricidad
hoy se apaga la vida
se acaba el juego de la golondrina
y ya no dirás todos los días: “Espejito, espejito, dime quién soy”.

martes, 1 de julio de 2014

Autora de julio 2014 - Claudia Meyer

Autora de julio 2014
Claudia Meyer


 Lo que distingue a esta voz poética del resto de su generación es la preocupación constante por descubrir y descubrirse a así misma. No es tarea fácil, en un medio en el que la gran preocupación es “contar” cosas, es entrecortar cosas y decir que es sentimiento profundo.
Nuestra autora sabe que el poeta se nutre de aire contaminado, pero también de los padres de la Patria Poética. Sabe que la lectura de poetas mayores es vital como beber agua. Sabe que el estudio de la historia literaria es vital para el crecimiento de la imaginación. Ella está consciente que de esa búsqueda nacerá su voz poética.
Para la Dirección Nacional de Bibliotecas y Plan de Lectura es un verdadero honor presentar a Claudia Meyer, como autora del mes de julio.
Claudia Meyer nace en San Salvador en1980.
Licenciada en Mercadotecnia. Poeta; articulista en temas de gestión cultural, formación en letras, audiovisuales y comunicaciones, colaborando con las publicaciones periódicas ContrAcultura, Politiquiando y Suplemento cultural 3000. A la fecha es Coordinadora Especializada de la Academia Sabatina Experimental en Ciencia y Tecnología de la Comunicación (Universidad Dr. José Matías Delgado – Ministerio de Educación). Se desempeña además como docente universitaria y correctora de textos para edición de publicaciones académicas y literarias. Desde 2010 es miembro de la Asociación Salvadoreña de Cine y Televisión.
Distinciones: Premio único de poesía de los XXXIV juegos florales nacionales de Zacatecoluca (2011) con su obra “Dédalo o el laberinto”, premio único de poesía de los XXXIII juegos florales nacionales de Zacatecoluca (2010) con su obra “Estación del frío”, y de los XXII juegos florales nacionales de Cojutepeque (2008) con el poemario “El vuelo de Ícaro”. Las tres distinciones nacionales le hicieron acreedora en 2011 del título Gran Maestre en género poesía, otorgado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la República de El Salvador.
Publicaciones: Segundo índice antológico de la poesía salvadoreña (Índole Editores/Editorial Kalina, 2014), La poesía del siglo XX en El Salvador” (Visor libros, colección Visor poesía, España, 2012), antología de poesía “Lunáticos. Poetas noventeros de la posguerra” (Índole editores, El Salvador, 2012), antología de poesía joven “Las otras voces” (Dirección Nacional de Publicaciones e Impresos, El Salvador, 2011), antología de poesía joven “Madrugada del siglo XXI (Vladimir Amaya, El Salvador, 2010), antología latinoamericana “Los ángeles también cantan” (Casa del Poeta Peruano, Perú, 2006).
Nunca le decía lo que en verdad quería decirle. Mientras, las que sufrían eran las palabras, las que no dejaba salir: se quedaban nadando en la garganta, bullían, se atropellaban, escalaban y caían derribadas. Pasó el tiempo y las palabras, las encarceladas, al estar hacinadas se agriaron; de cuando en vez una que otra lograba salir y enrarecía el aire.
Un día ella no pudo contenerlas más y las dejó salir a trompicones. Pero a las palabras ya no les interesaba lo que debían decir, solo escapar. Se arrojaron de su boca y él, maravillado, vio como un torrente de pájaros plomizos, confusos y perturbados surcó el firmamento rumbo al mar.
Si bien fue un espectáculo sombríamente melancólico, él nunca comprendió lo que ella le quiso decir.
*****
Dos soledades chocaron en una cruz calle. Después de conciliar daños emocionales y hacerse cargo de baches sentimentales, maquillaron sus abolladas carrocerías.
Al terminar arrancaron con sus nuevos empeños e ilusiones, con rumbo diferente, a su siguiente enfrentamiento en la próxima cruz calle.
*****
Deseaba locura en su vida, estaba dispuesto a permitir que llegara, recibirla y arrullarla; que se instalara en mente y cuerpo pero sobre todo que anidara en su corazón.
Quería programar el momento de su llegada, que fuese pronto, que actuara bajo sus directrices y tenerla bajo vigilancia. Creía que podrían dialogar, volverse cómplices y por ello dejarse moderar.
Él no sabía que la locura no comprende de tiempos y decisiones: llega cuando se le antoja, de formas y contenidos inesperados, sin ser de su agrado mediciones o contención; en ocasiones no llega nunca.
Mientras él planifica no sabe que la locura le acecha: ella no desea presentaciones o enfrentamiento alguno, más que acuerdos desea colarse de forma furtiva, convertir en frenesí toda prudencia… sonríe y también espera.

*****


Desde que lloraba antes de dormir había tenido las noches más plácidas que lograba recordar. Al acostarse tenía a mano su colección de momentos tristes -los reales y los magnificados-, hacía recuento de soledades acumuladas, de todos los hubiera podido ser y listo, lágrimas a granel.
Una noche dejó de brotar el salino soporífero y luna tras luna buscó dentro de si el llanto perdido. Cayó en cuenta que sus dolores reciclados habían caducado en sus efectos y que necesitaba de nuevas heridas para volver a conciliar pacíficamente el sueño.
Por ello expuso irracionalmente sus sentires, invirtió sus afectos en ilusiones y esperanzas que buscaban no ser compartidas. Cuando llegó la noche en que sintió un océano por corazón, tuvo la certeza que en breve volvería tranquilamente a dormir.
*****
Hay sonrisas plenas, amplias, blancas, vitales; sonrisas de guiño, ladeadas, lejanas, discretas, impenetrables.
Sonrisas escépticas, irónicas, de insulto, sarcásticas.
Las hay de burla, falsas, inestables, forzadas, vacías, finitas.
También las hay internas, privadas, sublimes, melancólicas.
Y hay unas pocas que simulan heridas, esas son las sonrisas tristes.
*****
Una vez fue feliz, sin miedo. Amó con todo lo que llevaba dentro y puesto, inclusive con lo que no tenía. Cuando quedó huérfano de afectos, la tristeza se convirtió en su adoración.
Empezó a escribir para sí y para ella, con paciencia, con esmero, con intención, sobre todo con intención. Tenía la infundada esperanza que cuando ella lo leyese, cuando fuese, sabría de inmediato que todas esas letras le pertenecían, que las haría propias.
Era ingenuo, necio, testarudo, imprudente. Insistía en lanzarse a recuperar una costa de la cual había desaparecido cartografía y mapa de navegación. Pero esa orilla por re-descubrir era lo que le hacía seguir pulsando teclas, la de las letras y las de su propio corazón.
Quiere ser feliz, otra vez, sin miedo. Remendó lo mejor que pudo sus roturas y cree estar listo para el día de volver a sentir que el mundo entero le cabe dentro.
Mientras, sigue escribiendo.

domingo, 1 de junio de 2014

Domingo Familiar en la Biblioteca Nacional.

 Les esperamos este domingo 22 de junio a un nuevo Domingo Familiar en la Biblioteca Nacional.

 Empezamos con esta iniciativa el domingo 24 de junio del 2012, hace ya 2 años, y estamos muy contentos de continuarla. 

Será un gusto recibirles.

 

 


https://www.facebook.com/photo.php?fbid=807933195892944&set=a.130187267000877.18110.100000288142743&type=1&theater

Autora de junio 2014 - Maria Cristina Orantes

 María Cristina Orantes
Autora de junio 2014 

Existe en la literatura latinoamericana una tendencia a destruir las formas. Algunos críticos sostienen que son las vanguardias las que quisieron renunciar a los moldes “anacrónicos”. Durante el siglo XX se mantuvo el debate entre las formas clásicas y el rompimiento de éstas. La pregunta es: ¿qué quedó de esa discusión? Quedaron los buenos poetas. Quedó Miguel Hernández y los sonetos a su esposa. Quedó Hugo Lindo y su Poema Eucarístico. Quedó Pablo Neruda con sus Cien sonetos de amor. Quedó Claudia Lars y su fascinante armonía en su Romance del Norte y Sur. Quedó Vicente Huidobro y su desaforado canto a la imaginación.

En la obra poética de María Cristina Orantes se han fundido estas dos corrientes dinamizadoras de la literatura del recién pasado siglo. Consumada sonetista, su obra mantiene el nivel de otras grandes voces nacionales: Serafín Quiteño, Hugo Lindo, Elisa Huezo Paredes, David Escobar Galindo, Carmen González Huguet, solo para mencionar algunos nombres.

Y cuando la poeta ejercita versos libres, lo hace sabedora de que tras una obra que rompe los moldes hay en el fondo ritmos, cadencias, acentos, que vienen de los clásicos.

Para la Dirección Nacional de Bibliotecas y Plan de Lectura, de la Secretaría de Cultura,  representa un orgullo contar con una escritora como María Cristina Orantes, como autora del mes de junio.

Nació en México, D.F., el 30 de agosto de 1955. Abogada y notaria, poeta y promotora cultural. Se inició en la poesía desde pequeña ya que nació y creció en un hogar en donde la poesía era algo natural puesto que sus padres eran ambos poetas (Alfonso Orantes, escritor  y crítico guatemalteco y Elisa Huezo Paredes, poeta y pintora salvadoreña).

Es cofundadora del grupo literario “Poesía y Más”, primer grupo en El Salvador constituido únicamente por mujeres escritoras y cuya característica esencial ha sido montar espectáculos poéticos de corte innovador. Es miembro de varias asociaciones literarias. Ha sido jurado en numerosos certámenes literarios, así como invitada a distintos encuentros y festivales de poesía llevados a cabo en El Salvador, Granada,  Nicaragua y Belgrado, Serbia.

Ha sido incluida en antologías como “Palabras de la Siempre Mujer” (El Salvador, 1997); Colección de Juegos Florales del CONSEJO NACIONAL PARA LA CULTURA Y EL ARTE, CONCULTURA (El Salvador, 1997); Mujeres en la Literatura Salvadoreña (El Salvador, 1997),  Diccionario El Salvador (El Salvador, 2004), Trilogía Poética de las Mujeres en Hispanoamérica, Pícaras, Místicas y Rebeldes (México, 2004), Antología de poesía infantil “Sol de Cariño” (Dirección de Publicaciones e Impresos, El Salvador, 2007), La herida en el sol (Antología de poesía centroamericana contemporánea (UNAM), Poetas por El Salvador de la antóloga francesa María Poumier, Colección Palabra Suelta, (Editorial Delgado 2008); Antología “Poesía del Siglo XX en El Salvador”, Colección La Estafeta del Viento de (Editorial Visor, 2012).

Varios de sus poemas han sido musicalizados por el compositor German Cáceres, Director de la Orquesta Sinfónica Nacional, y el soneto “Mujer” ha sido traducido al francés, musicalizado por la compositora canadiense Karine Deschamps y cantado por la cantante Judy Richards (Album Du septiéme ciel) febrero 2007.

Publicaciones: Llama y Espina (Edición Grupo Poesía y Más, 2001); Paso leve que en el polvo avanza (Alkimia libros, Colección Álvaro Menéndez Leal, Volumen II, 2005); El grito es hacia dentro (Dirección de Publicaciones e Impresos. Colección Poesía. San Salvador. 2011).

De 2004 a 2012 dirigió la Sala Nacional de Exposiciones Salarrué. Ha impartido talleres de creatividad literaria y es docente en las Academias Sabatinas Experimentales  en Ciencia y Tecnología de la Comunicación y de Gestión Empresarial de la Universidad Doctor José Matías Delgado.  Ha llevado a cabo una co-investigación denominada “Hoy me atrevo al infinito” sobre la obra poética de David Escobar Galindo  y ha sido co-curadora de la exhibición  “Titi y David, la artista y el poeta” que se expuso en el Museo de Arte de El Salvador, MARTE (Dic. 2013- Feb. 2014).

GRACIAS
Gracias por darme la palabra viva,
por ponerme en el pecho estas dos alas,
por regalarme el viento en las pupilas
y encender una espiga entre mis plantas.
Por hacerme vivir la nueva historia
y dejarme cantar viejas palabras,
por abrirle camino a mis silencios
y anidar en mi huerto nuevas ansias.
Gracias por el granizo y la tormenta,
por la sal que llegara hasta mis aguas,
por los nombres que amé, porque en sus labios
saboreé las heridas con el alma,
por la sangre que llevo entre las venas
y por la sangre nueva que sembrara,
por la estrella que he llevado en la frente
y el fuego que he encendido con mi llama.
Gracias por el cariño y por el yugo,
por las manos abiertas y cerradas,
por lo dulce y lo amargo de la vida,
por las horas perdidas y ganadas,
porque pesa la carga y tiene espinas,
porque a ratos parece tan liviana,
por el tiempo de gozo y  de castigo
y por haber librado la batalla.

A ROQUE DALTON

Coleccionista de pétalos,
páginas vírgenes y huracanes,
pintor de sombras calcinadas,
de guerreros hambrientos
y mujeres descalzas que buscaban a tientas
a sus hombres de barro y silencio;
lector de líneas del destino,
creador de mantras para una nueva edad,
descubridor de túneles secretos,
de gritos mudos, de noches vacilantes
y muerte distribuida a manos llenas.
Voz que se vierte entera
sobre historias de espinas y  renglones en blanco.
Nombre y memoria eternos a falta de sepulcro.

sábado, 1 de marzo de 2014

Autora de marzo 2014 - MIROSLAVA ROSALES


Autora de marzo 2014

MIROSLAVA ROSALES

Si algo caracteriza a esta nueva generación de escritores salvadoreños es la búsqueda
incansable
-desde el principio- de su propia personalidad literaria. Y es que desde la antigüedad cada
escritor necesita decir sus glorias e infiernos personales. Y eso es bueno para la literatura.
César Vallejo es César Vallejo. Octavio Paz es Octavio Paz. Roque Dalton es Roque Dalton.

Ellos únicamente se parecen a ellos mismos. Porque si en los grupos o talleres literarios
algunos se parecen a otros, cada uno quiere ser él o ella misma.

Como Dirección Nacional de Bibliotecas y Plan de Lectura presentamos como autora de marzo a Miroslava Rosales, joven escritora, en cuya obra encontramos la búsqueda constante por decir “lo suyo personal”.

Que sea ella quien se presente.

Nací en San Salvador el 14 de diciembre de 1985. Soy profesora de la Universidad de El
Salvador desde el 2012. Formo parte de la Dirección Nacional de Investigaciones en Cultura y Arte y del comité editorial de la revista ARS. Pertenecí al extinto Taller Literario El Perro
Muerto. Mi trabajo aparece en la antología Nuevas voces femeninas de El Salvador (2009), del escritor Manlio Argueta, publicada por la Editorial de la Universidad de El Salvador; en
Una madrugada del siglo XXI (2010), selección, prólogo y notas por Vladimir Amaya; en
Las perlas de la mañana siguiente (2012), antología del Taller Literario El Perro Muerto; en
Ventanas de libertad (Secretaría de Cultura, 2014); en The Theatre under my Skin, A Bilingual of Salvadoran Poetry Selección: Alexandra Lytton-Regalado, Lucía de Sola y Tania Pleitez Vela. Edición y prólogo: Tania Pleitez Vela (Kalina Editorial, 2014); en la antologías virtuales: Dossier de poesía joven de El Salvador, preparado por Jorge Galán (revista
Círculo de Poesía , noviembre 2013); proyecto Poetas del Nuevo Milenio, publicado en la revista La Raíz Invertida, enero 2014; y La generación del fin del mundo. Poesía centroamericana comprometida (revista Otro Lunes, octubre 2013); y en revistas de España,Canadá, México, Colombia, Perú, Argentina y Centroamérica. Mis autores predilectos son Julio Cortázar, Thomas Mann, Katherine Mansfield, Fiódor
Dostoievski, Hermann Hesse, César Vallejo, Leopoldo María Panero, Octavio Paz, Jorge
Eduardo Eielson, Edgar Lee Masters, Carl Sandburg, William Carlos Williams, Allen Ginsberg, Sylvia Plath, Olga Orozco, T.S Eliot, William Blake, Ezra Pound, Wislawa Szymborska y Konstantino Kavafis.
Cito las palabras de William Carlos Williams en el prólogo a Howl and Other Poems
( Aullido), de Allen Ginsberg: “Los poetas están malditos, pero no están ciegos; ven con los ojos de los ángeles”. Es decir, para mí la poesía es una forma de protestar, de causar malestar, de excavar en todo aquello que se nos es dado y que por la costumbre terminamos aceptando. Es por ello que la poesía debe ser inconforme con las estructuras de la realidad. Debe ver más allá de la belleza, pero sin perder la capacidad de la ternura.

La madre
¿Sabes del corazón subterráneo, fulminante de tu madre?
¿Sabes de sus dulcísimas manzanas,
de su aroma en las tardes de invierno,
de sus canciones de mandarinas y hierba?

Ella sí sabe de tu miedo a los dormitorios sin lámparas encendidas, al descenso, a la
verticalidad del cincho y el puño.
Ella llora debajo de las sábanas mientras paseas por el sueño de aviones supersónicos con un traje de estrellas, y el río se desliza en su pequeña anatomía de pájaro ahogado. La lluvia de navajas y golpes no cesa.
Tus caricias,
el sol.
Tus caricias,
elevan.
Tus caricias,
la salvan.
Ella llora debajo de las sábanas con su boca sellada a martillazos, con un grito te dio el
universo y fue forjando desde el primer instante la ternura, te calentaba el agua antes de tu
baño y pasaba diez minutos bajo el sol para que fueras secándote poco a poco, buscaba en
sus bolsillos los últimos centavos: había que comprar la leche. Siempre fue dando a tu cuerpo
lo mejor de su tejido, a veces agrio, a veces dulce y venerable, a veces tan radiante como los
girasoles de las aceras.
Colmó de manzanilla tu corazón desde tu nacimiento.
De su tierra,
de sus luciérnagas,
de su lluvia,
fuiste formado en su vientre.

Ella,
La niña de mil años,
       madre del mundo,
       abnegada, feroz, obtusa, providente,
        jilguera, perro, hormiga, jabalina,
       carta de amor con faltas de lenguaje.
Sabe
        del huracán
                               que te dará la bienvenida cuando crezcas,
         de los sismos
                                en la entrada del mundo.

Un día te perderás en la bruma de las caídas sin que sus brazos te detengan, sin que su canto tan melancólico como el de las ballenas pueda conmoverte; para entonces, habrás perdido tanto de la transparencia que te habitaba la mirada, habrás perdido las alas de tus dedos, la melodía de tus dedos, uno a uno fracturado.
¡Cuánto desea que su vientre fuera tu único refugio!
Ella llora debajo de las sábanas.
Es vulnerable,
                         como cuando a los cinco años solitaria en los recreos leía
El principito.
Se caía en cada juego, temblaba,
                                    se orinaba en su cama y, al día siguiente, corría asustada de su crimen.

Ella llora debajo de las sábanas, por sus primeras sílabas, por tu risa en la cuna, por tus primeras fotografías. Escribe tus primeros pasos en un diario de pasta azul,
te lo dará cuando entres al pantano de los días, cuando puedas volcar los insectos de tu miedo a la página en blanco. Un día serás más grande que su sombra, y tendrás vergüenza de sus olvidos, de su tartamudeo, de su caminar inseguro en las aceras; y así, poco a poco, dejarás de buscarla, será polvo en el piso.
¡Cuánto desea que su vientre fuera tu único refugio!
No sabes del corazón subterráneo de tu madre, colmado de árboles caídos uno a uno por el
viento; de los árboles que se secaron por los veranos más asesinos, no sabes de sus
manzanas dulcísimas lanzadas al fango.
Ella llora debajo de las sábanas, enferma, hecha añicos, y repite tu nombre sin poder destruir el cielo gris que te espera, sus manos pronto dejarán de traer mariposas a tu pecho, sus manos ya no serán cántaros virtuosos.
Ella llora debajo de las sábanas.
Ella llora debajo de las sábanas mientras duermes.

sábado, 1 de febrero de 2014

AUTORA MES DE FEBRERO 2014 - LIL MILAGRO RAMIREZ

LIL MILAGRO RAMÍREZ


Si hemos de hablar de penosas omisiones en la literatura salvadoreña, estamos ante una de ellas. Esta voz poética –viva y primaveral- estuvo dormida por décadas. Nos referimos a Lil Milagro Ramírez, a quien la oscura historia nacional nos la tuvo oculta.

Tenemos ante nosotros el ambicioso trabajo compilatorio que ha hecho Miriam Medrano amiga de Lil- de cartas, poemas y documentos de la poeta. Trabajo entrañable, cuidadoso, realizado por una amante de la literatura, que además rinde culto a una amistad de juventud.

Copio lo que escribe en el prólogo sobre el libro y acerca de su amiga: Fue magnífica, además, la actitud de la familia de Lil al haber resguardado sus escritos aún a pesar de las reiteradas solicitudes de que destruyesen sus cartas y del peligro mortal que significaba el que la represión hubiese encontrado siquiera una sola de ellas. Su inquebrantable fidelidad familiar, el inmenso amor filial mantenido, su valentía, hacen hoy posible el regalo a nuestro pueblo que significa tener ante nosotros, en el presente libro, la imagen conmovedora de la hija, la hermana, la sobrina, la amiga, la revolucionaria inmortalizada través de las letras tan celosamente guardadas por la familia, incluso a costa de la vida misma”.
 
El libro nos muestra a un ser sensible con los problemas y sueños de la época que le tocó vivir.
Cada poema fue escrito con sudor del alma, cada carta con humor e inteligencia. Intelectual orgánica, diríamos, citando a Gramsci. Su enorme corazón la hizo salir al encuentro de una realidad que se le presentó agresiva, y que enfrentó desde su poesía, y desde su vida, porque la poeta creyó fervorosamente que había que enfrentarla en cuerpo y alma enteros.

Lil Milagro Ramírez nace el 3 de abril de 1946. Educada en un humilde hogar, desde muy pequeña demostró clara inteligencia, gran ternura y un acendrado amor por todos los suyos.

Captó las enseñanzas y consejos de familia. De temperamento sensible, se inclinó desde sus años escolares a cultivar la poesía. Ingresa a la Universidad en 1963, de la que egresa de su carrera de Derecho con notas sobresalientes. Por esos años universitarios funda Alba 13, publicación que reunía a varios jóvenes poetas: Rubén Ignacio Zamora, José David Escobar Galindo, Marianella García Villas, y Lil, por supuesto.

Su sensibilidad la llevó a incorporarse a las organizaciones revolucionarias y luchar desde allí para terminar con la represión y poner fin a años de desigualdad y pobreza. Es capturada en 1976 y dada por desaparecida. Muere el 17 de octubre de 1979.

Lil, es una joven de ideología y accionar revolucionario, que a raíz del asesinato del poeta Roque Dalton en 1975, se separa del Ejército Revolucionario del Pueblo ERP y pasa a fundar, junto a otros de sus compañeras y compañeros, la Resistencia Nacional, RN.

Ella conoce a Roque en los años 70, con quien mantiene una relación amorosa cuando ambos se encontraban en la clandestinidad. Una madrugada de agosto de 1976, un año después de la muerte de Roque, Haydée (uno de los seudónimos de Lil) es capturada en San Antonio del Monte, Sonsonate.

Ana Guadalupe Martínez en “las cárceles clandestinas”, da testimonio de haber visto en esos días a Lil en la Policía de Aduana de Sonsonate, esposada en una cama, con señales de golpes en la cara. Luego, es trasladada a la Guardia Nacional, hasta su muerte en 1979.

El día de la captura, hubo balas. “Una de ellas le pegó un rozón en la cabeza, causándole un ligero desvanecimiento; cayó al suelo al lado de una cuneta. Cuando la llegaron a recoger, la arrastraron como si fuera un cadáver.

Por eso los vecinos que estaban viendo, al día siguiente declararon que una joven desconocida había sido muerta en el enfrentamiento”.

Torturas
El informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, menciona que Lil junto a tres personas más, se encontraban en la Guardia Nacional desnudos en las celdas, y que su alimentación diaria consistía en cuatro tortillas de maíz seco, dos por la mañana y dos al mediodía, con aproximadamente 25 gramos de frijoles y cinco gramos de queso una vez por semana.
Durante los día iniciales a su captura es mantenida vendada, esposada de pies y manos en una cama metálica y completamente desnuda. En tres ocasiones es interrogada con el auxilio de pentonal (suero de la verdad) y ante la presencia de un médico. Pero también se le aplica la “capucha”, sostiene el informe.

Según Martínez, todo el tiempo que Lil pasó en la Policía de Aduana, estuvo amarrada de un pie a la cama con cadena y candado. Los primeros días, la golpearon , le apretaron los senos y todo para que reconociera su participación en el ERP.

Su nombre completo

Su nombre completo es Lil Milagro de la Esperanza Ramírez Huezo Córdova. La poeta revolucionaria, realiza sus estudios de secundaria en el Instituto Cervantes e ingresa a la UES a estudiar Derecho en 1963.
Su madre, la señora Tránsito Huezo Córdova de Ramírez. Lil es la segunda de tres dos hermanas y un hermano.

El más pequeño de sus hermanos, de nombre José Napoleón, vive en El Salvador. Su madre y dos de sus hermanas, viven en el extranjero. Su padre ya falleció

Lil, era de constitución mediana, nariz aguileña, tez blanca, cabello alisado, ojos claros audaces y serenos, labios delgados. “Sabía vestir de acuerdo a su edad, pero sabía pensar en desacuerdo con sus años”. Entre sus aficiones estaba tocar guitarra, piano, recitar y escribir poesía.

Lil clandestina

Inicia como dirigente de la Juventud Democrática Cristiana en el año de 1966, su formación siempre fue de corte socialcristiana.

Más tarde sería influida por la teoría marxista.En 1970 cuando recién había egresado de la Facultad de Derecho, muy decidida, abandona su hogar en San Jacinto, donde vivía con sus padres, ambos maestros, recuerda la Licenciada Medrano. Así comienza su vida como clandestina y en 1972 aparece en “EL Grupo”.

Dagoberto Gutiérrez en el libro “Nadie Quedará en el Olvido”, menciona que en esos momentos la prensa informaba de una “guerrillera serena que se retiraba tranquila y disparaba segura”.

A su compañera, un arma cuarenta y cinco de cacha plateada, la llamaba de cariño “Santa Sofía de la Piedad”. Gutiérrez, la describe en su libro como la jefa guerrillera, maestra del pensamiento e instructora de la paciencia, que amaba la poesía por encima de todo, la revolución fue su sueño y desvelo y el socialismo su utopía más segura.
Datos de Lil

- Poeta revolucionaria, egresada de Derecho de la Universidad de El Salvador
- Vegetariana
- Tocaba guitarra y piano
- Lectora asidua
- Nació el 3 de abril de 1946
- Estudió la secundaria en el Instituto Cervantes
- Clandestina desde 1971
- Capturada en Sonsonate en 1977 en una casa de la Resistencia Nacional
- Hay un poemario de ella publicado en el 2003 por el Departamento de Letras titulado “Del Hombre del tiempo y del amor”
- Algunos documentos recuperados son cartas de toda su militancia, correspondencia en la clandestinidad, cartas y reproducciones de éstas que transcribía a máquina, fotografías, etc.
Fuentes

Licenciada Miriam Medrano, Docente del Departamento de Letras
“Las Cárceles Clandestinas” de Ana Guadalupe Martínez
“Nadie quedará en el olvido” de Dagoberto Gutiérrez


Despertar

Yo era mansa y pacífica.
Era una flor.
Pero la mansedumbre no es un muro
que cubre la miseria.
Y vi las injusticias,
y ante mis ojos asombrados
estallaron las huelgas y las rebeldías
del hombre proletario.
Y en vez de absurdas lástimas,
de hipocresías compasivas
brotó mi indignación
y me sentí fraternalmente unida a mis hermanos,
y toda huelga me dolía,
y cada grito me golpeaba,
no solo en la cabeza o los oídos
sino en el corazón.
Cayó mi blanca mansedumbre
muerta a los pies del hambre.
Me desnudé llorando de sus velos
y un nuevo traje me ciñó las carnes.

Primavera de lucha son ahora mis brazos,
mi enrojecida sangre es de protesta,
mi cuerpo es verde olivo
y un incendiario fuego me consume
... y sin embargo,
sigo siendo como antes,
quiero luchar por ella desesperadamente,
porque desde su inicio,
yo soñé con la paz.
Sobre tu pañuelo negro

Sobre tu pañuelo negro,
negro de tu ausencia entera,
estoy en mi silencio sollozando...
¡Ay mi pañuelito blanco
sobre tu negro pañuelo!
¡Ay que mi lágrima llora
sobre tu ausencia de duelo!
¡Ay que llorando me muero...!

Mi corazón se derrama
como gotita de cielo
por olvidarte llorando
y se lo bebe tu ausencia,
la de tu negro pañuelo...
silencio de mariposas
en el jardín de mi suelo
porque yo estoy sollozando
sobre tu negro pañuelo...
Ensayo una sonrisa
Ensayo una sonrisa
cuando voy a salir por si te encuentro
y a solas me repito:
¡es tu mejor sonrisa...!
Si hoy lo miras
cuando la amable brisa
juegue con tus cabellos,
tal vez se quede en ellos
como al azar prendidos,
tu orgullo y su desprecio,
tal vez repare en verte, y si sus ojos
se fijan en los tuyos,
no será necesario que le digas
lo mucho que lo quieres...
Por eso cuando la noche se desliza,
yo me duermo ensayando una sonrisa.
Para que viva en ti
Para que viva en ti
como profunda huella contenida
te he besado yo así,
con ese beso
te has convertido en mí,
porque el cariño
que yo tenía entero para amarte
yo te lo he dado todo en ese beso
para vivir en ti.
Tu mirada es azul
Tu mirada es azul
cuando me besas...
Y a pesar que tus ojos
son de negro color,
cuando amante me besas
tu mirada es azul.
Tu mirada es azul,
yo no comprendo
qué milagro de amor
te pone en la mirada
del cielo el resplandor...
Y aunque oscuro el celaje
y aunque negro el color,
de esos inmensos ojos,
si me besas:
tu mirada es azul.