martes, 1 de marzo de 2016

NAYDA ACEVEDO MEDRANO Autora del mes de marzo 2016

NAYDA ACEVEDO MEDRANO
Autora marzo 2016.


Nayda Acevedo Medrano nace en 1976, San Salvador. Es abogada de profesión y se ha dedicado a la defensa de los derechos humanos desde muy joven. En 2015 gana el premio único de poesía infantil en los XXII Juegos Florales de Santa Ana con su libro "Las aventuras del Capitán Adorable". Ha escrito cuento, testimonio, poesía y microrrelatos. Algunos de sus títulos inéditos son: "Identidad", "Ellas", "Palabras en clave de mujer", "Ahí viene el circo", "Del hormiguero a la mesa", "contar en formas", "Breves historias de a pie", entre otros.




VAMOS A PINTAR
Señora estrella, la bella,
¿vamos juntos a pintar?
El arcoíris me dijo
que un color nos prestará.
Puede ser el amarillo:
celoso el sol se pondrá;
o el rojo, el de la rosa,
podemos también usar.
¿Elegimos el violeta
como el carro de papá?
mejor un azul intenso
tan brillante como el mar.
Señora estrella, la bella,
¿el turquesa elegirá?
¡qué color tan elegante!
Vámonos pues a pintar.

CANTOS DE LA ABUELA LUNA
La abuelita luna me contaba el cuento
de los viajes largos que hizo en su momento.
Me contó del bosque, lugar encantado,
donde había un árbol achocolatado;
del señor contento con sombrero ruso,
que a todos hablaba de un ratón intruso.
De una isla-estrella de colores raros
donde todo el mundo se daba las manos.
La abuelita luna cantaba tonadas
en idioma extraño, como el de las hadas.
Me besaba siempre los ojos chinitos,
la frente, las manos y los cachetitos.
Conversaba mucho con finos claveles,
les hacía ropa con cortapapeles.
Mi abuelita hermosa, cuéntame otro cuento:
te daré abrazos, dormiré contento.

TE-TU-TO-TI-TÁ
Ta, ta, titititá.
¿Qué dice el reloj?
- ¡A despertar!

Te, te, tititité.
¿Qué dice el reloj?
- Hay que comer.

Ti, ti, tititití.
¿Qué dice el reloj?
- Hay que partir

To, tó, titititó.
¿Qué dice el reloj?
- Hazme un favor.

Tu, tu, titititú.
¿Qué dice el reloj?
- Dame un beso tú.

¡YO YA ESTOY MUY GRANDE!
Señores, señoras,
yo ya estoy muy grande,
un año he cumplido,
el mundo se expande.
Ya doy muchos pasos
y lo alcanzo todo;
hablo, canto y bailo,
y es muy a mi modo.
Tengo dos hermanos
que pasan contentos
porque siempre aplauden
todos mis inventos;
mis primos me abrazan,
mis primas me besan,
aunque a veces dicen:
¡este niño pesa!
Papito y mamita,
con mucha paciencia,
me enseñan las cosas
con gran eficiencia,
lo que ellos no saben,
es que, calladito,
les enseño todo,
así despacito
¡Ya soy todo un niño,
yo ya estoy muy grande!
quien no esté de acuerdo
que me cambie el pamper.

EL BARQUITO MUSICAL
Tenemos todos un barco
que navega sin cesar
lleno de muchas sonrisas,
¡triste no puedes estar!
qué lindo nuestro barquito
cuando a toda máquina va,
se oye su música a bordo:
Chin-pum-chin-chun, chin-pum-chan.
¿Quieres venir con nosotros?
espacio siempre tendrá,
para bailar muy alegres
cumbia, mambo y cha-cha-chá.
Cuando el barco llegue a puerto
también te contagiará,
pues su ritmo es pagajoso:
rata-tintín, rata-tán.
Nos vamos: ¡todos a bordo!,
Nuevamente hacia la mar,
cantando y también bailando
chin-pum-chin-chún, rata-tán.

LOS CONTRAMAESTRES MÚSICOS DE ALTAMAR
Y SU CAPITÁN ADORABLE.

Un pulpo de diez colores
me contó muy convencido
toditos los pormenores
de los que había sucedido.
Eran dos contramaestres
(los dos estaban loquitos),
comían fresas silvestres
y hablaban con los mosquitos.
Uno tocaba guitarra
con cuerdas de algas marinas,
parecía una chicharra,
¡pero cuando desafina!.
El otro su pecho hinchaba
para soplar muy, muy fuerte,
pues la armónica tocaba…
¡quien no lo oyó tuvo suerte!
Cuando se juntaba el coro,
todos los peces huían,
un barco perdió el tesoro,
las corrientes no fluían.
El capitán Adorable,
Jefe de la embarcación,
les mandó a decir por cable lo que va a continuación:

 “Me han contado las gaviotas
Que está entre sus menesteres
asustar todas las flotas
¡como si músico fuereis!
Esperenme por la tarde
y cantaremos los tres,
llevaré un trombón, ¡qué alarde!
y las maracas de un pez.
El calamar y sus conchas

no dejarán de bailar,
de orejeras pondrán colchas
y nadie se va a quejar”.
Y tal cual lo había dicho
fue el Capitán Adorable,
pero ni siquiera un bicho
llegó a la fiesta bailable.
Así pasaron las cosas,
según me lo dijo el pulpo,
pero yo, por si las moscas,
si algo olvidé me disculpo.